Charlatanería de los “curatodo en El Salvador”

 

Mi Gente Informa

Diciembre 13 de 2016. En El Salvador existe una infinidad de situaciones que denotan  generalizada impunidad en diversas formas de fraude contra la población.

Uno de los campos en los que siempre se ha burlado y afectado a muchísimas personas, incluso con graves consecuencias, es el del mercado ilegal de medicamentos y productos relacionados, sin que el Estado proteja a la sociedad de esta amenaza constante.

Ha sido hasta la entrada en vigencia de la ley de medicamentos que esto se ha visibilizado, por los que la Dirección Nacional de Medicamentos (DNM) ha denunciado algunos casos emblemáticos.

Ayer se mostró a la prensa  la información  sobre una empresa identificada como Clínica  Wellness Bio Energetic Medical Center, que ofrecía al público alta efectividad de los tratamientos contra enfermedades crónicas en un mes.

Vicente Coto, quien preside la DNM, aseguró que  tal empresa no presentó los  permisos de funcionamiento y todos los equipos que se usaban para la terapia no contaban con las autorizaciones necesarias para ser utilizados; así mismo, dijo que si esta empresa curara el cáncer, ya habría recibido el premio Nobel de la medicina; también informó que este caso ha sido llevado a conocimiento del Consejo Superior de Salud de Pública (CSSP) y a la Fiscalía General de la República (FGR) para que abran las investigaciones sobre su accionar.

Según la investigación, tal empresa asegura utilizar tecnología bioenergética de punta para tratar enfermedades como cáncer, lupus, insuficiencia renal, diabetes mellitus, Cirrosis hepática, hepatitis, hipertiroidismo e hipotiroidismo, inflamación de colon, esclerosis múltiple, acidosis, artritis, problemas crónicos de piel, fibrosis pulmonar, y prometía los resultados curativos en menos de un mes con una taza de éxito del 90 por ciento  mediante el uso de la “energía universal”.

En el comunicado llamaron a la población a no dejarse sorprender por este tipo de promesas curativas,  ya que no sólo ponen en peligro su salud sino que además pueden mal gastar su dinero innecesariamente.

Aún con acciones como esta, se vuelve necesario un programa interinstitucional  permanente que sea capaz de erradicar tal “cultura” de fraude en El Salvador.