LA IGLESIA DE LOS NUEVE MILLONESEsta demás decir que la iglesia tal y como la conocemos el día de hoy, no esta llevando a cabo la obra que 2000 años atrás le encomendó Cristo Jesús de predicar el evangelio del reino de Dios a toda criatura.
Es así como en gran medida ha preferido predicar el evangelio que anunciaban los mercaderes del templo que el mismo Señor Jesús expulso del mismo tantos siglos atrás. Estos estafadores fueron expulsados por la puerta del frente y se metieron por la puerta de atrás.
La religión humana ha destruido el verdadero sentido divino de la creación divina, de su palabra, y ha permitido por un lado que este mundo creado para que todos vivamos en paz y abundancia sea convertido en un mercado, vendido al mejor postor, al mismo tiempo que en el plano espiritual también ha destruido y vendido la fe de igual o peor forma. La religión se ha convertido en una mofa de la realidad, en un engaño al mundo, se dice una cosa y se practica otra, y nos olvidamos de lo más importante: La Fe, la Esperanza, el Amor.
De todos es también conocido que Jesucristo vino al mundo para predicar un mensaje o evangelio para todos los hombres. La palabra Evangelio viene del griego “evangelon”, que significa “buenas nuevas” o “buenas noticias”. Sin embargo, son pocas las personas que saben de qué se trata este mensaje o buenas nuevas que Jesucristo predicó insistentemente.
En las iglesias modernas se predica más del fin del mundo que de cómo vivir en el mundo. Se habla mas de cómo morir que de cómo vivir. Se prepara a la gente para el mas allá mientras se les deja a la deriva en el mas acá. Insólito de verdad lo que pasa en la llamada iglesia, lugares de adoración a Dios, han sido convertidos en lugares de adoración al ego del ser humano, a su avaricia, a su materialismo, a su egoísmo.
Sin lugar a dudas han sido las religiones del mundo los mas grandes cómplices de la miseria mundial, miseria que incluye no solamente la parte material y económica, sino mas allá de eso, la miseria de la mente, la miseria del corazón, la miseria de las emociones.
En las iglesias, se nos ha ensenado a ser miedosos, temerosos, a tenerle miedo a todo y a todos, a ser sumisos a la maldad, a la violencia, a perder nuestra capacidad de pensamiento libre, y por ende, ha sido la misma religión que nos ha sido transmitida de generación en generación la culpable de que hoy seamos un pueblo débil, pobre, misero, que camina en el valle de la soledad y de la muerte.
Ha sido la religión la que nos ha ensenado a elegir y someternos a los corruptos, ha sido la religión la que como avestruz nos ha obligado a “meter la cabeza en la Arena”, ha sido la religión la que nos ha prometido un “cielo de abundancia” mientras nos tiene viviendo en un “mundo de escasees, de sombra de muerte, de desesperanza”.
Es así como llegamos a este mundo de caos en el cual vivimos y nos movemos, y la culpabilidad central, diría yo, mas allá que la que tienen los mismos políticos, la tiene la gente de la religión, porque son ellos precisamente los que tienen la batuta de la moral, de la verdad, de la luz que les obliga a guiarnos a todos al pleno conocimiento de la verdad.
Sin embargo, la realidad es otra, y lejos de preocuparse por cambiar y por ordenar este mundo, dando de Dios y de ellos desinteresadamente, se ha vuelto este un grupo enorme de gentes tan o mas capitalistas que la gente del mundo secular. Si no me cree, mire usted a su alrededor, de un vistazo a las “supuestas iglesias de éxito”, son lugares guiados por pastores y sacerdotes capitalistas, que lo único que aprendieron en su vida no fue a dar, sino mas bien a quitar, no fue a servir, sino mas bien a ser servidos, no fue a compartir sino mas bien a llevar agua solamente a su propio molino.
Afortunadamente, en medio de todo eso, el profeta Daniel, alrededor de 3,500 años atrás anuncio que en toda esta confusión habría siervos y siervas de Dios que serian llamados “Los Entendidos”, agregando que serian “ellos-ellas” quienes “guiarían a las multitudes y que resplandecerían como las estrellas del firmamento a perpetua eternidad”.
Con todo eso, la tragedia del cristianismo contemporáneo consiste en que hasta el día de hoy persiste una confusión e ignorancia total del contenido del evangelio cristiano original, debido a que no es predicado, ni explicado, ni entendido por los clérigos y pastores de hoy, salvo muy raras excepciones, mucho menos es entendido por los mas de dos mil millones de personas que dicen ser cristianos.
