Apoyemos al Fiscal

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Rafael Castellanos

La base de todo esto no es más que no hemos hecho funcionar un Estado de Derecho, la vida del país bajo el cumplimiento de la ley.Esta grave falencia de nuestra sociedad lleva a más delincuencia de todo tipo, desde las “rentas” en las calles hasta los grandes desfalcos en Casa Presidencial, ministerios y autónomas. A que delincuentes capturados infraganti, asesinos, materos y vinculados al narcotráfico más tardan en ser capturados que en ser puestos en libertad por jueces venales, asustados o incompetentes y ese es solo un filón de la gran veta de impunidad, que estimula la corrupción y el crimen que ahogan a la sociedad.

En el aparato judicial hay una figura clave que tiene el monopolio de investigar probables ilícitos, ya sea de oficio, por denuncias o presentación de pruebas como las de Probidad de la Corte Suprema de Justicia. Ese es el fiscal general de la República que al tener tal atribución constitucionalmente es uno de los hombres más poderosos del país, por encima de todos los funcionarios en su competencia.

Sin embargo, nuestra patética historia es que los fiscales del pasado han dejado mucho que desear, desde responder absolutamente al presidente, hasta sospechas de delinquir protegiendo a quienes debían perseguir o investigar. Son famosos los casos engavetados y peor aún los casos iniciados a petición o instrucciones del Ejecutivo, sin sustento jurídico y hasta al contrario, contra “enemigos” del poder, ya sea para proteger grandes lucros personales o para el estado mismo contra derecho, como venganza personal, o para proteger el negocio de un conocido o pariente como se dice en el famoso y vergonzoso caso de una fábrica de baterías.

Ahora tenemos a un fiscal que está dando muestras de actuar de acuerdo a su mandato, iniciando causas impactantes como contra dos expresidentes y una docena de funcionarios de alto rango, a partir de los informes de la Sección de Probidad; un militar diplomático protegido desde arriba y, el más reciente, un fuerte golpe a una de las pandillas por donde más les duele, cerrando los negocios de fachada que sirven para lavar el dinero mal habido y arrestando a algunos de los operadores de esos negocios, un inicio impresionante.

Hay que esperar el desenlace de los casos de los expresidentes que serían irónicos en el país, pero sin duda este fiscal Douglas Meléndez es alguien que no habíamos tenido antes. En nuestro reciente viaje a Washington D. C., el buen recibimiento a la delegación del Consejo de Seguridad por congresistas, senadores y altos funcionarios del Departamento de Estado fue debido a las impresionantes ejecutorias del fiscal Meléndez. Lo que en pasillo comentó uno de ellos es que era inédito en El Salvador y eso les gustaba mucho y aportaba para que nos apoyaran con fondos.

La paradoja que vivimos es que cuando por vez primera tenemos un fiscal que funciona, le cortan los fondos, eso es preocupante. Si bien es cierto que las finanzas del Estado están al borde del abismo, siempre se pueden redireccionar fondos menos útiles a la sociedad y buscar el apoyo de la cooperación internacional en un tema que les gusta y celebran.

Todos nos beneficiamos de una fiscalía como esta, es nuestro deber apoyarlos y acompañarlo en el desempeño de los casos, se ha demostrado que la sociedad civil dando seguimiento a la justicia incide mucho. Así como hemos acompañado y apoyado a la Sala de lo Constitucional, hay que apoyar al fiscal y presionar porque los casos lleguen al fondo. – See more at: http://www.laprensagrafica.com/2016/08/01/apoyemos-y-acompaemos-al-fiscal#sthash.P5ELoLlv.dpuf