Desempleo en el sector docente

Jeser Candray

Contextualizando: un sindicato abiertamente opositor a la actual administración del MINED no tardó en calificar el acto como “despidos arbitrarios” mientras que desde Plan Maestro se aclaró que la medida era una reubicación de personal debido a la baja demanda de estudiantes que presentó el referido centro escolar. Muchos de mis amigos y conocidos en las redes sociales mostraron su indignación ante el hecho y solicitaban esclarecer la situación; el MINED, pocas horas después, revocó el acto hecho por la directora zanjando el asunto.

Muchos causas pueden justificar dicha acción, una puede ser lo poco atractiva que se convierte la escuela pública en el país, de la cual los profesores no pueden desentenderse, que lleva a muchos padres de familia a buscar en los colegios privados la forma de educar a sus hijos, otra causa puede ser la crisis fiscal que atraviesa el Estado en los últimos años. Siendo docente puedo decir que fue triste ver las imágenes de los profesores afectados que no ocultaron su angustia ante un posible despido[1] y es que más allá de un despido, en el sector docente salvadoreño estar fuera del sector público es un problema muy grave en términos de empleabilidad y en remuneraciones. Ésta situación me permite exponer ante la opinión pública el tema de la crisis de empleabilidad que existe en el sector docente en nuestro país. Para entender lo dramático de esta acción, a continuación se presentan datos oficiales sobre el universo de personas habilitadas para el ejercicio docente en El Salvador, el número actual de la planta docente nacional pública y privada, el porcentaje de desempleo y por último cierro con unas propuestas (personales) para mitigar tal situación.

En El Salvador, según registros del MINED[2], hay 93,550 personas con escalafón docente, que es el requisito para poder optar a plazas docentes en el sector público y en el sector privado. Existen 12983 con escalafón de parvularia, estudios sociales tiene 12399 habilitados, educación básica cuenta con 8,474, lenguaje y literatura con 6, 808, matemática 3550, ciencias naturales, 2989 e inglés 4262 el resto son de otras especialidades y preocupa que un 27% de los docentes escalafonados no cuenten con respaldo que certifique su especialidad (de hecho no hay mucha información sobre dónde trabajan, ni su categoría). El MINED es el mayor contratante de profesores con más de 45 mil docentes de todos los niveles educativos, y si tomamos en cuenta que son casi diez mil los profesores los contratados en el sector privado esto quiere decir que el pleno empleo está lejos de cumplirse en el sector docente ya que un poco más del 40% de ellos no laboran como docentes o están jubilados. A esto hay que agregarle que en 1200 realizan la prueba ECAP (último requisito para egresar de la carrera) en promedio en los últimos 5 años ¡Alarmante!

De hecho una forma de comprobar esta situación es ver los números de los aspirantes a plaza docente del sector público, por ejemplo: la convocatoria del 22 de febrero de 2015[3] ofreció 444 plazas y contó con 22,225 aspirantes (Un profesor puede aplicar a más de una plaza) en promedio hubo 50 aspirantes por plaza ofertada. Los lugares más demandados fueron:

Son muchos los factores que inciden en este alto desempleo docente, todos ya viejos y muy conocidos, como la graduación excesiva en universidades de “garaje” en los 80 y 90s debido a la desregularización de la formación docente, así como la baja cobertura escolar que para 2015 nos dicen que el 42.51% de los niños en edad escolar no asisten a parvularia, el 13% no asiste a básica y un 62% no asiste a educación media[4].

Ahora bien, la(s) solución(es) no es sencilla, pero ésta pasa por hacer una exhaustiva revisión del registro escalafonario ya que éste puede contener personas sin las debidas justificaciones para portar el mismo, redefinir el sistema de asignación de plazas docentes (que hoy privilegia la antigüedad y no los méritos profesionales), controlar la oferta de las carreras de profesorado en especial las que están con alto nivel de desempleo, redefinir la formación inicial docente y aumentar la cobertura escolar. Estas cinco medidas, muchas repetidas al cansancio por inúmero de estudiosos del tema, sólo la última requiere de inversiones millonarias ya que para alcanzar el 100% de la cobertura escolar, esto implicaría la contratación de al menos 30% más de maestros con los que cuenta el sector público actual, es decir unos 15 mil maestros con una carga para el Estado cercana a los 117 millones de dólares[5] anuales sólo para el pago de salarios, sin contar el gasto en infraestructura, material escolar, personal administrativo entre otros. Inversión que el MINED no puede afrontar con la actual crisis fiscal del Estado. Las otras cuatro medidas sin embargo, sólo requieren un esfuerzo administrativo y logístico de parte de Plan Maestro.

Recientemente tuve una plática con el actual Ministro de Educación, el ingeniero Carlos Canjura y es alentador saber que está al tanto de las necesidades y preocupaciones de la planta docente, sin embargo, éstas deben pasar a los hechos. El MINED debe revisar si su estrategia presupuestaria prioriza las verdaderas necesidades educativas del país, o sea, es ineludible redireccionar los gastos, sin embargo con sólo eso no basta,  es imposible cubrir esta inversión en educación sin un aumento significativo (contrario al recorte de $ 300 mil que propone el GOES del presupuesto del MINED) de los ingresos del Estado, acá profesores, organizaciones sindicales, padres y madres de familia, iglesias, empresarios y la sociedad en general no debe perderse, el Estado no puede cubrir estas necesidades sin aumentar sus recursos y eso implica ampliar la base tributaria y/o la creación de nuevos impuestos. Mientras eso no se discuta en verdad, veremos más noticias como el caso de las profesoras del C.E San Bartolo que nos impactaron al inicio de este año.

__