¿Economía verde? no gracias…

Filed under Articulos

Viernes, 13 Julio 2012

Luis Francisco López (*) Para escapar a su miserable suerte, el pueblo tiene tres caminos: dos imaginarios y uno real. Los primeros dos son la taberna y la iglesia. El tercero es la revolución social. Bakunin

SAN SALVADOR - La lógica más elemental, no es capaz de comprender como la Comunidad Internacional no logra un acuerdo para salvar la especie humana… cuando uno escucha al máximo representante de las Naciones Unidas afirmar, que el modelo económico actual supone un “pacto suicida global”, hemos de caer en cuenta que no es la falta de entendimiento lo que impide llegar al consenso en pro de la sustentabilidad y la convivencia pacifica en nuestro planeta.

En realidad nos enfrentamos a un Gobierno de la Sombra, en cuya cúspide está el Club Bilderberg. Un exquisito cónclave de financieros, políticos y medios de comunicación; todos capitalistas y con poder suficiente para definir el rumbo mundial a su exclusiva conveniencia.

Por ahora su más grande apuesta, se encuentra delineada hacia un Neo-Colonialismo unidireccional con dos vertientes: La guerra contra la humanidad y contra la naturaleza, solo así puede entenderse que Obama, Cameron, Hollande, o Ban Ki-moon, no sean gestores de soluciones, ellos son simples designados sin poder real de decisión y de ahí lo imposible de lograr consensos, no son interlocutores validos.

Dejaré para otras personas el desarrollo de la vertiente de guerra contra la humanidad, por ahora solo acotaré que para dilucidar ésta estrategia no debemos olvidar que existen 560 bases militares norteamericanas fuera del territorio estadounidense; que el presupuesto de guerra yanqui es el único que aumenta en plena crisis mundial, amén de traer a cuenta las declaraciones General retirado Wesley Clark  y la tesis del ex senador republicano Paul Coverdell, que con leves variantes, se cumplen a rajatabla.

Importa por ahora desarrollar el Neo-Colonialismo contra la naturaleza, pues este se nos presenta disfrazado como el nuevo paradigma de Economía Verde que deberá ser adoptado por todos/as. Para los verdaderos amos del mundo, el problema del el Cambio Climático no será resuelto con Negociaciones Internacionales; poco importan los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, la Convención Marco o el Protocolo de Kioto, al cual deliberadamente se ha dejado morir. Lo que se pretende es ganar tiempo para que sea la geo-ingeniería, bioingeniería, nanotecnología y la robótica quienes resuelvan éste y otros problemas sociales; por supuesto que no serán resueltos para todos los pueblos del mundo, ya que esta visión lleva un componente malthusiano el cual considera a los pobres como un excedente social, al cual no vale la pena subvencionar, por tanto, que sean el hambre y las guerras la que acaben con ellos. Suena fuerte, pero ello esta ocurriendo en pleno Siglo XXI, tal como lo demuestra la hambruna declarada en el Cuerno de África, frente a la cual, los autodenominados países defensores de los derechos humanos, fueron incapaces de encontrar solución ya que su capital financiero se hallaba enfocado en bombardear Libia, bajo la lógica, ¡es más rentable apropiarse del petróleo libio, que salvar a 12 millones de personas!

Pues bien, este tiempo que necesitan ganar se pretende obtener con la supuesta Economía Verde, que según el PNUMA: debe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas. Esto se trato de vender en Río+20, ofreciéndolo como el nuevo “concepto” que debía ser adoptado de manera global, como el principio que le hacía falta al desarrollo sostenible.

Esta propuesta que no llega a ser un concepto, pues solo mencionan las “supuestas consecuencias” esa Economía Púdica pero sin llegar a definirla. ¿Que ideas o pensamientos se han unido para crear algo nuevo o distinto, que amerite ser conceptualizado? Las líneas que ofrece el PNUMA, no resisten un análisis de reflexión, comparación y/o abstracción, actos racionales que generan los verdaderos conceptos.

Con tal escasez conceptual se llegó a Río, pero como no son solo conceptos llenos o vacíos los que se discuten, ahí los intentos hegemónicos chocaron con más de 80 mil personas, delegados de todas las partes del mundo, formando una sola voz a lo largo de la Avenida Río Branco en el centro de Río de Janeiro y demandando un mundo mejor, ajeno al Sistema Capitalista. Los intentos de homogenizar el mundo bajo la Economía Verde fracasaron a nivel global, aunque en la declaración final de Río se exprese: La economía verde debería contribuir a la erradicación de la pobreza y el crecimiento económico sostenible, aumentando la inclusión social, mejorando el bienestar humano y creando oportunidades de empleo y trabajo decente para todos, manteniendo al mismo tiempo el funcionamiento saludable de los ecosistemas de la Tierra. No menos cierto es que se respetará el enfoque y la visión que cada país soberanamente quiera darle a la Economía Verde. Es por ello que la defensa del ambiente y de la humanidad se trasladó de Río a cada país específico, esta es la lógica del ALCA que luego del fracaso en Mar del Plata, derivó en los TLC bilaterales. ¡Ahora la confrontación se traslada a casa!

