Cosas importantes

Cuando nos toca vivir en un país como El Salvador, donde cada día es un reto por salir a conseguir el ingreso necesario para la manutención de la familia, un lugar donde la palabra seguridad prácticamente no existe, donde la contaminación y la agresividad la recibís desde el momento que pones un pie fuera de tu casa.

Un país así te transforma, te vuelve insensible a lo que pasa a tu alrededor, no hay tiempo, simplemente no hay tiempo de volver a ver al lado y detenerse por un segundo. Las televisoras y los noticieros repiten una y otra vez básicamente las mismas noticias: un muerto aquí, un muerto allá, familia obligada a migrar por las pandillas, protesta aquí, protesta allá, los diputados hicieron o no hicieron, nos bajaron calificación, acusado de corrupción, Fiscalía acusa o no acusa y debió hacerlo, nuevas revelaciones en los casos de los sobresueldos, etc.

Todas esas noticias que suelen indignarme desde las 5.30 a.m., ayer no lograron moverme ni una fibra.

Un día después de la muerte de Paty -mi amiga- de quien escribí hace unos días en mi blog… el 25 de mayo fue para mí un día en el cual decidí no salir, esconderme del mundo, no mandé a mis hijos/as al colegio, cancelé todos mis compromisos y me quedé en mi casa.

Quería pasar mi duelo viendo mi álbum de fotografías de infancia, pero cada vez que lo abría no podía detenerme de llorar, mis hijos iban y venían de mi habitación y se acercaban para darme un abrazo o un beso… en algún momento la más pequeña entró, se subió a la cama y se apretó a mí muy fuerte … me dijo “mami yo te quiero, veamos una peli abrazadas” no le pude decir que no a mi “Puchis” así empezó mi jornada con todos mis hijos en la cama, cada uno por turnos escogió su película, en algún momento comencé a observar que mi hijo Ricardo ya tiene altos y bajos en el tono de su voz, ya le empezó a cambiar, también observé que a Pablo le gusta colocar sus pies en la misma forma que lo hace su papá –calcado- y mi Danielle ha crecido mucho, mi chica grande Alejandra se preocupa mucho, ya parece una adulta y solo tiene 16 años, estaba pendiente de su hermana y hermanos, también de su mamá… ella lloró conmigo, no recuerda a Paty, aunque sí la conoció, pero solo imaginar perder a una de sus amigas le hacía agua sus ojitos.

Un día después la vida continuó igual que siempre, con las mismas noticias, salió el sol y se ocultó de la misma forma que lo hace a diario, con la gran diferencia que yo ya no tenía a mi amiga en este mundo.

La muerte es parte de la vida y la vida siempre se abre paso a pesar de todo, es triste tener que comprender que las personas mueren y el mundo no cambia, sigue girando, pareciera que somos tan insignificantes.

Pero lo que comprendí es que mi amiga no se murió porque a todos para los que ella significó algo, tocó su vida, sentimos el vacío de su ausencia.

Mi día de duelo fue junto a las cuatro personas a las que traje al mundo y por las que a diario lucho por sacar adelante, esos personajes que crecieron dentro de mí y que son tan diferentes, aunque todos, menos la bebé, me preguntaron ¿Vas a ir a protestar mami, porque dejaron morir a tu amiga y porque los diputados mantienen su seguro médico privado? ¡Me conocen muy bien!

Lo cierto es que para mí la muerte de Paty significa varias cosas, una importante es que debemos decir un contundente ¡BASTA YA! a los seguros médicos privados dentro del Estado, ningún funcionario debe tener un seguro de éstos, pagado con fondos públicos, a menos que el empleado o funcionario lo pague con su salario.

Y lo segundo que aprendí fue que con las carreras que nos da la vida y las ocupaciones, tenía días de no observar a mis hijos/as, cómo han crecido y lo diferente que son, ese día tuve la oportunidad de hacerlo y se lo recomiendo, hágalo no como me pasó a mí, hágalo para disfrutar a los únicos seres humanos que de verdad lo van a extrañar y para los que el mundo realmente va a cambiar el día que usted deje de estar a su lado.