LA IGLESIA DE LOS NUEVE MILLONES
7 de Febrero del 2010
Por William Osmar Chamagua
Stafford, VA
Esta demás decirlo, vivimos en un mundo en caos. Pero aun así, lo bueno de todo esto es que la letra divina escrita no existe para simplemente leerla, y contarla a nuestros hijos, claro que no, existe para que la pongamos en accion. Toda la palabra esta ahí para enseñarnos, para exhortarnos, es decir, para que la tomemos como modelo de vida, y hacer de ella nuestro molde a seguir, extrayendo de ella enseñanzas fundamentales sobre la condición humana, tanto personal como colectiva; pero no simplemente dándole lectura, como se acostumbra en todo el mundo, sino mas bien, llevándola de la teoría a la realidad practica.
El mismo Carlos Marx, escritor del Manifiesto Comunista, siendo consecuente con su tesis XI dada en relación al pensamiento del Teórico, Filósofo y Antropólogo Ludwig Andreas Feuerbach dijo:
“Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, lo que hay que hacer es transformarlo”.
Carlos Marx une de esta manera la teoría a la praxis; es decir, las ideas con la acción, y pasa del simple deseo mental o emocional y llega al mismo corazón de la revolución. Es por esto que la mayoría de personas se conforman con simplemente soñar con la Revolución, porque son personas que están repletas de “teoría” pero vacías de “acción”.
“No hay que interpretar el mundo”, pueblo, de ese tipo de personas hay demasiados que no hacen nada mas que hablar, entre mas gente habla y habla y teoriza peor estamos, mas nos hundimos en la miseria. Es por esto que como pueblo es mas que importante que de una vez por todas decidamos actuar, pasando de esta forma de la palabra a la ejecución de las ideas.
Tenemos que transformar nuestro mundo, hacer más y hablar menos. No de gusto dijo Jesús: “Por sus frutos los conoceréis”, no por sus pensamientos, no por sus ideas, les conoceremos por sus acciones.
Pero hablemos un poco del desierto, www.wikipedia.com nos dice:
“En geografía se define como desierto la superficie terrestre total o casi totalmente deshabitada en la cual las precipitaciones casi nunca superan los 250 milímetros al año y el terreno es árido. También puede ser considerado un ecosistema o un bioma. Un desierto es un ecosistema que recibe pocas precipitaciones. Tienen reputación de tener poca vida”.
Cuando se habla de precipitaciones, se esta hablando de agua, y para el planeta el agua es lo mismo que la sangre para el cuerpo humano. Si no hay sangre no hay vida en el cuerpo, si no hay agua no hay vida en el planeta, un desierto es un desierto, un lugar carente de vida en abundancia por la falta de agua.
Al dar lectura a la palabra divina, entre las muchas imágenes con las que nos encontramos en el Antiguo Testamento, se encuentra el espectáculo maravilloso que presentaba el campamento de Israel en aquel árido desierto.
Digo espectáculo maravilloso porque aunque el pueblo no contaba con recursos naturales, si contaba con la presencia y con el poder de Dios que le acompañaba de día en la forma de una nube, para protegerles del calor, y durante la noche, se manifestaba en un pilar de fuego para proveerles de luz en su camino.
De todos es conocido los perennes problemas, las profundas tristezas, y el eterno dolor bajo el cual nuestro pueblo ha y continua viviendo hasta el día de hoy; y claro, fácilmente podemos hacer la analogía que nuestro “pueblo continua viviendo en el desierto” del hambre, del dolor, de la miseria, de la violencia, de la oscuridad, y de la muerte.
Lo interesante de esta fotografía, lo irónico, es que fue precisamente en el desierto en donde la manifestación de Dios se hizo presente, en la forma de una nube, durante el día, y en la forma de un pilar de fuego, durante la noche.
Fue en el desierto en donde Israel vio el poder manifestado de Dios, y es así, como al viajar a nuestro presente, y verlo a través de los lentes y del conocimiento divino, podemos llegar a la conclusión de que no todo esta perdido para nosotros, y que contrario ha estar en el “Umbral de la muerte” con nuestro nuevo gobierno, estamos mas bien, en el “Umbral de la vida”.
¿Pero como se atreve a decir usted que estamos en el Umbral de la vida compañero, hermano, cuando estamos en medio de tanta violencia? Dirán algunos de ustedes.
Fue Juan Pablo II quien dijo: “La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón”. Y Martin Luther King agrego: “La violencia crea más problemas que los que resuelve, y por tanto nunca conduce a la paz”. Thomas Carlyle diría: “Es un error esencial considerar la violencia como una fuerza”, pero lo que si podemos considerar una fuerza entonces es “La Violencia de la Verdad y la Violencia del Amor”.
Es por esto que: “El poder de Dios, transmitido por medio de la violencia de su amor, se hace latente en la debilidad para convertirla en una fuerza indestructible”.