No obstante, aunque esta batalla se traslade a cada país, el énfasis está signado para América Latina, ya que por ahora, representamos el territorio más cercano al Imperio y cohabitamos con no menos del 70% de las especies del planeta (que en términos de biodiversidad es decir mucho); poseemos el 23% de los bosques mundiales y un dato no menos importante es que la región alberga el 31% de los recursos de agua dulce del planeta, sin olvidar desde luego los 297.000 millones de barriles en reservas probadas de petróleo que posee Venezuela; la apropiación de estos bienes naturales o commoditys según ellos, significará la continuidad o la muerte del imperio como lo conocimos.

Por ello no debemos tener una mirada inocente frente a la economía color aceituna, ella no trata de erradicar la pobreza, lograr inclusiones sociales, bienestar humano o vigorizar ecosistemas; lo que en verdad persigue, como ella misma afirma es el “crecimiento económico sostenible”, es decir sin límites, mediante programas REDD+; derechos sobre el Agua Dulce; acaparar los recursos marinos; turismo y minería (verde por supuesto); energías alternativas y quizá hasta uno que otro impuesto verde. Palabras más o palabras menos, es la misma jerga neoliberal que se viene reciclando desde mediados del siglo pasado con los Programas de Ajuste Estructural, los cuales ahora como nunca antes, testimonian su inviabilidad social y económica.

Suficiente hay ya escrito sobre los límites biológicos y físicos del planeta Meadow, Randers o Harich en diferentes momentos advierten sobre la imposibilidad de un crecimiento exponencial sostenido, y para aquellos que fincan sus esperanzas en el desarrollo científico tecnológico, habrá que recordarles las palabras del siempre vigente Carlos Marx, respecto de su advertencia sobre el modo de producción capitalista “La producción capitalista no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social de la producción, sin socavar, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: La tierra y el trabajo”, y por tierra entiéndase el ambiente, de donde sale toda materia prima y no meramente tierra para vivienda o sustento agrícola.

Sin embargo, para los imperiales y sus lacayos locales, ésta es otra forma de hacer negocio y exigirán a los Gobiernos abrir espacios fiscales a los “inversores verdes”, demandarán tarifas preferenciales, subsidios directos, deducciones fiscales, comercio de derechos de emisiones; es decir, el gran capital no pretende pagar tributo a ningún Estado; por si ello no fuese por sí ya una desfachatez, pretenden que los Estados paralelamente eliminen los subsidios sociales a la energía, agua, pesca, agricultura, porque reducen los precios y según el PNUMA “depredan el capital natural”. Se trata de profundizar la pobreza, generar exclusión y más dependencia económica para el sector financiero internacional, porque serán los fondos públicos quienes financien fundamentalmente estos proyectos, ya que dicho sea de paso, no se quiso discutir el tan anunciado Fondo Verde; los recursos de más de 30 mil millones de dólares para nuestros países, así como el tema de la transferencia de tecnología, son temas que nuevamente quedaron pendientes en Rio+20.

La gran apuesta es que los gobernantes de nuestros países se entretengan y acepten la Economía Verde de la misma manera que se aceptó el concepto antropocéntrico y reduccionista del desarrollo sostenible. Que no se discuta sobre sustentabilidad, deuda ecológica, justicia social y mucho menos sobre el Sistema Económico, es decir, que posterguemos la verdadera discusión sobre el futuro de la humanidad y las demás especies sobre la tierra.

Afortunadamente el 99% de la humanidad expresa su vos disonante, la más enriquecedora fue la de Evo Morales, quien es, para el Imperio, el más peligroso presidente en la actualidad, no por su poderío económico o militar, sino por su fuerza moral y respaldo social; según el Aymara “El ambientalismo de la economía verde es un nuevo colonialismo de doble partida, por un lado es un colonialismo de la naturaleza, al mercantilizar las fuentes naturales de la vida y por otro es un colonialismo a los países del Sur que cargan en sus espaldas la responsabilidad de proteger el medio ambiente que es destruido por la Economía Capitalista Industrial del Norte”. Su aporte no se queda en la critica oportuna, expuso además, como Bolivia es mucho más viable social y económicamente al alejarse de las recetas del Fondo Monetario Internacional y optar por la autodeterminación y nacionalización de sus recursos naturales, por ello lanza el llamado a recuperar nuestros bienes naturales mediante la figura de la nacionalización, que sea el Estado y no las transnacionales a quienes competa la administración y destino de nuestra riqueza.

En nuestro país ello se traduce en prohibir la minería metálica (en todas sus formas), asegurar la gestión pública del agua, no concesionar o privatizar los bienes costero-marinos y recuperar las áreas naturales protegidas, esta es la verdadera revolución, no debemos perder tiempo, se debe derrotar la guerra permanente contra la humanidad y la naturaleza… Todo lo demás es circo!

(*) Abogado ambiental y colaborador de ContraPunto

You must be logged in to post a comment Login