Anular el voto es la expresión de una mayor conciencia política

 

Anular el voto es la expresión de una mayor conciencia política

Por: Mauricio Manzano

La crisis de credibilidad y rechazo hacia los partidos políticos no es nueva. Las encuestas de opinión pública lo han venido reflejando desde años atrás. En el 2014, entre los niveles más bajos de confianza figuraban los partidos políticos. En el 2015, el 56.7% creían que las elecciones son una pérdida de tiempo porque las cosas nunca cambian y los políticos no representan alternativa de solución a los graves problemas de la nación. En el 2017, la apatía aumentó: más del 60% de la población reprueba a la clase política. Las últimas encuestas publicadas en enero del 2018 mantienen esta tendencia.

Este desencanto y rechazo a los partidos políticos deja ver que la población ha venido tomando conciencia política y esta conciencia ha pasado de la abstención de no votar a participar en las elecciones pero anulando el voto. Las causas de esta iniciativa de la población, unida al llamado de ciertos líderes políticos a anular el voto, tienen orígenes políticos, socioeconómicos e ideológicos.

En primer lugar, el pueblo históricamente ha venido tomando conciencia que los partidos políticos no son alternativa de solución a los problemas del país. Al contrario, son instituciones cómplices del subdesarrollo. Los actos de corrupción conocidos se cuentan en millones de dólares que pudieron haber favorecido al desarrollo de algunas instituciones del Estado, tales como salud, educación, seguridad, vivienda etc. Por otro lado, la poca trasparencia, las promesas incumplidas y la toma de los partidos políticos por una cúpula intolerante que bloquea todo tipo de cambio generacional. Todas estas acciones, y otras, han acrecentado el rechazo hacia la clase política y han favorecido a una mayor conciencia política del pueblo que se está expresando en un acto político y legal de anular su voto.

En segundo lugar, esta situación deja ver el desgaste del bipartidismo y del régimen del sistema de partidos políticos, que tiene como objetivo hacer que el pueblo únicamente recurra a las urnas a votar. La inversión millonaria en las campañas políticas tiene el único fin de atraer al pueblo para para que con su voto valide, legalice y sustente el régimen de sistema político. La iniciativa legal de anular el voto es una protesta contra el régimen de partidos políticos, y a la vez, el deseo de algo diferente que venga a romper este sistema de partidos descompuesto, es una expresión que busca una alternativa a la asfixiante situación y desencanto del pueblo. El acto de anular el voto en el fondo es un choque contra el sistema de partidos políticos. Cualquier partido ganador con la menor cantidad de votos hace perder legitimidad de todo gobierno, aunque sea legal.

En tercer lugar, se percibe una crisis ideológica. Los partidos políticos constituyen aparatos con muchas grietas y sin capacidad de corregirlas. Se han constituido en un conjunto de grupos internos diferenciados no por ideologías, sino por intereses personales y grupales. Se ha roto el control ideológico de las facciones políticas. Esta situación de falta de cohesión y polarización ideológica en los partidos políticos ha provocado desconfianza y rechazo por parte del pueblo, y ha inferido en la población a ganar conciencia política, es decir, los partidos políticos tienen ahora menos control ideológico sobre la gente.

Por último, deja ver una crisis socioeconómica ya que la implementación del modelo neoliberal es exitoso solo para unos pocos que obtienen grandes ganancias, en detrimento de la pobreza de las grandes mayorías. Y en esta inmensa mayoría es donde se encuentra la población votante.
Nunca las clases empobrecidas habían sido tan humilladas como en esta etapa. El descontento, el rechazo y la decisión de anular el voto es la reacción derivada del peso de la realidad angustiante que vive la población.

En fin, la gente ha ido tomando conciencia de que han sido súbditos e instrumentos de los partidos políticos, utilizados solo para legitimar procesos en los cuales no se sienten representados. El llamado a anular el voto es una expresión legítima de protesta ante la inconformidad con la clase política por parte del pueblo, es válida y justificada, tan legítima que la ley electoral reconoce que si la cantidad de votos nulos es mayor que la cantidad de votos válidos, la elección queda anulada.

La decisión de anular el voto en estas próximas elecciones es, en el fondo, una acción de rechazo al régimen del sistema de partidos políticos, y la expresión de una mayor conciencia política del pueblo.

San Salvador, 01 de febrero del 2018.