Es decir que este poder de Dios transforma con su amor la pobreza en riqueza divina, transforma la miseria en abundancia, la necesidad es suplida, el dolor se transforma en gozo, la desesperanza se viste con los colores de la esperanza; y es en ese sentido como, este macabro y miserable vivir de hoy, se convierte en nuestro mejor aliado para que juntos construyamos nuestra fe, nuestra verdad, nuestra esperanza, nuestra Patria, y podamos entonces ver la verdadera gloria de Dios, ya no manifestada en la forma de harapos sobre el cuerpo de un mendigo, o en las manos arrugadas y callosas por la pobreza, o en los rostros tristes y hambrientos de nuestros niños y niñas, ¡!Claro que no!!
Le veremos más bien en la sonrisa de nuestros hijos mientras reciben su alimento, en la dignidad de nuestros ancianos mientras son tratados y examinados con respeto y dignidad en nuestros hospitales, y en el abrazo familiar que nos recibe al final de otra jornada más. Nosotros podemos construir esa patria, esa familia, esa nación, y lo podemos hacer porque tenemos el corazón blando lleno de dolor, pintado con los millones de lágrimas incoloras que han salido del pueblo, y es ese sufrimiento nuestro, el que se ha encargado de que no se endure nuestro corazón. Y es que frente a ese poder que nosotros como pueblo tenemos, no hay corrupto en el mundo que pueda enfrentarnos y que salga ileso de ese encuentro.
Fue Hermann Hesse quien dijo: “Lo blando es mas fuerte que lo duro; el agua es mas fuerte que la roca, el amor es mas fuerte que la violencia”.
Nuestro nuevo gobierno busca hoy maneras de contener la violencia, de hacerla desaparecer, pero conozcan y entiendan nuestros gobernantes que jamás lo lograran con “manos duras”, o “manos súper duras”, o con militares en la calle, o con mas policías, no, lo lograran cuando ellos mismos se atrevan a dejar que sus corazones sean blandos, que sus corazones sean como el agua que es mas fuerte que la roca, y que entiendan que el amor es el único que tiene el poder para vencer la violencia. Cuando a este pueblo se le ame de verdad, cuando ya no se le mienta, cuando se le deje participar y moldear su propio destino, cuando ya no hayan partidas secretas, ni negocios secretos, y todo sea transparente, entonces y solamente entonces, este pueblo tendrá paz, vida, y esperanza porque habra aprendido a creer en el mismo y en sus gobernantes.
Es por esto que los ojos de Dios estaban puestos en el pueblo, su presencia estaba en medio del “Pueblo”, pero no mientras este estuvo en “Egipto”; sino mas bien una vez que este salio al desierto y se puso en marcha, en movimiento, fue en el camino, fue marchando que el pueblo se hablando, fue esto lo que lo preparo para los cambios profundos que estaban por llegar a ellos, y que estos fuesen recibidos con agrado.
Fue Tito Livio quien dijo: “Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras”.
Mohandas Gandhi: “Debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”.
Alvin Toffler: “El cambio no es sólo parte esencial de la vida, es la vida misma”.
Nuestro mismo Monseñor Romero, entendiendo esto, dijo en su homilía del 25 de septiembre de 1977:
“Los corazones no quieren oír ni aunque sea un muerto el que les venga a decir: estamos muy mal en El Salvador. Esta figura tan fea de nuestra patria no es necesario pintarla bonita allá afuera. Hay que hacerla bonita aquí adentro, para que resulte bonita allá afuera también. Pero mientras haya madres que lloran la desaparición de sus hijos, mientras haya torturas en nuestros centros de seguridad, mientras haya abuso de sibaritas en la propiedad privada, mientras haya ese desorden espantoso, hermanos, no puede haber paz, y seguirán sucediendo los hechos de violencia y sangre. Con represión no se acaba nada. Es necesario hacerse racional y atender la voz de Dios, y organizar una sociedad más justa, más según el corazón de Dios. Todo lo demás son parches. Los nombres de los asesinados irán cambiando, pero siempre habrá asesinados. Las violencias seguirán cambiando de nombre, pero habrá siempre violencia mientras no se cambie la raíz de donde están brotando todas esas cosas tan horrorosas de nuestro ambiente”.
Tenemos que cambiar “la raíz de donde están brotando todas esas cosas tan horrorosas”, ya lo dijo Monseñor Romero, para que salgamos de este desierto de hambre y de muerte.
Ahora, lo interesante es que Dios no se manifestó en el pueblo mientras este se quedo dormido, ni mientras este vivió en lujos y disfrutando de los esplendores en Egipto, fue en el desierto hermanos, pueblo, compañeros, camaradas, fue en el desierto el lugar en donde Jehová Dios estableció su morada con su gente, y le permitió a este cambiar de raíz todos los males bajo los cuales vivía por aquel tiempo.
Es así como podríamos entonces decir que todo lo que nos sucede el día de hoy en este desierto en el cual vivimos, es simple y sencillamente el preludio para que la gloria de Dios se manifieste en nuestras vidas. Estamos creciendo, analizando, dando frutos de conocimiento, expresándonos, estamos marchando pueblo, y eso es ya un signo que muy pronto veremos la gloria de Dios.
