La gente dice: Ni Arena ni el “Frente” ¿Entonces?

Jorge Castillo

Don Javier Simán lanzó el 1 de julio su plataforma ciudadana “Mi gente” diciendo: “los partidos se han olvidado de la gente, es necesario cambiar la forma de hacer política”. Un día después, Carlos Calleja anunció que buscaría la candidatura presidencial por ARENA. No obstante, un tercer evento hizo palidecer los dos anteriores. Johnny Wrigth Sol y Juan Valiente, símbolos de una incómoda “renovación”, retiraron sus candidaturas de las elecciones internas de su partido.

Las exigencias de renovación no son propias de aquel partido. Abundan en todos, pero no todos tienen agallas para exigirlo. Unos, por no perder el trabajito obtenido en alguna entidad por su rol como activistas. Otros, porque desconocen que renovación no supone cambiar principios o valores, sino a las personas que dejan de practicarlos.

Los partidos solo son importantes si se renuevan porque sirven como interlocutores entre los intereses de la sociedad civil y la sociedad política, por tanto, tiene toda la lógica del mundo que en El Salvador los diputados representen al pueblo y no estén ligados por ningún mandato imperativo, como lo dice la Cara Magna. De ahí que, cuando un representante del pueblo antepone primero los intereses de su partido por encima de los de su país, no está siendo coherente con lo que la gente espera respecto al mandato conferido.  Cobra sentido lo que dice Juan Valiente: “Hemos dado ejemplo de votar a conciencia, seguiremos siendo diligentes de respetar el interés de los salvadoreños” y también lo que señaló Wright Sol, después de haberse reunido infructuosamente con la comisión política de su partido: “No percibimos una voluntad de cambio. Ponemos a El Salvador antes de nuestros propios intereses. No se están librando de nosotros. Nosotros vamos por más”.

He sostenido que la paz es el único camino para salir del entuerto en que la clase dirigente nos tiene metidos. Igualmente, he dicho que mientras las cúpulas de las extremas políticas mayoritarias no cambien su mentalidad, enfoque y actitudes, marcadamente mezquinas y perversas, no habrá oportunidad para alcanzarla. La renovación partidaria solo podrá ejecutarla sangre joven no contaminada con el pasado, pero consiente de los errores de sus mayores. Juan Valiente lo dice mejor: “Es hora que todos los que están manchados por su pasado se retiren del partido”.

Al vetar la participación de sangre nueva y hacerlo con torpeza política, el mensaje es de un contundente rechazo a todo intento de renovación. La jurásica frase de uno de los fundadores de ARENA lo dice todo: “Si no le gusta el partido, que se vaya para otro lado”, al referirse a la vetada candidatura de Aída Betancourt Simán. Wright Sol y Valiente protagonizan un hecho político relevante. En el pasado, una escisión de diputados llevó a formar el partido GANA. Si bien, no cabe hacer un símil entre ambos hechos, cuando la intolerancia, el autoritarismo y el cierre de espacios a nuevas ideas son una constante en la conducta de las cúpulas, lo previsible termina materializándose.

La otra extrema, la izquierda fundamentalista, también ha pasado por momentos similares a los de la derecha extrema. Aquella, si bien los supo administrar a costa de purgas, aún no logra corregir otros eventos vergonzosos como el de organizar elecciones internas “a la medida”, con resultados fríamente calculados disfrazados como “consenso”: Al final buscan conservar el pedigrí y evitar que “renovadores” pongan en riesgo su “proyecto histórico”.

Concluyo: 1º) Lo dicho por las encuestas es una contundente verdad. La ciudadanía no quiere que el FMLN siga gobernando, ni que ARENA regrese. La actitud de esos partidos solo lo confirma. 2º) La errática conducta política de las extremas, justifica la desconfianza ciudadana. 3º) El señor Calleja busca que su partido adelante su elección como candidato  presidencial, para intentar unirlo y salvarlo de una probable debacle.  4º) Tristemente, a pesar que las dos extremas caminan sobre arenas movedizas, ningún otro partido aprovecha el vacío de liderazgo.