Ideas para la Construcción de una Nueva Sociedad (Parte primera)

Por: Amilcar Villanueva, sociólogo, salvadoreño residente en Suecia.

Resultaría tedioso dedicarme a hacer un recorrido teórico/analítico sobre la historia de las idéas políticas, sin embargo para entender nuestro momento histórico, debemos tomarnos el tiempo y hacer un esfuerzo por comprender la evolución de las idéas y teorías políticas en sus fases de desarrollo a través de la historia y en diferentes contextos de nuestra historia social, poniendo énfasis en la sociedad contemporanéa. En este sentido es no solo necesario sino indispensable comenzar nuestra “expedición” con una resumida historia de las más importantes idéas y realidades políticas contemporáneas, aunque para muchos puede parecer innecesario e irrelevante.

Mi interés e intención es presentar en una serie de artículos, idéas, recomendaciones y propuestas para la construcción de una nueva sociedad, partiendo, como ya lo comenté, de un breve y necesario recorrido sobre teorías y dóctrinas políticas que han incidido é inciden en las formaciones sociales latinoaméricanas en general y la salvadoreña de forma específica. Un programa o plan de gobierno, de la misma manera que un proyecto histórico de nación debe partir de y contener la evolución histórica del país de que se trate. Somos el prodúcto de nuestras historias y solo es posible entender, re-pensar, cambiar y re-programar nuestro presente en la medida que conozcamos la evolución de nuestros pasados. La incursión en la historia de las ideologías y doctrinas políticas no es con el propósito de rechazar o aceptar los principios y postulados de estas sino para conocer y luego, a partir de esos conocimientos e interpretaciones presentar idéas que contribuyan en la creación de un perfíl sociopolítico del presente.

Los programas y propuestas contenidas en un Proyecto de gobierno deben interpreter y contener y ser las repuestas a la realidad y problemas que queremos resolver o cambiar y para ello la comprensión de las idéas, teorías y doctrinas políticas es necesario pues estas constituyen los instrumentos teóricos que nos alumbra y guía en la comprensión de nuestras realidades específicas. Pero no obstante, éstas teorías solo constituyen herramientas e instrumentos para entender nuestras realidades, nunca dogmas, como ha sucedido en nuestras sociedades y en El Salvador durante muchas décadas. Interpretar y aplicar las idéas y teorías políticas existentes de manera dogmática no solo es contrario y peligroso para nuestras realidades sino, además, conducen y crean sectarismos en nuestras sociedades, impidiendo consensus.

La historia de las idéas, en este caso políticas, corresponde al desarrollo de las sociedades en general, en tiempos y contextos que no necesariamente corresponden a nuestros procesos históricos realidades actualesas y en particular la salvadoreña. Nuestra historia, historia que podríamos llamar la antropología social salvadoreña, es distinta, incluso en relación con el resto del continente.

Un problema que abordaremos más Adelante en esta serie de árticulos y que ha constituido causa de fatales enfrentamientos conflictos no solo en El Salvador sino en toda América Latina, es las interpretaciones y aplicaciones antihistóricas de teorías políticas creadas para otras realidades, tal como las diferentes formas de liberalismos, las distintas interpretaciones y aplicaciones marxistas y ahora las neoliberalistas. Hemos convertido los pensamientos científicos sobre las sociedades en doctrinas ortodoxas, excluyentes y no incluyentes, definiendo a los que no comparten nuestras convicciones idéopolíticas como enemigos y no como adversarios.

Ignorar nuestras realidades en la elaboración y aplicación de programas politicos nos conduce a lo que Engels llamó “socialismo utópico” para referirse a los primeros socialistas, en oposición al “socialismo científico creado por él y Marx. De esta forma pretendía destacar que las propuestas de aquéllos eran puras formulaciones idealistas e irrealizables, ya que no se basaban en el análisis científico de la sociedad capitalista y de sus fundamentos económicos y no tenían en cuenta la realidad de la luchas luchas entre clases e intereses. Sin embargo, unque las propuestas de los primeros socialistas no forman un cuerpo homogéneo ya que existen notables diferencias entre ellas, presentan algunas características comunes. Todos ellos critican la nueva sociedad capitalista como sucede también en las tradicionales izquierdas de América Latina y El Salvador.

Será cierto para la historia de la formación social salvadoreña que las idéas existentes en su pueblo, son solo el reflejo de las condiciones materiales, cómo lo afirma Marx? No serán las idéas del pueblo salvadoreño, el prodúcto de la combinación y confluencia de muchos factores específicos en su historia y contexto?. Según el marxismo, el modo de producción de los bienes materiales es lo que determina la fisonomía de la sociedad, el carácter del regimen social, las concepciones religiosas, culturales y jurídicas e instituciones de la sociedad misma. En sintesis, las idéas dominantes en una sociedad determinada, son las idéas de la clase que la domina. Serán las idéas ahora dominantes en El Salvador, las idéas de la clase capitalista dominante? En este caso, cuál clase dominante, las idéas de la clase e intereses de los nuevos burgueses politicos que tienen su propio discurso o las idéas de la clase oligárquica tradicional?