Éxodo 15:2 nos dice:
“Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré, Dios de mi padre, y lo enalteceré”
Dios el Señor escogió habitar en medio de su pueblo Israel, en aquel entonces, de la misma forma que esta escogiendo habitar en nuestro medio el día de hoy. Hermanos, pueblo, Dios ha escogido ser nuestro compañero, nuestro camarada de viaje a través de este desierto que hoy cruzamos.
No crea usted que lo que esta pasando en nuestro país es solamente por voluntad humana, claro que no, la mano de Dios esta trabajando en nuestro favor porque el tiempo ha llegado ya de que conozcamos y construyamos una verdadera nación, pacifica, saludable, llena de justicia social.
La realidad es que aquello fue todo un espectáculo, no había nada semejante en el vasto universo humano conocido. Un ejército de seiscientos mil hombres, sin contar las mujeres y los niños, en marcha, avanzando en un desierto estéril, en donde no había hierba, ni una sola gota de agua, ni tan siquiera un solo medio visible de subsistencia.
¿Cómo podrían alimentarse? ¿Cómo podrían subsistir? El mundo parecía inerte, muerto, sin alimento, sin agua, oscuro. Pero Dios estaba allí hermanos, Dios estaba allí, el verdadero”CAMBIO” estaba en medio del pueblo.
Pero, ¿Cómo encontrar el camino a través de aquel desierto en el cual no había camino? ¿Cómo podemos nosotros encontrar el camino en medio de tanta oscuridad, y especialmente cuando aquellos en quienes confiamos se empeñan en entorpecer nuestra marcha?
La realidad es que si bien es cierto que no había un camino en el desierto, también es cierto que: ¡Dios estaba allí hermanos, camaradas, de la misma forma que esta con nosotros! Este medio de comunicación es prueba de ello.
Ahora mismo nosotros como pueblo, tanto dentro como fuera del país, nos sentimos medio-perdidos. Queremos encontrar el camino en el desierto pero no vemos el camino, y aquel camino que creímos haber encontrado fue al final, un simple deseo, resultado de nuestra imaginación, trabajamos duro, mas duro que nunca por abrir el camino, y luego que lo abrimos nos dimos cuenta que no encontramos el camino.
La canasta básica sube y sube, los hospitales continúan dando lastima igual que siempre, el desempleo por las nubes, la migración ilegal imparable, y como si todo eso fuese poco, al parecer, aun los asesinatos han incrementado. Creímos haber encontrado el “camino”, pero el camino no estaba allí, y hoy que estamos en el desierto nos sentimos desesperanzados.
Entonces: ¿Qué hacer?
Éxodo 14: 8-16
8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
9 Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.
10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová.
11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.
13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.
14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.
16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. 8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
En una palabra pueblo, hermanos, compañeros, la presencia de Dios garantizaba todo, de la misma forma que nos lo garantiza a nosotros. Allí estaba Dios con toda la plenitud de su gracia y de su misericordia, allí estaba Dios con su poder supremo y sus recursos sin límites, para hacer frente a las dificultades y para atender las necesidades de su gente. Aunque parezca mentira, pueblo, no estamos solos, Dios esta con nosotros.
Vivimos hoy tiempos difíciles, tiempos en los cuales la esperanza que creímos había nacido, se va como uno mas de los sueños que nunca llegaron. Las promesas hechas e incumplidas, serán hoy munición en las manos de los explotadores de siempre, utilizadas como una muestra mas de la falsedad de los supuestos “hombres del pueblo”, “que con engaño”, dirán ellos, “nos manipulan para alcanzar sus propios deseos egoístas, de poder, y de dinero”.
Es claro que la violencia parece haber superado su anterior estado, y los servicios básicos de agua, electricidad, y hasta de telefonía, utilizados para nuestra subsistencia diaria, en lugar de bajar, suben cada día mas de forma “tumultuosa”, palabra que utilizaría Monseñor Romero al dirigirse a los asesinos y abusadores del poder de su época.
En muchos pueblos de nuestra patria chiquita nuestra tenemos ya, hogares sin luz y sin agua, agregados a los existentes previamente, debido a los altos costos a los cuales hoy se enfrentan, y que para la mayoría de la población, son simplemente impagables.
Este pasado 4 de Febrero, eltrompudo.com publica articulo titulado:
“No es tarea fácil elogiar o criticar al gobierno” el cual lee textualmente:
“Millones de salvadoreños son pobres, miles más están en la extrema pobreza económica, pero no de espíritu. No tienen nada en la bolsa, pero tienen conciencia. Por ella y por los medios modernos de difusión comprenden que son pobres, miserables, carentes, marginados. Su lengua es el machete y su rebelión la conciencia.
“Se rebelan contra la injusticia, contra la mentira y el engaño. “Las cosas deben decirse de frente, sin engaños, si no hay pisto para comprar medicinas, ni instrumentos quirúrgicos, ni ropa para cirugías, deben decirlo, pero no mentir para mantener un estado de cosas…”, ha dicho públicamente el dirigente del sindicato de médicos del Hospital Rosales, doctor Alcides Gómez. Sus palabras no deben caer en saco roto ni ser ignoradas o interpretadas como “resentimiento”.
