Es hora de repensar el mapa de El Salvador

Roberto Cañas

Pocos se ocupaban de la situación de los municipios, hasta que el atraso en la entrega del Fondo para el Desarrollo Económico y Social (Fodes) dominó las primeras planas de los medios de comunicación y puso el tema en la agenda nacional.

El mundo municipal está en crisis y el punto más agudo de las dificultades de los gobiernos locales se dio el viernes recién pasado cuando la mayoría de alcaldes acordó solicitar a la Asamblea Legislativa interpelar al Ministro de Hacienda y sorprendentemente anunciaron que “exigirán el incremento del 2% del Fodes”.

Ha llegado el momento de cambiar de una vez la escena y proponer iniciativas que conviertan a los municipios en factores del desarrollo económico local. Se debe terminar con el atraso de los municipios del interior del país; deben dejar de ser municipios dormitorio.

Si con seriedad se quiere sacar adelante a los gobiernos locales. Los municipios deben someterse a una cirugía mayor sin anestesia: Hay que cambiar la división política del país, partir El Salvador en regiones y pasar a institucionalizar la completa regionalización de los municipios. El modelo actual de funcionamiento municipal está agotado.

Se trata de hacer una reforma constitucional que permita una nueva división político-administrativa del territorio nacional. Agrupando los departamentos en regiones, siguiendo criterios geoeconómicos y demográficos.

Se trata de elaborar en el tiempo más corto posible una propuesta para dividir al país en cuatro regiones que agrupen a los departamentos existentes, con regímenes nuevos de gobierno y administración. Comenzando por el Área Metropolitana de San Salvador, estableciéndola como región especial y cuatro macro regiones. El objetivo es generar polos de desarrollo económico y social.

Se debe hacer una propuesta de reforma constitucional donde los municipios se agrupen como solución a sus problemas administrativos y financieros. Un número importante de municipios no tiene viabilidad económica. Es decir, su número de vecinos es tan pequeño que es complicado que sean un centro eficiente de prestación de servicios.

Urge elaborar un plan de agrupación de municipios que tengan menos de 10.000 habitantes. Bajo la idea de que unidos prestarán los servicios públicos de forma más eficiente, la fusión de municipios reduciría gastos. Definitivamente racionalizar el número de municipios y sus competencias, supondrá un ahorro de millones de dólares.

La labor de los municipios no se debe limitar a mejorar el ornato público, renovar el mercado, el alumbrado público y el cementerio. Los municipios agrupados constitucionalmente en micro regiones deben convertirse en factores de desarrollo económico local, que es la alternativa, para el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes, la creación de riqueza y empleo decente, la  protección y conservación de los recursos naturales y el medio ambiente.

El desarrollo económico local se fundamenta en una estrategia elaborada de acuerdo con las características de cada territorio y su entorno que permita identificar el perfil económico de cada agrupación de municipios.

Una opción viable de desarrollo económico local es el desarrollo de la agroindustria, el turismo rural y la promoción de la historia y la cultura de cada territorio, se trata de conseguir un mundo rural vivaz, participativo y capaz de protagonizar su propio desarrollo.

Se puede generalizar y desarrollar con más fuerza en muchas microrregiones  actividades que atraigan al turismo dando a conocer las costumbres, el folclor, las especialidades gastronómicas, las fiestas patronales, los mercados de productos regionales que faciliten el desarrollo local.

La descentralización es un factor importante para sacar adelante a los municipios. La transferencia de competencias, recursos económicos y poder de toma de decisiones del gobierno central a las nuevas regiones municipales es clave para fortalecer las comunidades locales.

La descentralización permitiría el diseño de políticas públicas que surgen de las propuestas de las poblaciones de los municipios. Es necesario ver la descentralización como un instrumento político-administrativo que aumenta las posibilidades de incidencia de los gobiernos locales y de la sociedad civil local en el desarrollo de su territorio de sus condiciones de vida. Esta posibilidad encuentra su sustento jurídico en la aprobación de la ley de descentralización.

No se ha hecho el Congreso de Alcaldes, es indispensable que Comures se ponga a la altura de las circunstancias y convoque a la mayor brevedad posible a un congreso extraordinario que tenga como tema central la regionalización y descentralización del país para que a futuro sean viables los gobiernos locales.