PARA NO PERDER LA MEMORIA HISTÓRICA

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Pedro Martínez Pírez

 Director de Información de Radio Habana Cuba  

Con justificado orgullo los ecuatorianos, tanto en la tierra de Eloy Alfaro y Rumiñahui, como en el exterior, celebran este 10 de agosto, la Fiesta Cívica Nacional porque se trata nada menos que del Primer Grito de Independencia en Nuestra América.

 

En La Habana estaremos esta noche en la recepción que ofrece el embajador Edgar Ponce Iturriaga, un dirigente sindical devenido diplomático gracias a la Revolución Ciudadana, y compartiremos con él y con otros representantes de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, y también con los demás invitados cubanos y extranjeros.

 

En lo personal la fecha tiene un significado especial. La celebré en 1960, cuando llegué a Quito como joven diplomático cubano para reabrir, con el embajador Mariano Rodríguez Solveira la Misión de Cuba en Ecuador. El 10 de agosto de ese año tomaba posesión José María Velasco Ibarra, quien fue en cinco ocasiones Presidente en esa hermana nación andina.

 

Recuerdo que Cuba envió una delegación especial para asistir al traspaso de mando del presidente saliente Camilo Ponce Enríquez, y entonces pude conocer y acompañar al Ministro de Economía Regino Boti quien encabezó la representación cubana, así como a los otros dos integrantes: el Alcalde de La Habana, José Llanusa, y el Jefe de la Marina de Guerra Revolucionaria, capitán de fragata Juan Manuel Castiñeiras.

 

Transcurrían entonces los primeros años de la Revolución Cubana. Enfrentábamos cada día las acciones contrarrevolucionarias alentadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, que había enviado a Ecuador a un joven llamado Philip Agee, oficial de la CIA, para procurar la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba.

 

A Phillip me lo presentó en octubre de 1983, en Managua, el entonces Ministro sandinista del Interior, Tomás Borge, cuando ya el ex oficial de la CIA había estado en Uruguay, donde tomó conciencia de las atrocidades de sus jefes y del imperio, renunció a la Agencia en 1969 y finalmente se estableció en Cuba, donde vivió varios años, rodeado del afecto de quienes conocíamos su positiva trayectoria política, hasta su fallecimiento en La Habana el 7 de enero de 2008.

 

Nunca olvidaré la autocrítica del ex oficial de la CIA, Philip Agee, en la Sesión Solemne del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América, celebrada en Managua en octubre de 1983, foro que estuvo presidido por el ex canciller guatemalteco Guillermo Toriello Garrido, y a la cual asistieron también otros ex agentes de la CIA y numerosas personalidades, entre ellas el patriota boricua Rafael Cancel Miranda, quien por su actividad independentista guardó prisión durante más de un cuarto de siglo en cárceles estadounidenses.

 

El 10 de agosto de 1961 también lo celebré en las alturas de Quito. Recuerdo que el gobierno de Velasco Ibarra invitó al cuerpo diplomático al hermoso Teatro Sucre, y quienes asistimos a la gala cultural lo hicimos bajo los rigores del más estricto protocolo.

 

Pero el 10 de agosto que tengo en la memoria con mayor nitidez es el de 1988, cuando tomó posesión el presidente Rodrigo Borja y el pintor Oswaldo Guayasamín inauguró un gran mural en la sede del Congreso Nacional, que fue muy polémico porque la reacción y el imperio querían que el artista eliminara de su obra una  imagen tenebrosa de la CIA, en alusión directa a los crímenes de esa agencia imperialista.

 

Guayasamín no solamente rechazó las presiones de la derecha política y de la Embajada de Estados Unidos en Quito, sino que 48 horas después, en su residencia, organizó con su familia una cálida y concurrida velada para esperar el 62 cumpleaños de su amigo Fidel Castro, entonces presidente de Cuba, a quien ya había pintado en tres ocasiones en La Habana y volvería a hacerlo por cuarta vez en el aniversario 70 del natalicio del Comandante cubano.

 

Ahora el 10 de agosto de 2012, en Ecuador se consolida la Revolución Ciudadana. Se fortalecen las relaciones cubano-ecuatorianas y América Latina avanza a pesar de la permanente injerencia de Estados Unidos. Guayasamín, proclamado en la Cumbre de La Habana como Pintor de Iberoamérica, sigue vivo por su obra extraordinaria como un profeta del porvenir, y Fidel Castro, en la víspera de su 86 cumpleaños, se mantiene atento al acontecer mundial, mediante la letra con filo de sus Reflexiones necesarias.

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