“No es la única ni aislada protesta. Trabajadores agrícolas y cooperativistas también han manifestado su preocupación por la entrega de paquetes agrícolas. En principio se alegó que se trataba de “grupos de inconformes” manejados por el partido Arena y también por el político sin escrúpulos Orlando Arévalo.
Ahora, yéndonos por un momento al mundo espiritual, con hechos y datos en la mano, no cabe la menor duda que la Biblia y su contenido han sido bien utilizados en la historia del mundo; como lo fue el caso de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.
Por supuesto que no podemos omitir, si vamos a ser honestos, la Biblia y su contenido han sido también más mal utilizados que bien utilizados como lo es el caso del Cardenal Rodríguez Maradiaga y el usurpador del poder hondureño Roberto Micheletti. Y es así como todo ese mal uso, ese manoseo, y esa mala aplicación de las escrituras, nos ha llevado a este desierto de dolor, de violencia, de muerte.
En relación a esto el padre Chencho Alas escribe un articulo titulado: “Cultura, Religión, y Política en Honduras” en el cual nos dice:
“Según los estudiosos de la antropología cultural, la religión representa el 60% de la cultura. Según la reconocida antropóloga Margaret Maed, quien murió el año 1978, el tránsito del animal al ser humano se da cuando aparece el lenguaje, el símbolo más importante de toda cultura.
“El 27 de enero, día de la toma de posesión de Porfirio Lobo como presidente de Honduras, se tubo la celebración de una Misa en acción de gracias. UNIVISION, a la hora de las noticias de ese día nos presentó una imagen en la cual Roberto Micheletti teniendo en una mano la Biblia y en la otra la Constitución de Honduras afirmó que todo gobernante debe seguir estos dos documentos para guiar a su país por el buen camino.
“El gesto de Micheletti, altamente político, une la Misa, la Biblia y la Constitución en un solo haz simbólico. Al gesto de Micheletti, hay que añadir el sermón del cardenal Rodríguez Maradiaga el día 4 de febrero en el santuario de Nuestra Señora de Suyapa.
“Según ZENIT “El Mundo desde Roma”, “El cardenal aseguró que “hoy es un día especial para darle gracias a Dios por medio de la Virgen María, por nuestra Honduras, por nuestra libertad, la soberanía e independencia que don Roberto Micheletti supo defender con las Fuerzas Armadas y junto a miles de hondureños y hondureñas que deseamos ser parte de las soluciones y no de los problemas”.
“A la celebración asistieron el presidente Porfirio Lobo y su esposa, Rosa Elena, parte de su gabinete, el presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera; y el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez.
“La religión se expresa a través de símbolos y los símbolos que encontramos en lo arriba narrado nos llevan a preguntarnos si no se está haciendo un uso prostituido de la fe de un pueblo. Cuando Marx llama a la religión “el opio de los pueblos”, se está refiriendo a esta manera salvaje de jugar con las creencias de los mismos. Tenía razón Friedrich Nietzsche cuando dirigiéndose a los Cristianos en su libro “Así Habló Zaratustra” nos demandaba “Cántenme cantos mejores para que yo crea en el Crucificado”.
Y es así como algo tan hermoso, bello y sublime como lo es la palabra de Dios, sus bondades, su compasión, y su misericordia para con los pueblos del mundo, y el profundo compromiso de traer y dar vida que esta tiene para con todos, no es lo que resalta, y su eterna luz y verdad y justicia es oscurecida por la mala utilización de la misma que dispara, por medio de la manipulación de la mente y el espíritu de los hombres a los hombres, en contra de la paz del mundo.
Ha sido esta atroz y descarada manipulación del conocimiento eterno, de la religión, de la fe en Dios, que ha sido encaminado y dirigido a favorecer a las minorías malignas de la tierra, la que ha dejado al menos 100 millones de muertos en su camino a lo largo de los últimos 2000 años de la historia humana.
Es en el nombre del Cristo de la Biblia que se ha quemado en la hoguera a decenas de millones de hombres y de mujeres, pueblos enteros fueron destruidos, millones torturados y forzados a confesar una fe en un dios inexistente, sin poder, sin compasión, sin amor y misericordia. Un dios llamado dinero, cuyo centro y pilares de su poder se encuentran en el corazón de la mentira y la demagogia misma, corazón seco, y mudo palpitar que salen hasta el día de hoy del mismo infierno.
Claro esta, el demagogo hondureño, el Cardenal Rodríguez Maradiaga no es el único que ha mal utilizado la palabra de Dios, llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo, tal y como bien lo dijo el profeta Isaías milenios atrás; también en nuestro propio ámbito tenemos a gente de la religión y de la política que de igual o peor forma han abusado, de forma mal intencionada, la palabra divina.
Por supuesto, la realidad es hoy cruel, dura, insoportable, no son los intereses del pueblo los que se protegen, sino más bien los intereses de los explotadores, dueños de las transnacionales.
Es claro entonces, y la realidad nos lo demuestra, que la palabra de Dios es susceptible a ser interpretada de múltiples formas, buenas y malas, y que puede ser cortada y recortada como al sastre le convenga. Con justa razón fue el mismo Jesús de Nazaret, el Señor quien diría en Mateo 24: “Escudriñad las escrituras para que nadie os engañe”.