En su mayoría, las iglesias han cambiado el evangelio original por una esperanza que va más allá de este mundo, y que se basa en: “La morada eterna en el cielo de las almas inmortales de los creyentes, que tocaran bellas melodías para el Señor, con una arpa dorada”.
Al enfocarse en el “Evangelio del mas allá” han olvidado, han dejado a un lado el “Evangelio del mas acá”, error que ha traído como consecuencia a por lo menos 1000 millones de niños y niñas que en el mundo viven hoy en extrema pobreza, sin contar por supuesto a los adultos.
Al ignorar la iglesia esta predicación ha provocado “catástrofes humanitarias de profundas envergaduras”, y ha optado por ignorar el verdadero evangelio del Reino de Dios que tiene que ver con la Justicia, el amor al prójimo, el servicio a los demás, la fe, y la esperanza en el aquí y ahora, es decir, en el presente.
UNICEF, en su reporte “objetivos para el desarrollo del milenio” nos dice que:
“A quienes más afecta la pobreza es a los niños y niñas. Aunque la privación grave de bienes y servicios perjudica a todos los seres humanos, resulta más amenazante para los derechos de la infancia: a la supervivencia, la salud y la nutrición, la educación, la participación y la protección contra el peligro y la explotación. Establece un entorno que perjudica el desarrollo infantil de muchas maneras: mental, física, emocional y espiritual.
“Más de 1000 millones de niños y niñas sufren una grave carencia de por lo menos uno de los bienes y servicios necesarios para sobrevivir, crecer y desarrollarse. En algunas regiones del mundo la situación es peor que en otras, pero incluso dentro de un mismo país puede haber amplias disparidades: entre la población infantil de las ciudades y los medios rurales, por ejemplo, o entre los niños y las niñas.
“Cada una de las privaciones incide en el efecto que tienen las otras. Por ello, cuando coinciden dos o más, las repercusiones para los niños y niñas pueden ser catastróficas. Por ejemplo, las mujeres que deben caminar largas distancias a fin de conseguir el agua necesaria para el hogar no suelen poder prestar asistencia plena a sus hijos, lo que podría afectar su salud y su desarrollo.
“Y los propios niños y niñas que deben caminar largas distancias para obtener agua tienen menos tiempo para acudir a la escuela, un problema que afecta especialmente a las niñas. Los niños y niñas que no están inmunizados o que se encuentran desnutridos son mucho más susceptibles de contraer enfermedades que se propagan a través de las malas condiciones de saneamiento. La pobreza agrava los efectos del VIH/SIDA y de los conflictos armados, recrudece las disparidades sociales, económicas y entre los géneros y socava los entornos protectores de las familias.
“La pobreza contribuye a la desnutrición, que a su vez es un factor importante en más de la mitad de las muertes de menores de cinco años en los países en desarrollo. Alrededor de 300 millones de niños y niñas se van hambrientos a la cama todos los días. De esta cifra, solamente un 8% son víctimas del hambre o de otras situaciones de emergencia. Más de un 90% sufren desnutrición a largo plazo y carencia de micronutrientes.
“El mejor comienzo en la vida es fundamental para los primeros años del niño, no solamente para su supervivencia sino también para su desarrollo físico, intelectual y emocional. Por ello, estas privaciones ponen enormemente en peligro la capacidad del niño para alcanzar su pleno potencial, un factor que contribuye a potenciar el ciclo de pobreza y hambruna sin fin que vive la sociedad”.
Y entonces la pregunta es: ¿Cuál es la responsabilidad que la llamada Iglesia tiene en todo esto? Y ¿Qué responsabilidad tiene también la gente de la política? ¿Quién debería de influenciar a quien? Y ¿Quién influencia a quien el día de hoy? Hoy mandan en realidad los políticos, y la gente de la religión ni tarda ni perezosa simple y sencillamente venden sus rebaños al mejor postor.
Esa ha sido la historia de siempre. Tenemos hoy pastores que hacen alarde de cuanto tienen, y sacerdotes que les importa un comino que el pueblo humilde sea humillado y explotado. Esa es la miseria de la iglesia moderna, una iglesia cuyos lideres viven llenos de lujos, derrochándolo todo, mientras la gente sufre hambre, desempleo, y es pisoteada y maltratada por los poderes existentes.
