CRISIS Y UN CAMBIO EN LAS PENSIONES. No hay peor ciego…

José María Barrera Lemus

El miércoles 21 de junio, representantes del sindicato de trabajadores gubernamentales fueron invitados a presentar su propuesta de pensiones ante la Comisión de Hacienda y Especial del Presupuesto, de la Honorable Asamblea legislativa.

Resulta que durante el tiempo que duró la presentación de propuesta de pensiones por parte del representante de los trabajadores, los diputados de ARENA, poca o nula atención pusieron al tema. Lo anterior tiene sentido, en la medida que desde hace ya varios meses, le pusieron candado al tema, en la espera de que el tiempo decida y al final de cuentas, se apruebe su propuesta –la del ICP, que no es más de lo mismo que lo presentado por ASAFONDOS y sus únicas dos AFP. Es lamentable que esto suceda en pleno siglo XXI, en el que nos encontramos llenos de información y con una masa crítica de personas pensantes interesadas en contribuir a la búsqueda del bien común de nuestro sufrido pueblo salvadoreño.

Personalmente, considero que el tema de pensiones, aún se encuentra lejos de superar las diferencias que lo han mantenido en debate por parte de la derecha y de la izquierda. El no haberse pronunciado por ninguna de dichas propuestas es señal de que aún es necesario profundizar. Por supuesto que es loable, el papel que ha venido jugando el Gobierno, al no permitir que su propuesta quede relegada. Si bien dicha propuesta de Gobierno aún dista de concretizar algunos elementos, por ahora es la más razonable, en tanto que para conocimiento de muchos, siempre ha estado involucrado en las pensiones, al asumir su responsabilidad de continuar con la pensión mínima de $207.00 cuando a los trabajadores se les termina el fondo en las AFP.

El verdadero problema en torno al tema, es que la reforma de la Ley del Sistema de Administración de Pensiones, -SAP ha venido sosteniendo una serie de críticas: por un lado, se critican las bajas pensiones que reciben los pensionados, sumado a la baja cobertura que apenas alcanza al 24% de la Población Económicamente Activa; por otra parte, la existencia de una Ley SAP, cuya responsabilidad recae en su mayoría, en el Estado.

Lo anterior ha generado que durante varios meses se hayan venido estudiando apenas dos propuestas: una con matiz capitalista y la segunda con matiz socialista. Ambas propuestas, como he mencionado, aún se encuentran en espera de ser analizadas a profundidad; sin embargo, desde el punto de vista social, es la propuesta del Estado la más viable, aunque la derecha siga manteniendo lo contrario.

La tercera propuesta es la presentada por el Sindicato de Trabajadores de Gobierno, la cual ha sido apoyada por la Organización Internacional de los Trabajadores. La propuesta presenta una diversidad de opciones que podrían permitir al país contar con una Ley de Pensiones accesible y pertinente para todos los sectores, siempre que el Estado asuma la responsabilidad de administrarlo. Sin embargo, como los intereses de la misma están centrados en beneficiar a las mayorías que por años han estado desprotegidas. A ARENA poco le interesa pronunciarse por esta.

En términos generales, y para que los lectores abran muy bien los ojos, les presento un breve resumen de lo que contiene la tercera propuesta:

En primer lugar, se espera acumular nuevos fondos con la incorporación de trabajadores y empleadores del sector informal, con lo que se estaría superando el porcentaje de cotizantes, que hasta la fecha se ha venido manteniendo entre el 22% y el 25%.

En segundo lugar se espera fortalecer la sostenibilidad financiera a través del tiempo, mediante la incorporación progresiva de nuevos pensionados al sistema y a un registro progresivo del sector informal en asociaciones. Esta sostenibilidad se vería fortalecida además, si paralelamente el Gobierno dedica parte de sus tareas a perseguir a los empresarios evasores de cotizaciones, las cuales según representantes del sindicato, rondan los 74 millones a la fecha.

Si a estas dos situaciones se le agrega el hecho de poner el dinero a trabajar en manos de los mismos trabajadores, en concepto de créditos personales e hipotecarios, que mejor oportunidad para muchos, el poder generar mejor rentabilidad y servirse de lo mismo que ellos son generadores.

Es de merecer, el interés de los diputados del FMLN, quienes según percibo, respaldan en su totalidad la propuesta presentada por los trabajadores, además de que cuenta con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo.

¡Por una pensión digna y justa…!