Ya el Apóstol Pablo también lo diría a su hijo en la fe, Timoteo 2:16-17…
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Con todo eso, en las paginas eternas de la Biblia nos encontramos con las vicisitudes y las peripecias históricas del pueblo de Israel, su vida en este mundo, sus logros y fracasos, sus alegrías y sus tristezas, y las gestas históricas de sus principales representantes, junto a la épica y majestuosa acción de un pueblo que vivió en la historia de la humanidad; que dudo, que camino, que salio, que entro, pero por sobre todo, que en medio de todas sus dudas, tristezas y dolores creyó a Dios.
Hoy es el turno de nuestros pueblos, es el turno de El Salvador, de Honduras, en medio de todas nuestras dudas, de nuestro dolor, de nuestra desesperanza, de nuestras violencias, de nuestro enojo, de nuestra indignación, de nuestros fracasos, enmedio de toda esta oscuridad, convirtamos toda esta dura experiencia en una épica y majestuosa acción de un pueblo que vive y marcha para vencer a sus enemigos a través de su fe misma en Dios, y de su confianza en si mismo.
La palabra de Dios nos presenta con aportaciones definitivas y nos enseña a comprender el sentido y la razón de ser del hombre en el mundo. Y es así como las tradiciones nos dan también elementos fundamentales para una correcta y honda comprensión de la naturaleza humana, siempre y cuando superemos determinados prejuicios y preconcepciones negativas, y es entonces cuando podremos llevar a cabo la tarea de la interpretación de nuestra realidad bajo luz de nuestra vida.
Itinerante, es un adjetivo que con seguridad podemos aplicar al pueblo de Israel, pues durante largos años este pueblo fue de un lugar a otro, por lo menos durante sus primeros 40 años después de haber salido de Egipto.
La historia misma nos demuestra que la itinerancia y la provisionalidad constituyen dos rasgos fundamentales del pueblo de Israel, pero, no solamente del pueblo Judío, sino además estos dos rasgos describen, de igual forma, la condición humana, incluyendo a El Salvador, a Honduras, a Nicaragua, al mundo.
Y es así como el Apóstol Pablo, entendiendo esto, dijo a la iglesia en Roma en el capitulo 2:9-11…
9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Dios”.
Hablar de itinerancia entonces es querer decir que se va de un lugar a otro, y hablar de provisionalidad es querer decir provisional, que sirve por un determinado espacio de tiempo, que existe solamente mientras algo permanente es establecido o es propiamente reemplazado, que es temporal, itinerante y provisional, estos son adjetivos que claramente describen no solamente al pueblo de Israel, sino además la misma realidad humana que incluye a todos los pueblos del mundo.
Nuestra experiencia propia demuestra la verdad de estos adjetivos al ser aplicados a nuestra vida. No importa que hablemos del pueblo salvadoreño, hondureño, nicaragüense, o cualquiera de nuestros pueblos hermanos, todos somos itinerantes y temporales en este mundo, ya sea en forma colectiva o en forma temporal.
La Biblia existe precisamente para apuntar estos detalles, y para enfocarnos entonces en lo eterno. Desde siempre el ser humano ha sido concebido como un ser en transición, constantemente cambiante, siempre de camino, un viajero que aspira a conquistar un mundo ideal, orientado hacia un sueno inalcanzable, una utopía, en cuyo viaje de la vida experimenta situaciones de grave dolor, de profunda dificultad, y de raros momentos de felicidad y éxito.
Ya nos lo dice el predicador en Eclesiastés 1, en la vida del hombre “todo es vanidad”.
1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.
3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
4 Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.
5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta.
6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo.
7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo.
8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.
9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.
10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.
11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.
Es el ser humano entonces un ser que tiene “tiempo de vencimiento”, caduco, temporal, frágil, vulnerable, sacado del polvo de la tierra al cual también deberá regresar, polvo del polvo, barro del barro, efímero, y que como tal, su constante auto-destrucción acorta aun más los pocos días de vida que le son heredados al nacer.
Es así como la divina palabra pregunta en Eclesiastés 7:17:
“17 No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?”
Y luego Proverbios 10:27 nos agrega:
“27 El temor de Jehová aumentará los días;
Mas los años de los impíos serán acortados”.
El conocer y comprender esto profundiza el panorama de oscuridad de la vida humana, especialmente al verlo a través de los ojos del comportamiento humano, cuyo resultado tal y como continua siendo practicado hasta el día de hoy, trae consigo frutos de maldad, de miseria, de violencia, de muerte.
Se estima que existen, ahora mismo en el mundo, unos 1000 millones de seres humanos hundidos en la extrema pobreza. 150,000 personas mueren diariamente, y solamente en nuestro país, uno de los más pequeños en el mundo, se reporta un promedio de 13 asesinatos diariamente.
Somos el país más pequeño territorialmente en las Américas, con una tasa de homicidios localizada en el 31.4 por cada cien mil habitantes.
