Hablemos del Liberalismo

Por Jorge Gómez Barata


El liberalismo, como el cristianismo, el marxismo y el abstraccionismo; lo mismo que todos los credos y todas las doctrinas, son productos culturales, creaciones de la inteligencia mediante las cuales la conciencia humana dejó de limitarse a reflejar la realidad e intentó recrearla. Ninguna de esas manifestaciones es pura  y, a pesar de los cánones impuestos por las ortodoxias, Dios es el mismo en todas las religiones y todas las grandes doctrinas se deben las unas a las otras.

Carlos Marx, el primer líder socialista europeo, el hombre que dio nombre al capitalismo y el primer científico que vaticinó su evolución hasta ser sustituido por otra formación económica y social, bebió de las fuentes del liberalismo y probablemente sea el último de los grandes liberales. La evidencia histórica está en su Manifiesto Comunista, donde realiza el más contundente  elogio que se haya prodigado a una doctrina. Como para subrayar su credo, Marx asienta todo su análisis y toda su obra en una categoría de efectos mágicos: la mercancía.

A diferencia de otras doctrinas que no triunfaron en ninguna parte, el liberalismo tuvo éxitos deslumbrantes en unas latitudes y fracasó en otras. En unos casos aprovechó las circunstancias históricas derivadas del desarrollo social y del nivel de la tecnología y en otras las dejó pasar. En ninguna parte se hizo tanta justicia como en Estados Unidos ni decepcionó tanto como en América Latina.

El primer fiasco del liberalismo fue en su cuna, Europa, donde en una época temprana dio lugar a la implantación del capitalismo salvaje y su primer éxito fue en Estados Unidos, donde llegó de la mano de la primera república, el primer estado de derecho y la primera democracia. Todo ello favorecido por el clima de apertura creado por una revolución en un país inmenso al que le sobraban recursos y le faltaban brazos.

Liberalismo viene de libertad, de la liberación que reclamaba la burguesía, como toda la sociedad, víctima de la opresión feudal y que obtuvo mediante revoluciones que al desplazar a la nobleza del poder le permitieron introducir en la realidad social el más importante hallazgo político de todos los tiempos: la democracia.

La burguesía europea sin embargo incurrió en una inconsecuencia que sería fatal al usar con exclusividad la libertad conquistada. En un mundo sin reglas los capitalistas, juntos con las maquinas que dictaban el ritmo de la producción, introdujeron las jornadas de trabajo extenuantes y los salarios miserables, forzaron la proletarización de masas campesinas e introdujeron el trabajo femenino e infantil, dando lugar al capitalismo salvaje, que se convirtió en poco tiempo en el más repudiado de todos los regímenes que han existido.

Tan grande fue aquel repudio que en algo más del medio siglo que media entre la Revolución Francesa y el Manifiesto Comunista, aparecieron y adquirieron una fuerza enorme los sindicatos y los partidos obreros y se desarrolló el marxismo, matriz de las tres grandes corrientes del pensamiento de izquierda contemporáneo: el comunismo, la socialdemocracia y el socialismo de inspiración cristiana, llamado también socialcristiano.

Aunque la burguesía de Europa Occidental tuvo oportunidad de rectificar, los Estados Unidos, donde la epopeya tuvo un carácter anticolonial y de liberación nacional, le ganaron la partida cuando los fundadores, lograron  imbricar un liberalismo raigal con las circunstancias generadas por una revolución social, que a pesar de sus limitaciones y omisiones, usó la democracia y la libertad como palancas para el desarrollo.

Mientras en Estados Unidos se ponía en marcha un proyecto de país que logró atraer a enormes masas proletarias de toda Europa y ensamblarlas a un esquema basado en la tolerancia ideológica y un liberalismo económico que concedió amplios espacios a la iniciativa individual favorecida y asistida por el Estado, en Iberoamérica la administración colonial obligó a los pueblos a prolongadas y destructivas guerras de independencia en la que se inmolaron lideres, se consumieron riquezas y se perdieron siglos.

En honor a la verdad, en América Latina el capitalismo y el liberalismo no fracasaron porque nunca se implantaron realmente. El saqueo, el monopolio  comercial, la dominación colonial y la esclavitud primero; así como el latifundio y la plantación después y un sistema político regido por el caudillismo, el poder de las oligarquías, la preponderancia de los militares y los curas, la ausencia de instituciones civiles y de verdaderas prácticas democráticas dieron lugar a un hibrido absolutamente estéril.

Algunos procesos políticos latinoamericanos como el cardenismo y el peronismo en un tiempo, el movimiento desarrollista promovido por CEPAL y la actual gestión de gobernantes como Lula, son en realidad movimientos de rectificación que se abren paso muy difícilmente porque aparecen con 150 años de atraso, lidiando con las enormes desventajas que suponen el actual nivel de la tecnología, la globalización, la competencia de las grandes economías capitalista, la hegemonía norteamericana y otros fenómenos contemporáneos.

En otros países donde debido a condiciones locales extremas los procesos asumen carácter revolucionario como ocurre en Venezuela, los movimiento han de vencer una enconada y feroz resistencia para hacer en nuestros países lo mismo que Estados Unidos hizo doscientos años atrás: obtener la independencia y la libertad para diseñar un curso de acción propia.

Al capitalismo y al liberalismo latinoamericano podría aplicarse la paráfrasis de Víctor  Jara: “No es na, ni chicha ni limoná”.

La Habana,  marzo de 2010

Comentarios por galevador39 on Mar 10th, 2010 e incluido en la categoria de RECIENTES. Usted puede seguir cualquier respuesta a este comentario en nuestro RSS 2.0. Usted puede dejar una respuesta llenando el formulario o seguir este comentario desde su sitio web

2 Respuestas a “Hablemos del Liberalismo”

  1. El Pueblo Salvadoreño March 10th, 2010, 4:11 pm

    Gracias a RCMG la gente esta aprendiendo el significado de tantas palabras…

  2. mekat-pipil March 11th, 2010, 2:47 pm

    Lo as dicho claro.
    “Ideologias Eufemisticas”

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