El dolor y el valor de Juan Marcos Flores

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Carlos Ramírez

Créese, úsese y desplácese. Estas palabras se las escuché a un cantante centroamericano. Las dijo para referirse a aquellos artistas que son creados por expertos en marketing, luego utilizados y después desplazados.

Ese tratamiento indigno, sin embargo, no es usual sólo en la farándula, como en su oportunidad lo aseveró el cantante, sino también en otros espacios, ciertamente comerciales y, por los vientos que soplan, en selectos ámbitos políticos.

Créese, úsese y bótese, son tres palabras que encierran, engaño en el mundo de la compraventa e, hipocresía crasa, en algunos partidos políticos en donde se juegan jugosos intereses. Esta vez me referiré a esto último.

Acaba de fallecer, un expresidente, quien en su momento no solo fue el mandatario más joven de El Salvador y de Latinoamérica, sino uno de los mejor preparados académicamente.

Durante su ejercicio como jefe de estado realizó una serie de acciones que marcaron un antes y un después en la vida nacional, buenas para unos, malas para otros y regulares para los demás.

Como era normal, sus ex compañeros de partido asistieron a la vela a dar el pésame a la familia.

Esas condolencias, sin embargo, no fueron sinceras, no porque lo digan miembros de formaciones políticas adversarias al partido que perteneció el ex dignatario, ni porque lo diga un periodista que pretende ser objetivo. Lo dijo su propio hijo, Juan Marcos Flores.

La familia inmediata del ahora fallecido, está compuesta por tres personas, entre ellas el joven, y es de suponer que nadie mejor que la familia conoce interioridades del caso por el cual se procesaba judicialmente al ex mandatario, que según versiones, deterioró paulatinamente su salud hasta la muerte.

A nadie le puede doler más que a su familia la pérdida irreparable de un ser querido.

Por eso, la comunicación que durante meses tuvo Juan Marcos con la población a través de las redes sociales en defensa de su progenitor tiene un valor incalculable.

Más valor tiene aún el mensaje que difundió también, vía redes, la propia noche que su padre era velado en la Funeraria Montelena.

En su intervención dividida, tildó al presidente del partido al que su papá pertenecía como “hipócrita” y “ridículo”. Aseguró, además, que miembros de ese instituto político lo abandonaron en sus momentos más difíciles.

Asimismo, señaló que dicho partido, al que calificó de “cobarde” , no representa a su padre; Previamente, uno de los fundadores del partido del instituto de derecha también había dicho que sus ex compañeros dejaron solo al ex mandatario Francisco Flores Pérez, mientras otros lo dejaron entrever.

“… por favor no vengan a la familia con hipocresía. No vengan a decir que se disculpan o sus condolencias. Le dieron la espalda en vida, y lo que no se dice en vida, no hay oídos que escuchen”, expuso el muchacho.

Serán la justicia divina allá arriba y acá en la tierra las instituciones de justicia las que decidirán lo que sigue.

La hipótesis terrenal, conforme al sentido común, es que en adelante, la justicia enfocará sus esfuerzos en identificar y procesar a quienes, según el joven, recibieron el dinero por cuyo uso se acusó a su padre, algunos de cuales (destinatarios) sin duda, asistieron a dar el pésame a la familia, al estilo Al capone. Amanecerá y se verá.

Por lo pronto, en todo este escenario, es de rescatar lo dicho por el ex presidente Alfredo Cristiani en el sentido de que el fallecimiento de Flores debe servir para evitar más confrontación en lo que, parecería ser un llamado a las máximas autoridades del partido para que este no se siga despenicando.