La violencia mas alta esta encabezada por San Salvador (32%), seguida por La Libertad (16%), Santa Ana (13%), Sonsonate (10%), y san Miguel (8%). Es decir que el 79% de los homicidios ocurrieron en 5 de los 14 departamentos (Según informe de OCAVI).
Entonces, llegamos a la conclusión que, si los mismos índices de violencia en El Salvador fuesen aplicados a un país como México, con mas de cien millones de habitantes, con toda la violencia que hoy impera en aquel país hermano, serian entonces un promedio de 75,000 las personas asesinadas cada año en nuestra patria. La profunda maldad humana no tiene límites, y el hombre asesina al hombre de todas formas y de todas maneras en el constante afán de dominar a sus semejantes.
Por supuesto, el asesinato físico, no es la única forma de asesinato a la que son sometidos nuestros semejantes, desde hace ya por lo menos 500 años la oligarquía de nuestras naciones nos viene asesinando.
¿O es que acaso no mueren lentamente los millones de desempleados? ¿O aquellos cientos de miles de nuestros estudiantes, que al convertirse en profesionales se ven forzados a formar parte de la economía informal, de la calle, o lo que es peor, forzados a emigrar en busca de una sueno que cada vez es mas eso, un sueno inalcanzable?
¿Es que acaso no son asesinados lentamente todos aquellos hombres y mujeres de bien que languidecen en una cama sucia, o en el piso de un hospital descuidado, maltratados, abochornados, y cuya dignidad es pisoteada por el pecado de ser pobres?
¿Es que acaso no se asesina al pueblo cuando se llega a los lugares del poder político solamente para chuparle la sangre al pueblo?
Gobernantes que antes no pasaban de ser pobres, maltratados, abochornados, desempleados, se convierten ahora en gente que dice una cosa y hace otra contraria a la voluntad popular.
¿Por qué? Pregunto… ¿Por qué?
Hoy, “los grandes portadores de la palabra del pueblo”, son aquellos que la compran con los millones de millones del erario público que lograron desfalcar durante sus respectivas gestiones publicas. Y mientras tanto, el pueblo, “muy miserable, gracias”, sigue viviendo en el desierto.
¿De quien es entonces la culpa de todo este dolor y maldad? ¿Quién lo provoca y que responsabilidad tenemos nosotros de cambiar esa nefasta realidad?
El ser humano, con todo eso, bueno o malo, justo o injusto, dador o quitador, explotador o explotado, asesino o victima, rico o pobre, la realidad es que el hombre es efímero, es indigente, y es esa nuestra más íntima condición, eso es lo que realmente somos y que tan fácilmente ocultamos y falseamos, tratando de parecer ser lo que no somos sin conseguir éxito alguno.
Al no entender eso los políticos nos mienten y nos roban, porque no entienden eso la gente de la religión utiliza la palabra para satisfacer sus egoístas deseos y ansias de poder, porque los hombres no entienden eso, estamos como estamos, llenos de gente hambrienta, doliente, enferma, desempleada, llenos de violencia, de robo, de inmundicia, de corrupción, y de muerte.
Queramos o no, al final de cada una de nuestras vidas, ricos o pobres, no importa, nos espera una tumba vacía, que será llena con nuestros escombros, oscura, fría, mal-oliente, podrida.
Jesús de Nazaret describió esto de la forma mas profunda y magistral, cuando reprendiendo a los Fariseos les dijo: “Vosotros sois como tumbas blanqueadas, que a la verdad por fuera estáis bonitas, cubiertas con flores, pero por dentro estáis llenas de huesos de muerto”.
Esta es una de las razones causantes de nuestro fracaso, no darnos cuenta quienes en realidad somos. No importa quien usted sea, pobre o rico, bonito o feo, varón o hembra, no importa, esa es nuestra realidad, es por esto que bien haríamos en amar a nuestro prójimo, en servir a nuestro hermano, bien haríamos en dejar a un lado la altivez, el orgullo, la vanidad de vanidades de la cual hablo el predicador. Es el AMOR el único que tiene el poder de cubrir multitud de pecados.
Cuando ocultamos nuestro verdadero ser nos convertimos en hipócritas, mentirosos, falsos profetas de lo divino, y pasamos a ser hijos del padre de toda mentira. Y por ser así es que nuestro mundo es lo que es el día de hoy. Por ser así es que hemos vivido durante tanto tiempo en Egipto, pero es hora ya de salir y marchar en dirección al desierto hermanos, hermanas, compañeros y compañeras.
Este tipo de comportamiento falso tiene el poder de acarrear mayores dificultades ha aquellos que se encuentran en posiciones de eminencia, problemas que terminan trayendo consigo serias dificultades de vida para las mayorías que viven bajo su mando.
Es así como entender esto, tiene el poder para ayudarnos a entender el por que vivimos como vivimos, y el porque sufrimos tanto. Todos estamos y vivimos y nos movemos en el mismo sistema natural y sobrenatural que nos define a todos, es así como el comportamiento y las actitudes negativas de los unos impactan decisivamente las vidas de las mayorías, porque como lo repito, somos seres itinerantes, temporales, frágiles, vulnerables, efímeros y sujetos al devenir histórico que es causado por las acciones que hoy tomamos y a las cuales nos sometemos.
