¿Despertará por fin la Corte de Cuentas?

Jorge Castillo

Politólogo

En septiembre de 2013 escribí la columna de opinión ”Vientos de cambio en la Corte de Cuentas”, abrigando la esperanza que los magistrados electos para diez meses harían un buen papel. Tristemente me equivoqué y no intuí el déficit en inteligencia emocional de uno de ellos.

El 21 de mayo de 2014, escribí “El gran reto de fortalecer la Corte de Cuentas” y el 11 de julio del año pasado “No será poca cosa llegar a presidir la Corte de Cuentas”, haciendo ver las implicaciones de dirigir el más importante organismo de fiscalización del país.

Así las cosas y después de ver a magistrados que, tan pronto como entraban, salían destituidos por la Sala de lo Constitucional, arribamos al 24 de noviembre del año pasado, fecha en que tomaron posesión de sus cargos las nuevas autoridades electas por la Asamblea Legislativa. Fue un paso obligado de los diputados, apurados por aquello de que no había un titular en la Corte de Cuentas de la República (CCR) que firmara la autorización de los 550 millones de dólares del famoso crédito puente. Como ocurre en estos casos, la elección de los nuevos magistrados despertó expectativas.

Unas, marcadas por el escepticismo, dado el contraproducente rol desempeñado por algunos personajes que han presidido en los últimos tiempos la CCR. Otras, abrigando esperanza en los nuevos titulares, porque en esta oportunidad los unen circunstancias particularmente favorables como las siguientes: 1º) Todos han trabajado en la institución, por tanto, conocen sus procesos sustantivos de trabajo y, presumiblemente, las limitaciones existentes. 2º) Son magistrados que saben de la capacidad del recurso humano que allí labora, consiguientemente, conocen quienes tienen méritos y a quienes los acompañan los deméritos. 3º) A los tres  funcionarios los junta el sano propósito de querer coadyuvar al engrandecimiento de la Corte. 4º) Se presume que ninguno de ellos responde a lineamientos de personajes políticos, cúpulas partidarias o entes públicos a quienes les deban favores. Son buenas razones para tener esperanza, a pesar del corto, muy corto tiempo, para el que fueron electos.

En lo que concierne al magistrado Presidente, Rodrigo Barahona, parece que sus intenciones son alentadoras, a juzgar por los propósitos que le animan: 1) Catapultar a la Corte de Cuentas hacia la modernización y empleo efectivo de la tecnología, vital en lo que a fiscalizar los casi cinco mil millones del presupuesto estatal se refiere. 2) Superar las graves limitaciones de no contar con el recurso humano operativo especializado en áreas distintas a las puramente financieras, como  las relacionadas a las grandes obras públicas: represas, edificaciones, carreteras, puentes, contaminación marino-costera, etc. 3) Implementar una política de austeridad para el buen uso de los recursos asignados, lo que marcará diferencia respecto a sus antecesores. 4) Realizar esfuerzos en pro de la seguridad física del personal, sentando las bases para gestionar la ayuda de países amigos y entidades cooperantes y así realizar el sueño de que la CCR tenga unas nuevas instalaciones que no pongan en riesgo al personal, como presumiblemente ocurre con los actuales edificios que actualmente ocupa, sensiblemente dañados por  terremotos del pasado. 5) Trabajar en equipo, respetar la estabilidad laboral del personal y dar el ejemplo desde la Dirección Superior, con la ventaja de que la institución,  por primera vez en su historia, tiene una mujer dentro de las magistraturas. 6) Claridad en cuanto a ejercer lo que el presidente Barahona llama “una férrea fiscalización” y que la revista institucional número 4, página 6, resume mejor: “Debemos ser férreos fiscalizadores, para que el erario nacional, que es esfuerzo de todos los contribuyentes, se utilice adecuadamente”. 7) Fortalecer el liderazgo de la CCR ante la comunidad de  entidades homólogas del contexto regional y continental. 8) Creer y respetar a Dios.

Si las intenciones del presidente Barahona se materializan y se pone acción a las palabras, se perciben buenas nuevas en la CCR.