¿DEMOCRACIA EN EL SALVADOR? ¡Sean realmente incluyentes!

 Carlos F. Imendia

La política criolla salvadoreña vive en la época de las cavernas siguiendo los mismos procesos de siempre, pasados de moda y visión. En el caso de los principales partidos forman a su gente desde la base, los militantes – en su mayoría jóvenes–  ganan terreno haciendo labor territorial, proselitista como dicen popularmente: “Sudando la camiseta” buscando esa visibilidad  que en un momento les dará posición al interno de sus  partidos y los impulsará a la palestra política.

Así han hecho carrera muchos políticos que llevan muchos años ejerciendo sus cargos, pasan las décadas  y allí se mantienen haciendo o no haciendo nada por la realidad político-social de El Salvador.

Los partidos han puesto de manifiesto que es más valioso un militante que se ha formado desde las canteras, escalando la colina desde abajo, sudando la camiseta por la institución política que alguien externo, aunque sea preparado y ético. Si bien es cierto no se han formado ideológicamente pero lo  más valioso es su formación académica y  su grado de compromiso por el país.

Por esa razón los partidos no pueden ofrecernos liderazgo y buenas propuestas, políticos sensatos que no piensen en incursionar en la política para beneficio personal, las opciones al interior de los partidos son estándares, lastimosamente algunas no cuentan con la suficiente formación profesional, las instituciones políticas se ciegan de las opciones externas, de los buenos profesionales, filósofos, líderes empresariales natos, siempre escogen a lo menos peor, que si bien es cierto se han desgarrado por el partido pero a la hora de tomar las riendas de la función pública dejan mucho que desear con su incapacidad y su falta de voluntad. No aportan iniciativa ni mucho menos vocación  por cambiar el entorno social, se acomodan en hacer de la política su nuevo modo de vivir.

Líderes en el país hay, claro que los hay, estudiantiles, en las gremiales, los emprendedores, religiosos, en el ámbito deportivo, en las fundaciones y organizaciones no gubernamentales; en la academia, “No haber sudado la camiseta  por una institución política” es el gran pecado, y se priva a la sociedad salvadoreña de ellos y por ende a la nación.

Eso es retrógrado, no incluyente, discriminatorio; pasado de moda, la misma gente que es escogida desde las canteras de los partidos es la misma gente que socava y le hace daños a las instituciones políticas, ejemplos hay de sobra. Esa misma gente hace que los jóvenes crean que la neo política criolla salvadoreña sea sucia, excluyente y que se busca para los beneficios personales.

La nueva visión de la política  es incluir personas preparadas no partidistas que puedan transformar positivamente el estilo de vida de las personas, traer aportes buenos aunque no sean partidistas, que abonen con sus destrezas y conocimientos a hacer progresar los temas de país, para promover el desarrollo y eliminar la brecha de la desigualdad, la que por años ha detonado los grandes problemas sociales.