Ó será cierto, tal como lo afirman los pensadores del liberalismo, que la única fuente y base del bienestar y desarrollo social lo constituye el libre mercado, la propiedad privada y la brutal competencia entre los individúos que componen una sociedad? El Estado en el liberalismo puro solo debe tener un carácter administrativo y NO de intromisión en los asuntos de los paticulares y el libre mercado. El individuo ejerce supremacía sobre lo colectivo y el mercado se sacraliza considerandola la única fuerza motriz del desarrollo humano.

El neoliberalismo, en cambio, va más allá. Las leyes de los países deben plegarse al mercado y no al revés. El poder político no debe, según ellos, tener influencia alguna en los movimientos de capital y los negocios de las multinacionales, aunque ello vaya en detrimento del propio país que lo permite y aplica. Así pues, a diferencia del liberalismo el neoliberalismo rechaza de plano cualquier política intervencionista y social que regule en lo más mínimo a las transacciones internacionales y las transnacionales. Se opone a cualquier medida proteccionista y exige la privatización de las empresas públicas, (tal como sucedió en El Salvador durante las políticas de gobiernos anteriores), como único camino ya que el neoliberalismo presupone que los hechos han demostrado la invalidez de las medidas intervencionistas y propugna que el interés particular de cada individuo y su competición con sus vecinos hará que la sociedad se mueva sola hacia el interés común de ésta.

Esto lo expreso solo de manera ilustrativa, pues estas tesis y conclusiones dan origen a muchas otras interrogantes é idéas sobre la realidad política, social y económica del país, que próximas oportunidades discutiremos.

La historia de las sociedades, como ya lo subrayé, es la historia de las idéas y éstas convertidas en sistemas ideológicos, constituyen sistemas de idéas, que no solo pretenden interpretar las realidades generales y específicas de su contexto histórico, sino que tienen como denominador común, el estár siempre orientadas a la acción; son idéas convertidas en ideales que se dirigen a la acción y deben por si mismo arrancar e inspirarse en las realidaes objetivas. Esto implica que una ideología es una interpretación global del mundo que ofrece programas de futuro y propuestas de solución de los problemas que afectan y enfrenta una sociedad específica. De tal manera la ideología política es el instrumento que nos sirve para comprender nuestro mundo social y estructurar sistematicamente, propuestas prácticas vinculadas a la toma de decisiones en una sociedad específica.

Lo interesante cuando examinamos las realidades políticas de nuestros países es descubrir que los planes de gobierno, en caso que estos existan, ignoran nuestras historias y especificidades presentes. Los planes de gobierno deben presentar lineamientos generales ideológicos y políticos que se traduzcan en propuestas en propuestas específicas, objetivas y concretas a mediano y largo plazo, para de esta manera determinar la ruta que la nación seguirá, las metas planteadas durante, por ejemplo un quinquenio.

En esta expedición, que ahora iniciamos, discutiremos algunas políticas, que constituyen columna vertebral en las propuestas de nación, que un proyecto de desarrollo con equidad, justo y sostenible, debería incluir y contemplar, tales son algunas, educación: ninguna nación puede alcanzar su desarrollo y bienestar sino se invierte en educación, fuente de participación, integración y desarrollo personal y social; salud: implica la inversión de la sociedad a través del Estado en la salud fisíca, emocional, familiar y psicológica de sus habitantes; vivienda: significa el derecho inalienable de los habitantes de un país a tener vivienda digna, necesario para el desarrollo y seguridad personal, familiar y social: agro: modernizar y diversificar la producción agrícola y agropecuaria a efecto de producir creando la autosuficiencia y mejoran de las economías de nuestras familias campesinas; seguridad: en una nación violenta con los altos índices de criminalidad como la salvadoreña debe existir un plan tanto ”curativo como preventivo” que haga posible superar las causas de la violencia, criminalidad y desintegraciíon social que impide y veta todo plan de desarrollo. Estas, entre otras propuestas de futuro son metas concretas.

Estas políticas, propuestas, idéas y metas solo son reales y alcanzables si somos leales a nuestra realidad, entendiendo esta como las limitaciones materiales, recursos naturales y capital acumulado que el país dispone; deficiencias en nuestro capital humano, la poca o escasa tecnificación de nuestra mano de obra,  como consecuencia de falta de inversion en educación; poco capital intellectual, resultado de la no inversion en ciencia, tecnología e investigación y lo que Yo ahora llamaría, nuestro capital político y social, definido como la capacidad de cooperación e integración de todos los sectores sociales en la construcción de un consensus necesario, que haga posible re-pensar una nueva sociedad fuera de intereses sectarios y partidarios: Un proyecto de nación incluyente, con participación de todas las fuerzas culturales, sociales, económicas, laborales, etc. El pueblo salvadoreño, sus potencialidades y cualidades constituyen nuestro major recurso, invirtamos  en el pueblo!!

Continuará…

Gracias a Radio Cadena Mi Gente por publicar estas idéas y ponencias. Saludos desde Suecia, amigos y compatriotas en el mundo.