INVESTIGACIÓN: “Inmigrantes no roban trabajos en EEUU”

 

JULIA PRESTON | Martes, 27 de septiembre del 2016. ¿Los inmigrantes les quitan los empleos a los estadounidenses y hacen que sus salarios bajen al trabajar por menos?

La respuesta, según un informe publicado el miércoles por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, es que no, los inmigrantes no quitan empleos en Estados Unidos… no sin algunas salvedades.

La pregunta yace en el centro del acalorado debate sobre inmigración que ha dividido al país y polarizado la carrera presidencial. Muchos trabajadores estadounidenses, que luchan para recuperarse de la recesión, han dicho sentir que los inmigrantes provocan que se les excluya.

Donald Trump, el candidato republicano, ha hecho un llamado a que se tomen medidas enérgicas contra los inmigrantes ilegales, argumentando que “compiten directamente contra los trabajadores estadounidenses vulnerables”. El candidato ha prometido reducir la inmigración legal, con controles que “impulsarían los salarios y asegurarían que las vacantes laborales se ofrezcan primero a los trabajadores estadounidenses”.

Hillary Clinton ha adoptado una postura optimista, ya que afirma que los inmigrantes contribuyen con la economía, sin importar su estatus legal o ilegal, al ofrecer mano de obra a los empleadores estadounidenses y abrir negocios que generan empleos para los ciudadanos del país en lugar de quitárselos.

El informe recaba las investigaciones de catorce importantes economistas, demógrafos y otros académicos, como Marta Tienda, de Princeton, quien escribe de manera favorable sobre el impacto de la migración, así como otros que dudan de sus beneficios, como George J. Borjas, economista de Harvard. Esto es lo que dice el informe:

— “Descubrimos pocos o nulos efectos negativos a largo plazo en los salarios y empleos en general de los trabajadores nativos”, asentó Francine D. Blau, catedrática de economía en la Universidad Cornell, quien encabezó al grupo que elaboró el informe de 550 páginas.

— Algunos inmigrantes que llegaron en generaciones pasadas, y que no obstante continuaban en el mismo mercado laboral de salarios bajos que los extranjeros recién llegados al país, ganan menos y tienen mayor dificultad para encontrar empleos debido a la competencia con los recién llegados.

— Los adolescentes que no terminaron los estudios preuniversitarios también ven mermadas sus horas de trabajo a causa de los inmigrantes, si bien no pasa lo mismo con su capacidad para encontrar trabajo. Blau explicó que los economistas han encontrado varias razones por las que los jóvenes que abandonan los estudios preuniversitarios batallan para encontrar trabajo. “No hay indicios de que la inmigración sea el factor principal”, manifestó.

— Los inmigrantes altamente capacitados, en especial en tecnología y ciencias, que han llegado en grandes cantidades en años recientes, ocasionaron un importante “impacto positivo” en los estadounidenses calificados y también en la clase trabajadora. Estimularon la innovación, al ayudar a crear empleos.

“Las expectativas de crecimiento económico a largo plazo en Estados Unidos serían mucho más bajas sin la contribución de los inmigrantes altamente capacitados”, constata el informe. No se centró en los trabajadores de tecnología estadounidenses, muchos de los cuales han sido desplazados de sus empleos en años recientes por inmigrantes con visas temporales.

El informé respondió otra pregunta que los estadounidenses discuten en este momento: ¿Los inmigrantes son una carga para los presupuestos públicos?

La respuesta es “más compleja”, señaló Blau.

— La primera generación de migrantes por lo general le cuesta a los gobiernos mucho más de lo que ellos contribuyen en impuestos y la mayor parte del costo recae en los gobiernos locales y estatales, principalmente debido al gasto de educar a los hijos de las familias inmigrantes.

Para esos gobiernos, los costos anuales totales de la primera generación de inmigrantes son de aproximadamente 57 mil millones de dólares. Sin embargo, para la segunda generación de estas familias, los inmigrantes, con una mejor educación y mayor capacitad tributaria, se convierten en un beneficio para las arcas gubernamentales, con una aportación de cerca de 30 mil millones al año. Para la tercera generación, las familias inmigrantes contribuyen a las finanzas gubernamentales con alrededor de 223 mil millones al año.

— En las últimas dos décadas, la cantidad de inmigrantes en el país disminuyó 70 por ciento, a alrededor de 43 millones de personas; ahora son 13 por ciento de la población. Uno de cada cuatro estadounidense es ya sea un inmigrante o hijo de uno. Además, desde 2001, aproximadamente un millón de inmigrantes han entrado de manera legal a los Estados Unidos cada año.

El informe señala que la inmigración es “esencial para el crecimiento económico de la nación” debido a que los inmigrantes traen consigo nuevas ideas y se suman a una fuerza laboral estadounidense que se adelgazaría sin ellos, ya que ayudan a garantizar el crecimiento continuo en el futuro.