No cabe la menor duda que la iglesia, tal y como la conocemos hoy, no es mas que un “espanta-pájaro” que se mueve al son de sus “captores”, aquellos que controlan el poder “político y económico del mundo”, convirtiéndose de esta forma en una “marioneta”, en un “títere” de aquellos que hacen “pedazos” al rebaño de Dios.
Esta moderna iglesia en lugar de vivir postrada a Dios vive postrada a los hombres, arrodillada frente a leones de papel que para nada sirven a menos que no sea para mentir, robar, despilfarrar, y asesinar al pueblo que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.
En nuestro El Salvador de hoy a los niños pobres, diz’que criminales, se les ha aumentado el tiempo de cárcel, mientras a los verdaderos criminales de cuello blanco se les abren las puertas en casa presidencial. El presidente cuenta ya con el informe de la corrupción que ha sido llevada a cabo durante los últimos 20 años de gobiernos Areneros en el país, pero hasta hoy no ha dado el menor indicio de que hará algo al respecto, mucho menos hacer del conocimiento del pueblo dicha información.
Recordemos que fue el mismo Señor Jesucristo quien manifestó que El fue enviado por su Padre para anunciar o proclamar el evangelio del reino de Dios. Lucas 4:43 nos dice: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie también el reino de Dios, porque para esto he sido enviado”.
Al detenernos y analizar este punto, entendemos entonces que Jesús no dijo que había sido enviado a predicar el evangelio y ya, sino más bien, que El fue enviado a predicar el evangelio del reino de Dios.
La dura realidad es que esta enseñanza ha sido pasada por alto por la mayoría de gente de la religión de los últimos 15 siglos o más. Y es que la palabra evangelio, por si sola, quiere decir simplemente: “Buenas Noticias” o “Buenas Nuevas”, pero: ¿de qué?
De modo que cuando decimos que Cristo vino a predicar buenas noticias al mundo, en realidad no estamos diciendo prácticamente nada. Tenemos que explicar de qué se tratan esas buenas noticias para que tenga sentido y entendimiento exacto nuestra predicación del evangelio.
Ahora, si el reino de Dios es el principio, de acuerdo a Marcos 1:1 y el fin del evangelio de Jesucristo, ya que incluso después de resucitar, Jesús el Señor pasó 40 días más con sus discípulos, tiempo que utilizo para abrirles el entendimiento y explicarles todo lo que el les había ensenado durante los años anteriores relacionado con el reino de Dios (Hechos 1:3).
Es entonces muy notorio que Jesús dio mucha importancia a lo que el llamó: el reino de Dios, pues lo predicó en privado y en público al lado de sus discípulos en diferentes lugares y ocasiones.
Lucas 8:1: “Aconteció después que Jesús iba por todas las ciudades predicando y enseñando el evangelio del reino de Dios, y los doce con El”.
De igual forma encargó a sus discípulos, a que hicieran nuevos discípulos, a fin de extender este mismo mensaje de salvación y esperanza a más personas de otros pueblos y países. En Marcos 16:15-16 se nos dice: “les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio (del reino de Dios) a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.
En Mateo 24:14 Jesús dice también: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
En Lucas 9:59-60 Jesús le dijo a un hombre que le siguiera para que anunciara también el evangelio del reino de Dios. En Hechos 8:12 vemos a Felipe predicando el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo a muchas personas. Los hombres y mujeres que creyeron en su mensaje del reino, fueron bautizados.
Y en Hechos leemos que Pablo permaneció en Efeso, Roma, Mileto, etc.; predicando también el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo: “Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios” (Hechos 19:8). “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:25).
“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él a la posada, a los cuales les declaraba y testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a los que a él venían, predicando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:23,30,31).
Pero entonces, ¿Qué es el reino de Dios? Y ¿Por qué la iglesia moderna no lo predica? ¿Por qué esta la iglesia moderna sometida al poder económico y político y no alrevez? ¿Por qué calla la iglesia ante tanta ignominia, injusticia, pobreza, maldad, violencia, asesinatos, corrupción? ¿Por qué no obedece el mandamiento que le ha sido encomendado de predicar el reino de Dios y su justicia? ¿Por qué hombres como Mons. Romero continúan siendo hasta el día de hoy, a 30 años de su martirio, ignorados por la oligarquía de la iglesia a la cual sirvió? ¿Por qué continúa siendo pecado servir, amar, cuidar, proteger, guiar, ensenar, y traer esperanza a los pobres?
www.mercaba.org nos dice que “El termino Reino de Dios se repite ciento veintidós veces en los evangelios y noventa en boca de Jesús- significaba para sus oyentes la realización de una esperanza para el mundo, la superación de todas las alienaciones humanas, la destrucción de todo el mal, ya físico o moral,
del pecado, del odio, de la desunión, del dolor y de la muerte.
