Asesinada por negarse a dar productos gratis a pandilleros

A simple vista, todo es normal, los residentes salen a sus trabajos, regresan y otros viven del comercio informal, como en toda comunidad populosa de El Salvador. “Doña Nena” era una de las habitantes de ese lugar y desde hace más de 30 años era la propietaria de una de las principales tiendas del sector.

La mujer, de 65 años de edad, fue asesinada por negarse a dar productor de gratis a los pandilleros, por discutir con ellos, enfrentarlos y en ocasiones llamar a la Policía al ser acosada por estos grupos criminales.

María Magdalena Pineda, conocida como “Doña Nena”, vio crecer a la mayoría de jóvenes que viven en los alrededores de su vivienda, entre los que se encuentran reconocidos pandilleros que atemorizan a la ciudadanía e impiden que un desconocido ponga un pie en la comunidad.

Ya se había hecho costumbre que pandilleros llegaran a la tienda de la señora, pidieran cualquier tipo de producto, pero no pagaban ni un centavo.

Sin embargo, según la Policía, había uno de los pandilleros abusaba más y exigía todo lo que se le antojaba de la tienda de “Doña Nena”. Ese hombre fue identificado como Christian Lucas Ramos Zelaya, de 37 años de edad, quien tenía una novia drogadicta y ambos dañaban el patrimonio de la mujer.

La señora sabía dónde vivía y cuando se cansaba de la situación en algunas ocasiones  insultaba a los pandilleros, quienes respondían de la misma forma, pero las cosas no pasaban de una discusión rutinaria.

En octubre de 2014, la mujer se cansó de entregar sus productos a los pandilleros y les advirtió que no les daría más, que no le importaba si mataban.

Esta situación la conversó con un policía que patrullaba la zona y le expresó su temor de ser asesinada por los pandilleros.

“Doña Nena” recibió 27 balazos

El 14 de octubre de 2014, aproximadamente a las 6:00 de la tarde, un grupo de pandilleros se concentró frente a la tienda, uno ingresó al lugar y disparó en 27 ocasiones contra “Doña Nena” que se encontraba sentada en una silla a la espera de clientes. Otro pandillero dio seguridad al asesino para que no fuera sorprendido por las autoridades.

“Ya estuvo. Ya se fue la vieja pen…”, gritó el pandillero Jesús Aquiles Quintanilla Vásquez, de 20 años de edad. Mientras, Christian Lucas Ramos Zelaya, realizaba la función de “poste” y fue quien advirtió que la Policía estaba por llegar a la zona del homicidio.

Los pandilleros corrieron a esconderse en una casa “destroyer “ ubicada en la misma comunidad,  escondieron el arma y después se movilizaron a otra vivienda de la zona.

Agentes policiales que se movilizaban  en una patrulla escucharon los disparos, acudieron al lugar y encontraron el cuerpo de la anciana totalmente ensangrentado. Uno de los policías que custodió la escena, fue el mismo agente que antes había conversado con la señora y quien conocía de sus temores de ser asesinada.

Como en todas las comunidades controladas por las pandillas, nadie escuchó ni vio nada, por lo que la Policía no tenía pistas de los responsables del asesinado, aunque sus sospechas se concentraban en los pandilleros de la zona, pero era necesario individualizar.

Un ciudadano venció el miedo y llamó telefónicamente al sistema 911 de la Policía Nacional Civil, dijo saber quiénes eran los asesinos y estar dispuestos a colaborar para que fueran condenados.

El testigo relató lo sucedido y la Policía precedió a la captura de Christian Lucas Ramos Zelaya y Jesús Aquiles Quintanilla Vásquez, quienes fueron acusados del delito de feminicidio agravado.

El caso fue  ventilado en el Tribunal 3° de Sentencia de San Salvador, el cual valoró las pruebas contra de los imputados y principalmente el testimonio del testigo protegido. Después de analizar el caso, el juez respectivo decidió, a petición de la defensa, el cambio del delito de feminicidio por homicidio agravado.

Quintanilla Vásquez fue condenado a 30 años de prisión por ser autor directo del homicidio, ya que según las investigaciones, él disparó contra la propietaria de la tienda. Por su parte, Ramos Zelaya pasará 15 años en prisión  por ser cómplice necesario para cometer el crimen.