El Salvador es hoy un pueblo pobre y lleno de tanto sufrimiento porque han sido las acciones de unos cuantos “malos hijos de la patria” las que han causado y traído toda esta maldad.
El robo, el desfalco, la creación de empresas “chafas”, mal llamadas de seguridad, en el afán de robar “mas y mas”, mientras el pueblo aguanta y sufre “mas y mas”, nos han llevado a este lugar de angustia y de muerte. Mientras ocho familias viven en la gloria, millones de millones viven en el vientre del infierno por la culpabilidad de unos cuantos hombres y mujeres cuya conciencia esta cauterizada por el mal.
¿Cuál es entonces la respuesta y la solución?
El Antiguo Testamento describe claramente las dimensiones
Fundamentales de la persona humana que, a pesar, de la distancia en el tiempo y el espacio que nos separa de aquellos relatos históricos, al prestar atención a ellos nos damos cuenta que no hablan de la realidad de un pueblo distante en el tiempo y el espacio, sino mas bien son una clara descripción de nosotros mismos, allí metidos en la historia de la Biblia, estamos nosotros, pues estas palabras describen el pensamiento y las caracterizaciones estrictamente humanas.
Y es acá en donde encontramos el verdadero sentido de la Revelación de Dios en la historia humana y su mensaje liberador a nuestros pueblos.
Por supuesto, para que el pensamiento, para que la profecía, para que la visión divina tenga efecto en el mundo humano es necesario que el hombre comprenda que su tiempo en este universo es temporal y que como tal nada que sea humano permanecerá para siempre.
Si comenzando con nuestros gobernantes y lideres en todas las esferas sociales, políticas, y religiosas entendiesen esto, no tardaríamos en ver el renacer de un nuevo mundo.
Con este conocimiento, hombres como Elías Antonio Saca, o el Sr. Cristiani, o el Sr. Parker, o Calderón Sol, o Paco Flores, o Ciro Cruz Zepeda, o muchos alcaldes o diputados o magistrados o los dueños de TCS, el Diario de Hoy, la Prensa Grafica, El Mundo, etc., se darían cuenta que ni un solo peso de los millones robados, o conseguidos a base de la mentira podrían ser sacados de este mundo, y que como tal, bien harían en regresarlos al pueblo y dejar que el agua corra libremente para el beneficio de todos, y pararían por consiguiente de estorbar, de ser diques construidos para desviar el alimento del pueblo.
Ya el Apóstol Pablo lo dijo dos mil años atrás: “Porque de hecho nada hemos traído a este mundo y nada podremos sacar”.
Ahora, la realidad es que somos nosotros como pueblo los verdaderos encargados de cambiar el rumbo de nuestra historia. Mientras el pueblo de Israel se mantuvo en constante movimiento, siendo nómadas, y mas tarde en el exilio, no experimento nunca ningún tipo de avance en la sociedad.
En nuestra sociedad salvadoreña seguimos hoy viviendo bajo la miseria de siempre porque, sin darnos cuenta, también nosotros tenemos el pensamiento de itinerantes, de nómadas, de gente que no tiene lugar propio.
De hecho, lo menos que nosotros tenemos es “Patria”, somos un pueblo sin “Patrimonio”, hemos permitido no solamente que nos asesinen, sino también que nos roben por medio de la privatización de nuestros bienes.
El pueblo de Israel cambio su realidad tan pronto como cambio sus actitudes y pensamientos, y se reafirmo en la tierra que Dios le dio. Fue en el desierto que Israel se encontró cara a cara con Dios. Fue en el desierto que Israel encontró finalmente el camino. Fue por el desierto que Israel tuvo que pasar para finalmente llegar a la tierra prometida.
De igual forma nosotros hoy en día podemos cambiar esta atroz realidad, este árido desierto, y convertirlo en un oasis de vida que nos lleve a la tierra prometida. Esto lo conseguiremos en la medida que cambiemos nuestras actitudes con la fuerza de nuestros pensamientos y fuerza de voluntad, e incrementemos nuestra fe sin perder nunca nuestra esperanza.
Aunque por supuesto, todo pasa, todo corre, todo viene, todo se va, y todo fluye, y nada permanece para siempre, sin embargo, el ser humano esta obligado ha aspirar y a permanecer, a subsistir, y a no descomponerse para siempre en la descomposición del mundo y en el mal recuerdo de los tiempos.
Es así como el mal desempeño de nuestros malos políticos no debe desanimarnos, por muy groseros que sean, por mucho que nos hayan dado la espalda, por mucho que se hayan aliado a nuestros enemigos, su comportamiento, su accionar, no debe bajo ningún punto de vista obligarnos a bajar nuestros brazos, no debe separarnos ni alejarnos de la meta que nos hemos propuesto, no debe dividirnos, no debe desilusionarnos, todo lo contrario, que sus malas actitudes, y su falta de humildad, y su vana gloria sirva para unirnos hoy mas que nunca como pueblo, que sean esos malos ejemplos el combustible que nos lleve a la cima, al clímax de nuestra verdadera libertad.