“Reino de Dios sería la manifestación de la soberanía y del señorío de Dios sobre este mundo siniestro, dominado por las fuerzas satánicas en lucha contra las fuerzas del bien, y la afirmación de que Dios es el sentido último de este mundo; él intervendrá en breve y sanará en sus fundamentos toda la creación, instaurando el nuevo cielo y la nueva tierra.
“Esa utopía, ansiada por todos los pueblos, es el objeto de la
predicación de Jesús. El promete que, de ahora en adelante esto no será utopía porque, al actuar Cristo, se convertirá en realidad. Por eso, al predicar por primera vez en la sinagoga de Galilea y al leer el pasaje de Isaías 61:1: «El espíritu del Señor Yahvé está sobre mí, porque me ha ungido Yahvé. A anunciar la buena nueva a los pobres, me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, a los reclusos la libertad; a pregonar el año agradable del Señor», fue el mismo Señor Jesús quien dijo: «Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír» (Lucas 4).
Hagamos entonces la pregunta: ¿Por qué no predica la iglesia el reino de Dios a los cautivos, a los menesterosos, a los pobres, a los explotados, a los proletarios, a los excluidos, a los marginados? ¿Por qué no lo hace? Y ¿Por qué permite la iglesia que se les mienta a los pueblos, y que los políticos hagan promesas que jamás tendrán ni siquiera la menor intención de cumplirlas? ¿Por qué la iglesia se somete a los poderes de la corrupción? ¿Por qué bendice lo maldito? ¿Por qué trata de limpiar con su aire de santidad la maldad de los hijos del diablo? ¿Por qué escoge desobedecer los mandamientos de Dios y rehúsa predicar el reino de Dios y su justicia?
Es así como básicamente los políticos hacen lo que les da la gana, manipulan, roban, mienten de la forma más vil y descarada, y ¿la Iglesia? Muy bien gracias.
Se le ha mandado a postrarse ante el altar del Dios que creo los cielos y la tierra, y sin embargo, ¿Qué es lo que escoge hacer? Postrarse ante los usurpadores del poder del pueblo, ante los malhechores que han secuestrado aun el mismo evangelio de Jesucristo, que se llenan la boca hablando truhanerías, maldicientes, mentirosos, burócratas parasitarios, que lo único que saben hacer es chuparse la poca sangre que le queda a nuestra gente.
¿Y la iglesia? Recogiendo las migajas que se caen de la mesa de los corruptos, mientras el rebano se muere de hambre, es perseguido, deambula por las calles de los cantones, ríos, veredas, pueblos, extendiendo la mano para que alguien le de un pedazo de pan.
“Ay de ti Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas que te son enviados”, diría Jesús, “cuantas veces quise reunir a tus polluelos como la gallina junto a sus pollitos, pero no quisisteis”.
Es entonces la misma Iglesia la principal promotora del mal, la principal culpable del mal que padece nuestro mundo, la principal digo, porque ha sido a ella a quien Jesús mismo dio las llaves del reino de Dios y su justicia, y ella, tal Joaquín Villalobos, a vendido al pueblo al mejor postor.
Es así como el rebano de Dios, digo el pueblo, es manipulado, es esquilado, es crucificado, es destazado por los entes del mal, y de esta forma destruido. El arte de hacer el bien, mejor conocido como la política ha sido transformado en el arte de hacer el mal, y la iglesia, llamada a proteger, informar, y ensenar al pueblo no hace mas que hacerse la del ojo pacho, y lo ultimo que protege son los intereses del pueblo de Dios, escogiendo en su lugar bendecir a los malhechores, a los ladrones, a los explotadores, y se sienta junto con ellos en las primeras filas, en los asientos de privilegios baratos.
En su editorial con fecha 1 de Marzo del 2010, titulado “¿Dónde está el cambio?”, ElFaro.net pública:
“Las promesas de campaña que llevaron a Mauricio Funes a la presidencia de la república se han convertido en un eslogan de propaganda que aún no encuentra paralelos en las políticas públicas”.
Este tipo de denuncias deberían de ser parte de la predica de la iglesia, son ellos los llamados a cuidar del rebano, y sin embargo, esto es lo que menos hace la llamada iglesia. Que sean otros los que arriesguen el pellejo, dicen, y mientras tanto, allí esta la palabra divina diciendo: “El buen pastor su vida da por sus ovejas”.
