Bipolaridad

Ilustre personaje este Roberto, al cual me quiero parecer cuando sea grande. Entre sus muy bien confeccionadas y mediáticas pullas políticas, soltó una simpática y atinada: se refirió a la bipolaridad del Gobierno y su partido, corriendo siempre el riesgo de ser etiquetado como “golpista suave” y hasta “delicado”, traidor y aliado de la “nauseabunda” Sala de lo Constitucional, vocero de la derecha oligárquica y “merolico” del “enemigo”. Gajes del oficio de alguien con mucho oficio, coherente y consecuente con los ideales que lo llevaron a meterse en líos desde sus épocas universitarias.

Cañas no iba a hacer semejante señalamiento sin respaldo. Puso como ejemplo los discursos “buscapleitos” que el sábado 8 de octubre pronunciaran Medardo González, secretario general del “duroblandito” FMLN; Norma Guevara, jefa de su fracción parlamentaria; y del profesor Salvador Sánchez Cerén, el otrora “comandante Leonel González”, ahora al frente de un país maltrecho por quienes ‒unos y otros‒ tras la guerra se dedicaron precisamente a eso: llevarlo a su ruina. Ya casi lo logran.

Además de las arengas placeras, también defendieron el “nuevo El Salvador” que comenzaron a construir desde la gestión del “honesto” e “insigne” Mauricio Funes, protegido por otro parecido a él en Nicaragua. Parecido pero no igual; el de la tierra de Sandino, juega en “grandes ligas” de la corrupción y la impunidad.

Tras tan “levantisco” acto, la noche del martes 11 el profesor irrumpió mediante una “cadena nacional” de medios ‒molestando a las personas noveleras y peliculeras‒ para anunciar que el país va viento en popa; nadie debería dudarlo: crece económicamente y casi entra al “primer mundo”. Solo hay un pequeño problema: no tiene pisto, dinero, efectivo, liquidez… Está en  emergencia, casi toca fondo y quiere arreglos con quienes fueron el blanco de sus ataques y los de sus “compas” el pasado 8 de octubre. Su mensaje en diez palabras: El Salvador está sano, pero padece de un cáncer terminal.

Roberto puso otro ejemplo de esa manifiesta bipolaridad. El “profe” fue anfitrión del antiimperialista “Foro de Sao Paulo” y luego estuvo en Caracas, donde hace unos días participó en la reunión de los “países no alineados”; de ahí viajó a la capital del imperio, a pedirle dólares al “archienemigo” de los “diablos rojos” vernáculos.

Unos voceros de estos últimos, fueron también a la capital del imperio. Su “misión”: limpiar el “buen nombre” de uno de sus jerarcas, “mancillado” por un político estadounidense “gusano” y “contrarrevolucionario” radicado en Miami. Según el “didáctico”  Medardo González, tal expedición fue un “éxito”. Deberá repetirse las veces que sean necesarias, cuando algún “gringo” ofenda la “pureza ideológica y política” de un miembro del liderazgo “efemelenista”. Blandirán sus nervios, otrora rebeldes, contra cualquier voz “enemiga” que ose ofenderlo.

El diputado Roger Blandino Nerio, parte de esa comitiva, días antes había censurado a la embajadora de aquel país en El Salvador. La acusó de presionar a la legislatura para aprobar el antejuicio del general José Atilio Benítez, quien enfrenta un señalamiento fiscal por tráfico de armas y a quien el FMLN defiende “a capa y espada”. “Los problemas de nuestro país son de los salvadoreños”, dijo Blandino Nerio refiriéndose a la diplomática Jane Manes. “Aquí, a esta Asamblea ‒recalcó‒ ha estado llamando esta señora”. Se asegura que en Washington, D.C., reiteró esa queja.

Pero vuelto a casa, le “corrigió la plana” el canciller Hugo Martínez. “Si anda Nerio en Estados Unidos es normal”, afirmó agregando “que la política exterior la lleva (sic) el presidente y el canciller”; es “la única opinión que cuenta en relaciones exteriores”, remató. Y las que mantiene Sánchez Cerén con Barack Obama “son sólidas y están en sus mejores momentos”, sentenció.

Tras ese “jalón de orejas” del canciller, Blandino Nerio y compañía le bajaron volumen a la ya legendaria pero vetusta consigna: “¡Yanquis, go home!” Para no “regarla” de nuevo, deberán aprenderse muy bien la no tan nueva pero hoy sí vigente; vigente en el Frente. No es difícil pronunciarla; quizás pueda costar un poco tragarla y digerirla, pero se parece a la anterior. Vamos, “repeat after me”: “¡Yanquis, welcome!”. Lo pueden hacer con el puño izquierdo alzado. “Be happy, no problem”.