El Salvador no es “un hombre”, no es “una mujer”, no es un “grupo de personas”, claro que no, El Salvador en un Pueblo histórico, valiente, esforzado, único en el mundo, compuesto por millones de personas con esperanzas, con anhelos, y con sueños.
Claro, todos sentimos angustia, y nos acongojamos al interiorizar nuestra condición efímera, aspiramos entonces ha alcanzar plenitud, es decir a llegar ha ese estado de permanencia, de independencia de todo y de todos, y nos esforzamos por ejecutar los cambios que traigan consigo la anhelada felicidad.
El itinerario de nuestro viaje humano, tiene, pues, un destino final, y no hablo de la vida venidera en este momento, sino mas bien de la vida humana, tenemos una meta, que, en sentido estricto, no es de carácter tangible, ni se identifica con una tierra física, sino con un estado de plenitud mental, espiritual, emocional, que traiga consigo paz, felicidad, tranquilidad, bienestar y reposo en el aquí y ahora.
Es así como el pueblo de Israel en el desierto, un pueblo que siempre estuvo en marcha, soñando de forma constante con ponerle un alto a las fatigas del desierto, ponerle un alto al hambre, al frío de la noche, al calor del día, a la soledad, y que deseaba instalarse permanentemente en su casa de habitación, y disfrutar de la herencia dada por Dios, y vivir en paz, se convierte entonces en nuestro aliado y mayor ejemplo para conseguir lo que todos nosotros anhelamos conseguir para nuestras familias, compañeros y camaradas de viaje por este mundo.
El libro de los principios (Génesis) nos dice:
2 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:
13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.
14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.
15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.
16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.
Entonces, “permanecer”, “tener lo necesario”, “vivir dignamente”, es un ideal esperado, anhelado, y deseado por todos, pero, tal estrella fugaz, se nos escapa, se nos escurre de nuestras manos, porque lo hemos tratado de hacer ayudados por nosotros mismos.
Es importante entonces llegar a la conclusión que esto solamente será posible bajo la conducción y la autoridad y guía de los mandamientos de Dios, razón por la cual el mismo Jesús el Señor dijo en Mateo 24:35…
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.
Al darnos cuenta que somos efímeros, temporales, fugaces, podemos entonces experimentar el deseo de permanecer, pero es en ese lugar cuando estamos obligados a esforzarnos y entender que todo cuanto nos rodea está “sujeto al cambio y a la transformación”.
Es así como este país, esta “des-patria” en la que hoy vivimos y tenemos y nos movemos en ella, tampoco es eterna, ella, al igual que nosotros esta de igual forma “sujeta al Cambio”. Ni el presidente ni nadie tiene el poder de decidir por todos, solamente todos juntos tenemos el poder para cambiar el rumbo de nuestra historia.
Lo único que es incambiable es la palabra de Dios que fue dada y continua viviendo en la eternidad y en el presente. Es solamente la “practica” de la palabra de Dios la que posee el valor de permanencia infinita, la “practica” de la Palabra es la única que tiene el sentido eterno y que como tal, tenemos que convertirla en el centro “Espiritual Practico” de nuestra realidad diaria que guíe nuestras vidas itinerantes, temporales en este mundo para que las mismas adquieran solidez, madurez, verdad, paz, justicia, amor, fe, esperanza por medio de la acción y la ejecución de los mandamientos escritos en el campo de la “practica social”.
De esto hablaron nuestros contertulios esta mañana, el Dr. Jorge Martínez y nuestro hermano Coronel Rafael Montalvo, hicieron un llamado a todos los y las salvadoreñas a buscar a Dios, a unirse en oración, para desechar y destruir esa cultura de violencia, y convertir nuestro mundo en un mundo de paz, solidaridad, amor, justicia. Esa convocatoria es urgente, es valida, es pivotal para el verdadero cambio de nuestra sociedad, será entonces solamente “al poner en practica la palabra de Dios”, y no solamente leerla, que nuestras vidas serán transformadas y convertidas del mal al bien, del odio al amor, de la violencia a la paz.
Entonces pueblo, te invito a que nos agarremos de la poderosa mano y pensamientos de Dios, y marchemos ahora, agarrados de la mano, salgamos fuera de este desierto, y poseamos la tierra que nos ha sido prometida y démosla como herencia a nuestros nuevas generaciones.
Tenemos que trabajar en la union de todos, los que creen y los que no creen, los que tienen y los que no tienen, el Reino de Dios es Incluyente, no excluyente, hagamos propuestas entonces, busquemos soluciones y manifestemos en “La Practica” nuestro verdadero deseo de cambio siendo acompanados no por la idea de que Dios existe, sino mas bien por la REALIDAD de que EL ES.
Sera la PRACTICA, PRACTICA, PRACTICA Y EJECUCION DE LA PALABRA LO QUE HARA LA DIFERENCIA EN NUESTRA REALIDAD.
Dios te bendiga El Salvador, Dios te bendiga Honduras, Dios te bendiga Centro America, gran Patria Latinoamericana, Dios te bendiga Mundo.
Amen, Amen, Amen.