Por Aldo Álvarez.
“Esto no es decisorio, es el Coena el que va a decidir al candidato”. Así se expresaba en fechas recientes el presidente del COENA y ex-presidente de La República Alfredo Cristiani, en referencia al proceso de “consultas” a las bases del partido ARENA, para elegir al próximo candidato presidencial de este instituto político. Por otro lado, y en relación a la “consulta” que están haciendo los miembros de la Comisión política del FMLN, a fin de realizar la elección de su candidato presidencial, su Secretario General, Medardo González señaló: “El más mencionado, es importante decirlo, es el compañero Salvador Sánchez Cerén, Ministro de Educación”.
Estas son las realidades que se ven en los dos partidos mayoritarios y antagónicos en nuestro país en relación a la elección de candidatos presidenciales: Procesos de “consulta” a las bases del partido, para así poder tomar una decisión “democrática” en relación al mejor candidato y al más “popular” entre la militancia. Es tal el grado de cinismo que hay en estos partidos, que se han atrevido a llamar tales procesos como “altamente democráticos”, porque se escucha el “clamor” de las bases y a la vez se cuida de preservar la “unidad del partido”, entendiendo por tal, en ARENA que no se produzcan más divisiones internas ni externas entre la militancia y la representación legislativa para poder mantener el control del partido un pequeño grupo de poder oligárquico; y en el FMLN, que siga prevaleciendo una especie de “pensamiento único”, de “criterio único”, de “visión única”, pues la diversidad de criterios es “peligrosa”, porque puede amenazar el poder de la todopoderosa cúpula dirigencial, cuyos designios son “infalibles, indiscutibles y magníficos”, tal como pregona la visión estalinista del partido único de masas.
A pesar de no poder hacer una comparación exacta hacia ambos partidos, por las marcadas diferencias que en muchos aspectos existen, no es menos cierto que en cuanto a la manera como se está abordando la escogitación de los candidatos presidenciales, son más las similitudes que las diferencias, pero hay una palabra que les puedo aplicar a ambos “procesos”, que son totalmente ANTIDEMOCRÁTICOS.
Lo más notable de todo esto es el hecho que ambos partidos vienen en el pasado reciente de “ejercitar” procedimientos de elección de candidatos con algunos visos de democracia interna, pues basta recordar las elecciones primarias que en su día llevaron de candidato presidencial al desaparecido Schafick Handal por el FMLN (las cuales fueron tildadas por muchos como fraudulentas) y las elecciones primarias en las que resultó como candidato al ex-Director de la PNC Rodrigo Ávila (las cuales también fueron calificadas por muchos como fraudulentas en muchos sentidos). Ambos procedimientos, en ambos partidos, ya no existen, pues las razones por las cuales se decidió eliminarlas se dijo, fue porque dichos procesos trajeron como consecuencia la división interna de los partidos, en el caso del FMLN, la salida de el último grupo de disidentes “renovadores” del partido (quienes al poco tiempo después fundaron el extinto FDR), y en el caso de ARENA, después de la derrota presidencial en Marzo de 2009, llevó a la expulsión del ex-presidente Elías Antonio Saca (acusado de haber manipulado el procedimiento de elección de candidatos, entre otras cosas), produciéndose una salida de una buena parte de cuadros dirigenciales y mandos medios de ARENA, los cuales al muy poco tiempo conformaron el partido GANA, ayudados por un grupo de diputados que se declararon “separados” de ARENA.
Pero nos preguntamos ¿Porqué no sirvieron o dieron los frutos esperados procesos “democráticos” de elección de candidatos en ambos partidos, y hoy se decantan por procesos totalmente autoritarios de elección? Pues la respuesta es clara, porque no se puede practicar lo que no se es, y en ambos casos, ni las cúpulas dirigenciales de ARENA ni del FMLN son, ni tienen vocación democrática, por la sencilla razón que los partidos políticos en la mente de nuestra atrasada clase política, siguen siendo vistos como feudos o empresas que pueden ser manipulados al antojo y a los intereses de un pequeño grupo de personas, quienes bajo la premisa de “encarnar la esencia del pensamiento puro del partido”, esconden las verdaderas intenciones de mantener cuotas indebidas de poder, menospreciando los grandes intereses de la población, que es a quienes se deben en últimas los partidos. Pero la segunda razón por la cual tales procesos no dieron el fruto esperado se debió a que los mismos no se encontraban regulados en Ley alguna, en una adecuada y articulada Ley de partidos políticos.
Es sólo cuando existe una regulación, una normativa una mandato, una obligación detallada que establezcan los parámetros o los mínimos de cómo deben llevarse a cabo los procesos internos de los partidos políticos, que en realidad se ejercitan, y mientras las cúpulas de los partidos consideren que una Ley pudiera ponerles limitaciones al control partidario, jamás habrá una Ley de partidos políticos, aunque todos griten a los cuatro vientos que la “respaldan”. Los partidos políticos son entidades de Derecho Público, no están ni deben estar por encima de la Ley. Por esa razón, mientras no exista regulación sobre este particular no habrá democracia interna en los partidos, y por tanto es aplicable la siguiente frase popular: “Nadie puede pregonar afuera lo que no es dentro de su casa”, y por ello ambos partidos siguen siendo ANTIDEMOCRÁTICOS.
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