Donald Trump y los desplazados

 Edgardo Quintanilla
LOS ÁNGELES.  El billonario empresario republicano blanco y candidato presidencial Donald Trump, y por el momento a la cabeza de las encuestas republicanas, dijo el 11 de septiembre de 2015 que en dos años iba a expulsar a once millones de indocumentados de los Estados Unidos.     Bajo la ley migratoria estadunidense, esa propuesta está basada en presunciones falsas que hacen caso omiso del derecho al debido proceso otorgado por la Constitución estadunidense.   La campaña de Trump lanza cada día propuestas descomunales para atraer noticias y ha hecho de la barrabasada ignorante una bandera de demagoguería empedernida.

El ataque frontal de Trump en contra de uno de los bastiones de la actual Constitución estadunidense se reflejó el otro día cuando Trump propuso quitarle la ciudadanía estadunidense a cualquier hijo de un indocumentado nacido en los Estados Unidos.     Eliminar la existencia de la Enmienda 14 de la Constitución de los Estados Unidos para quitar ese derecho hincha de regocijo a los seguidores republicanos de Trump, entre ellos miembros de grupos cristianos de ultra-derecha, quienes se hacen los ignorantes de las razones históricas de la existencia de la Enmienda 14 de nuestra Constitución, la cual entró en efecto en 1868.

El actual partido republicano hierve con personas de mentalidad racista que desean seguir viviendo dentro de una patética  ignorancia histórica.   Mike Huckabee, el candidato presidencial blanco republicano, dijo el 11 de septiembre del 2015 que la ley de la nación no ha cambiado y que los afroamericanos no tienen derecho de ser ciudadanos por el hecho de haber nacido en los Estados Unidos.   Para Huckabee la Enmienda 14 de la Constitución no significa nada.

La Enmienda 14 existe porque los miembros más progresistas del partido Republicano en el Congreso estadunidense al finalizar la Guerra Civil (1861-1865) recalcaron la necesidad de proteger legalmente a un grupo minoritario que había estado esclavizado para que éstos tuvieran la igualdad ante la ley (en cada lugar de los Estados Unidos) ya que los gobiernos estatales de los estados que habían abandonado la unión estadunidense querían seguir manteniendo la desigualdad legal de la población afroamericana aún si habían sido derrotados en su intento de querer proteger leyes a favor de la esclavitud y luego leyes que descriminaban a la población afroamericana, parte de la cual había peleado en contra de los estados esclavistas.  Cada uno de esos estados vencidos fue requerido de aceptar la Enmienda 14 para ser readmitido a la unión americana.    La Enmienda 14 puso paro final a la institución peculiar de la esclavitud en los Estados Unidos.

La Enmienda 14  fue fraguada por cerca de 30 años de activismo en contra de la esclavitud y por una guerra que dejó medio millón de muertos y millonarias pérdidas.   En 1898 la Corte Suprema de los Estados Unidos afirmó el derecho a la ciudadanía al nacer en los Estados Unidos de cualquier persona al fallar a favor de un descendiente de una familia de chinos.   Ver Howard N. Meyer, “The Amendment that Refused to Die: Equality and Justice Deferred—a History of the Fourteenth Amendment”, Madison Books 2000 (Updated Edition).

El problema de la ignorancia es que debe de ser entendida dentro del contexto histórico en que se vive.  Y no es lo mismo explicarla dentro de los Estados Unidos que explicarla hacia la gente que vive fuera de los Estados Unidos.    Educarse requiere tiempo, dedicación, paciencia, y el deseo perenne de conocer a fondo un tema histórico legal para salir de la ignorancia.   Eso es el proceso que Paulo Freire llamó de saber alfabetizarse para gozar de la libertad.

El hecho que Trump y sus hinchas ignoran es que cada persona que entra a los Estados Unidos goza inmediatamente de todos los derechos constitucionales que los Estados Unidos provee, entre ellos el concepto de la igualdad bajo la ley.   Cada uno de los desplazados de las situaciones de la violencia en Centroamérica goza de ese derecho al pisar tierra estadunidense sin importar si entra o no legalmente al país, o si viene de un país donde nunca gozó de ese derecho.

En el reporte de julio de 2015 de la organización de Refugiados Internacional titulado ‘ “Es un acto suicida salir o quedarse”: desplazamiento interno en El Salvador’ dicho reporte indica que el gobierno salvadoreño ha sido incapaz de parar la dinámica que causa el desplazamiento de miles de familias dentro y hacia afuera de El Salvador.    Que yo sepa el río que divide la frontera El Salvador-Guatemala lo siguen llamando río Paz pero en realidad debe de ser llamado el río Salsipuedes.   Dicho reporte hace ver que las pandillas, la policía, y el ejército salvadoreño están desplazando a miles de familias de sus hogares y comunidades en acciones que el gobierno salvadoreño rehusa publicamente reconocer como un desplazamiento forzado.

Todos los desplazados que han estado llegando a los Estados Unidos, y los cuales Trump ahora quiere expulsar en una limpia étnica, tienen la obligación no solamente de educarse sobre los derechos legales que ofrece la nación estadunidense pero de la conflictiva historia que los creó, y al mismo tiempo no deberían de asustarse por las embestidas demagógicas y anti-constitucionales de políticos oportunistas como Trump.   El reto que los abogados de ley migratoria tenemos es cómo deberíamos de empezar a defender mejor nuestra Constitución.