HUMILDAD: UN VACÍO A LLENAR POR LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS

Elizabeth Castillo
Todos los funcionarios son empleados públicos. La diferencia es que los funcionarios tienen mayor responsabilidad dentro de la organización y por ello se les retribuye con salarios diferentes y algunas prestaciones adicionales. Pero los funcionarios olvidan su condición.
Inmediatamente que les nombran creen disponer de una luz personal que les vuelve seres superiores, inclusive sobre quienes pagan sus servicios. Este error tiene larga data e importante hacerles volver a la realidad.
Los funcionarios no son necesariamente los profesionales con mayor preparación ni los más exitosos -aunque eso sería lo deseable- porque no todas las “luminarias” están dispuestas a trabajar en la empresa pública. No esperamos que representen a la “academia” ni que sean McGyver, solo que cuenten con las características necesarias para la plaza que ocupan. Muchos nombramientos son por afinidad con el partido en el gobierno, eso es entendible cuando son cargos de confianza y no sería tan grave si tienen las competencias mínimas requeridas. También es factible que se hagan asesorar por especialistas, siempre que la contratación de asesores no sobrepase los costos normales.
Para cualquier país es importante que sus funcionarios sean competentes y honestos. Ponerles zancadilla es disminuir su fuerza y eso no conviene. Necesitamos oficinas respetadas a nivel nacional e internacional. Hacemos burla de los funcionarios, una muestra es que abundan en internet los “memes” destacando sus debilidades, pero si entendemos bien, la burla inicial es para nosotros porque no fuimos capaces de elegir funcionarios competentes.
“Memes” los hay por cualquier lado, veamos los del ex-presidente José Mujica, la mayoría son divertidos y algunos no muy favorables pero ninguno encontré que se refiera a su incompetencia sino que destacan sus cualidades. Los “memes” son chascarrillos, práctica novedosa de la que nadie se salva mas no son solo para reír, muchos llevan importante mensaje que debería atenderse.
Volviendo al tema, la humildad, es vacío que atrapa a la mayoría de funcionarios –los hay muy buenos eso es innegable pero son solo excepciones- y parece contagioso. Es bueno que entiendan cuál es su posición, que son seres normales que deben defender su puesto con resultados positivos, y que no están sobre su verdadero jefe. Otro punto que debe quedar claro es que no son superiores al bien común. Como decimos popularmente “galleros somos y en el palenque andamos” más temprano que tarde estarán fuera de sus puestos, y los golpes son más duros si la caída es de sitio más alto.