El articulo anteriormente mencionado continua: “Ciertamente hubo un cambio de partido de gobierno y un cambio de funcionarios en todas las dependencias del estado (menos en CEL, pero eso no le gusta a Funes abordarlo). Esto ha terminado siendo una suplantación del aparato burocrático, en el que el Estado ha perdido a buenos servidores públicos sin explicaciones convincentes por parte del Ejecutivo.
“Pero a pesar de las promesas del presidente, no se han visto cambios sustanciales en casi ninguna área. Ni siquiera en la transparencia y el combate a la corrupción. A pesar de las denuncias de campaña, una vez que llegó al poder el actual gobierno ha evitado denunciar los grandes casos de corrupción, contra sus propias promesas incluso en su discurso inaugural. Funes ha demostrado que no tiene voluntad para aprobar una ley de transparencia y acceso a la información, o siquiera para rendir cuentas de sus propios gastos de publicidad.
“La reforma fiscal, necesaria y que prometía convertirse en un cambio real que permitiera una mejor distribución del ingreso y por tanto un avance en la construcción de una sociedad más equitativa, se quedó en un remedo de reforma que no podrá cambiar sustantivamente la debilidad fiscal en uno de los países con menor carga en el continente.
“En 2010, el estado salvadoreño destinará, en promedio, 34 dólares en materia de salud para cada habitante. Estados Unidos, en ese mismo periodo, ha presupuestado más de 2,500 dólares por cada uno de sus ciudadanos. Es decir: 73 veces más”.
¿Escucho usted lo que dice este artículo? El estado salvadoreño destinara 34 dólares en materia de salud para cada habitante en todo el año, por amor a Dios, que afrenta más grande. ¿Y quien denuncia esto pueblo? ¿Quién reclama en nombre del pueblo? ¿A quien le interesa? Obviamente a nadie, ni a los políticos, ni a los empresarios, ni a los ricos, ni al presidente, ni muchos menos a los lideres de la iglesia. ¡Que tristeza y que vergüenza!
El faro dice que “El presupuesto de Estados Unidos asciende a 3.8 billones (millones de millones); es decir, mil veces más que el nuestro, y aún así están pidiendo una reforma tributaria urgente para que el estado obtenga nuevos ingresos.
“Por lo pronto, el presidente Barack Obama ha eliminado ya los privilegios de las compañías más grandes y les ha exigido que aumenten el porcentaje de carga tributaria. Aquí ni siquiera eso.
“Ciertamente hay un esfuerzo por apoyar a las clases media y media baja con fondos destinados originalmente a grandes empresas, y la producción y distribución de uniformes escolares en manos de pequeños empresarios es una acción novedosa y digna de reconocimiento.
“Pero un verdadero cambio no puede llegar solo por esa vía. Es necesario que el presidente demuestre que está dispuesto a cambiar estructuralmente un país enfermo”.
Pero la realidad es que nadie, en la forma como las cosas se hacen el día de hoy, sea este el presidente o cualquier otra persona en cualquier otro cargo publico o religioso, hará absolutamente nada a menos que este comprometido de verdad con las causas del pueblo que son las causas de Dios. La Justicia, la verdad, la solidaridad, etc.
Según el profeta Ezequiel los mismos pastores y sacerdotes no están comprometidos con el rebano. Escuche lo que nos dice Ezequiel en el capitulo 34:
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: !!Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
5 Y andan errantes por falta de pastor,(A) y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
9 por tanto, OH pastores, oíd palabra de Jehová.
10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.
12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.
13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país.
14 En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.
Entonces, mientras eso pasa, nosotros como pueblo estamos también obligados a despertar, y asumir de esta forma los retos que se nos presentan en el presente, para poder entonces cambiar nuestro futuro. Somos nosotros mismos al final los únicos que estaremos comprometidos a cambiar de verdad nuestras vidas, nadie mas lo hará por nosotros, absolutamente nadie mas lo hará hasta que Dios venga, pero el día y la hora nadie la sabe mas que el Padre que esta en los cielos.
Es así como Jesús mismo también diría: “Yo no vine a abrogar la ley, vine a cumplirla?” Pero, ¿por que diría Jesús estas palabras?
