¿Hasta cuándo ganarán las elecciones quienes más dinero tienen?

Roberto Cañas

Los principales partidos del país tienen un diagnóstico claro: su situación de salud política es grave, entraron a una fase terminal. En política el principio biológico también es inevitable los partidos nacen, crecen, se desarrollan y al final viene su fallecimiento. La muerte del bipartidismo está anunciada. Cuanto tiempo van a durar la fase terminal los partidos ARENA y FMLN está por verse, pero su franca decadencia es evidente.

Está documentado, lo dicen las encuestas, aparecen a flor de piel en las conversaciones de ciudadanos sobre la situación de los partidos políticos, el  malestar ciudadano es abrumador, muy poca gente cree todavía en los dos principales partidos políticos del país.

Las consultas de opinión establecen de manera contundente: el 63.4% está en contra de la posibilidad que el FMLN siga gobernando y el 68.1% se opone a que el partido ARENA vuelva a la administración del aparato estatal. Pero este enorme nivel de desgaste, no quiere decir que de manera inmediata, están dadas las condiciones para que surja una tercera fuerza que de forma competitiva tenga posibilidades de lograr victorias electorales en el corto plazo.

Un importante sector de la población que apoyaba al partido oficial esta desencantado, no quiere sabe nada de su autoritarismo y corrupción, y en los seguidores de ARENA está muerta la ilusión, lo escriben de manera terminante: “La cantidad de diputados pretendiendo reelegirse en ARENA dio el tiro de gracia a la esperanza de ver en las curules nuevas caras y mejores talentos, todavía no manchados por las prácticas corruptas de los apoltronados, como derecho adquirido”. El fuerte desgaste del partido oficial no se traduce en un mayor respaldo al partido Arena, lo que evidencia la decadencia del bipartidismo polarizante.

No es posible pensar que para 2018/2019 existan condiciones para derrotar al bipartidismo, al menos hay tres razones poderosas que lo impiden. Primero las enormes cantidades de dinero que son necesarias para el financiamiento de la actividad de un partido; en segundo lugar, lo improbable que es crear una maquinaria electoral con control territorial en corto tiempo; y en tercer lugar, construir el aparato para la defensa del voto.

La capacidad de tener un partido con posibilidades reales de ganar elecciones es directamente proporcional a los recursos financieros que puedan obtener y movilizar. Las elecciones están dominadas por el dinero, sobre todo los partidos se gastan una fortuna en propaganda y en comprar votos en la campaña. Gana las elecciones el partido político que tiene millones, esta es la realidad.

Las elecciones se ganan con votos, se necesita poseer una poderosa maquinaria electoral con asentamiento territorial. Un partido para tener posibilidades reales de triunfo en una elección debe disponer de una gran cantidad de operadores políticos que durante las campañas sean el factor movilizador del voto en barrios, colonias y cantones a lo largo y ancho del país. Estos militantes partidarios son los que meses antes del día de la emisión del sufragio motivan a los electores y durante el día de la elección van a buscar a las personas a sus casas y las trasladan a los Centros de Votación. Mucho de esto se hace con la ayuda de transportistas y se utiliza la información que se obtiene pidiendo el número del DUI anticipadamente.

La defensa del voto es de vital importancia, las elecciones se pierden en las mesas de votación y en el conteo manual de votos. Tener debilidad para cuidar el voto, dejar urnas sin vigilantes, no tener activistas entrenados en defender el voto es condición suficiente para salir derrotado en una elección.

Las candidaturas no-partidarias, hacen parte de una ilusión electoral, pues no son capaces de recolectar el dinero suficiente para financiar la campaña electoral, ni tienen un desarrollo territorial adecuado, ni un aparato para la defensa del voto.

Está muy claro: El Salvador necesita diputados y alcaldes competentes, con experiencia y conocimientos, pero no es suficiente saberlo y tener el deseo que lleguen a gobernar el país, es necesario, indispensable, crear las condiciones para lograrlo y esto es casi imposible en el corto plazo

La situación es lamentable, hay que decirlo, lo más probable es que: en las próximas elecciones sea el voto duro quien defina quiénes serán los ganadores y otra vez estaremos condenados a más de lo mismo. Cuestión que es indeseable y se debe cambiar.

La interrogante que queda es: ¿existen los milagros políticos? Por el bien del país ojalá que sí, tengamos milagros electorales en 2018 y 2019. Amén.