¿CORRUPCIÓN? Tarde o temprano la verdad amanece y la justicia despierta

 Roberto Rubio

Como hemos reiterado en varias ocasiones, en estos tiempos resulta cada vez más difícil ocultar los hechos de corrupción y/o narcotráfico. Tarde o temprano la verdad amanece, despeja la opacidad, y la justicia tiende a despertarse. Hoy se sabe más donde antes se sabía menos. Hoy, aunque sea lentamente, se asoma la justicia donde antes se escondía la impunidad.

Ahora nos hemos percatado de que combatir la opacidad, la corrupción y la impunidad es tan importante para el desarrollo como lo es el crecimiento económico. Si queremos encaminarnos hacia sociedades y Estados sanos y prósperos, si queremos contribuir al desarrollo nacional, será fundamental conocer las verdades y los pecados sociales cometidos por sus ciudadanos y/o funcionarios.

Sin duda hay muchas verdades y pecados que conocer y/o juzgar de épocas pasadas, tanto de la guerra civil como de la posguerra, sea en materia de corrupción como de violaciones a los derechos humanos. Ya lo hemos abordado en varias ocasiones en esta columna de opinión. Ahora queremos referirnos a hechos más recientes, de gran notoriedad pública y alta significación política.

Quizá el acontecimiento de mayor significación política en estos momentos es la relación del vicepresidente de la República con “Chepe Diablo”; una persona acusada hace poco de ser uno de los principales narcotraficantes internacionales, y actualmente investigado y detenido por la fiscalía por el delito de lavado de dinero. En ningún momento el vicepresidente Ortiz ha negado su sociedad con “Chepe Diablo”, ni se ha desvinculado de la empresa de bienes raíces que tienen juntos, ni ha podido despejar las dudas que existen en torno a su rol dentro de tan cuestionada empresa, Desarrollo Montecristo. Por otro lado, según la Revista Factum, en los documentos que conforman las investigaciones de la fiscalía, en las páginas 43 a 46 se describe el modus operandi del lavado de dinero utilizado por “Chepe Diablo” en su sociedad con el vicepresidente, indicando con ello que “en este caso, Ortiz no solo fue socio fundador de Desarrollo Montecristo, sino que fue él mismo, con nombre y apellido, quien vendió y compró un mismo terreno en varias ocasiones a la misma empresa a precios que para los fiscales resultan sospechosos”. (Bryan Avelar, Revista Factum, 17/4/2017).

Existen por tanto informaciones/evidencias que ameritan una seria investigación para conocer la verdad del caso. Se trata de actividades de un alto personaje acusado de narcotráfico y de operaciones ilícitas, relacionado empresarialmente ni nada más ni nada menos que con el vicepresidente de la República y además encargado presidencial para liderar el combate al crimen organizado; en consecuencia, será esencial saber la verdad de su relación con alguien que se le vincula al crimen organizado. No es cualquier persona ni cualquier delito. Por sanidad de la República y el desarrollo nacional, será importante conocer la verdad.

Si el vicepresidente Ortiz no quiere que las cosas se sigan enredando y las sospechas creciendo, debería de salir al paso, darnos una versión consistente y creíble de su asocio con “Chepe Diablo”, dejar de estar a la defensiva o a la evasiva. No hacerlo, tarde o temprano le traerá sus consecuencias con la justicia.

De igual forma, hay otros recientes y significativos hechos que ameritan ser investigados. Es el caso de la Sra. Vanda Pignato, pues dos testigos claves en Brasil en el caso de Odebrecht/Lava Jato la involucran en haber recibido dinero ilícito. Menos frescos tenemos otros hechos que reclaman la luz: el carro de Casa Presidencial involucrado en accidente mortal, porque por el momento solo sabemos la media verdad; el contrabando de armas dentro del ejército, donde muchas han ido a parar a manos de las pandillas; el choque del Ferrari en redondel Masferrer, donde resultó una persona muerta; los negocios de Sigfrido Reyes, y las compras a precios de me lo llevo de terrenos del IPFSA, ahora en crisis de impago; por cierto, otro funcionario favorecido con esa “curiosa” práctica gubernamental de otorgar cargos para tener inmunidad. Sin duda falta mucho por conocer verdades y pecados sociales de antes y de ahora.