La verdad es que si la Iglesia no está siendo una influencia
purificadora dentro de la sociedad, entonces esta siendo buena para nada y solamente utilizando espacio y parasitando del rebano, es decir del pueblo. Aquellas iglesias que buscan existir como centros sociales, o simplemente como canastos recolectores de dinero están condenadas a la muerte, y junto con ellas a todos aquellos que asisten a ellas, matando a sus pueblos a cucharadas, y son buenas para nada. La iglesia necesita tener una influencia espiritual dinámica y viva dentro de la sociedad.
No de gusto diría Jesús de ella: “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mateo 5:13), “vosotros sois la luz del mundo”. ¿pero en donde esta la sal del mundo, en donde esta la luz del mundo? ¿Por qué no le da sabor a la comida y por que reina la oscuridad en el mundo? ¿Por qué la iglesia misma no tiene el poder de presionar a los gobernantes para que de verdad velen por sus pueblos? ¿por que los políticos solamente se acercan a las iglesias en época de elecciones de la misma forma que lo hacen con el pueblo?
¿Si la iglesia es llamada a ser la luz del mundo, por que entonces el mundo parece estar peor con cada día que pasa?
En su libro “La palabra de Dios para hoy”, el pastor Chuck Smith, en referencia a Mateo 5:13: “Vosotros sois la sal de la tierra” anota que:
“Ahora bien en aquellos días la sal era usada básicamente como un
conservante. Siempre que mataban algún animal, la parte que ellos no cocinaban de inmediato tenía que ser salada bien, y la sal mataba las bacterias de la superficie de la carne, pues la sal tenía un efecto preservador. Guardaba a la carne de que esta se corrompiese o quedase en estado putrefacto.
“Y Jesús está diciendo a sus discípulos “Uds. Son la influencia preservadora en un mundo en el cual Uds. Viven. Son la influencia de preservación. Son la sal de la tierra.” Y de seguro el verdadero Cristianismo, do quiera que ha ido ha sido una influencia preservadora en esa sociedad. Donde quiera que hay un énfasis
Cristiano fuerte y una voz cristiana fuerte, tal sociedad está siendo preservada y mantenida.
“Pero cuando la voz comienza a desvanecerse, dicha sociedad
comienza a deteriorarse y por último es destruida. Miren ahora a la historia y noten la influencia preservadora de la cristiandad, mientras permanecía fuerte y con influencia dinámica dentro de la
comunidad, la comunidad estaba fuerte y poderosa.
“Hay naciones que fueron formadas en base a principios cristianos. Pero con el pasar de los años la voz cristiana se fue debilitando en su influencia de la sociedad. Y podemos ver esas fuerzas corrompidas que están corrompiendo las bases de nuestra sociedad, al ver a los niños explotados con propósitos sexuales, al ver la pornografía infantil siendo producida y consumida”, al ver los cientos de miles de desempleados, de gente marginada, y expulsada de nuestra nación.
Ahora dígame usted, acá en El Salvador: ¿Qué tipo de iglesia tenemos cuando vivimos en un país en caos, lleno de terror, violencia, maledicencia, corrupción, demagogia, en donde la población es sometida a los mas viles engaños? ¿Qué tipo de iglesia tenemos en donde sus predicares brillan por su ausencia? Y lo que menos les importa es que esta dura realidad cambie en favor de las mayorías que hoy viven hundidas en una miseria total.
En relación a la pobreza en El Salvador, www.pobrezadeelsalvador.galeon.com publica que:
“Para que una familia con 5 miembros vivan una vida digna necesita por lo menos lo más básico que seria: vivienda, vestuario, alimentación, salud y educación. La canasta básica es un ingreso mensual que necesitan las familias para cubrir sus gastos. En diciembre de 1995 se cree que las familias tenían un ingreso aproximado de $490.00 para cubrir las necesidades de la canasta básica, si hacemos un calculo de lo que recibían las familias en el “95”, (ya para) el 2006 las familias deberían haber tenido un ingreso de $1000.00”, imagínense ustedes, para el 2006 1000 dólares, ¿y ahora para el 2010?
“Las familias que tengan menos a lo antes mencionado se consideran pobres, ya que no alcanzan a satisfacer sus necesidades. Las familias que no tienen ni para comprar comida están en extrema pobreza. En El Salvador la pobreza es muy grave. Vivimos en una realidad que no se puede ocultar. Según el fondo de inversión social (FIS) que es un organismo oficial, el 58.6% mas de la mitad de los Salvadoreños son pobres, el 27.9 viven en extrema pobreza y el 30.6 en la pobreza relativa.
“La pobreza relativa, es cuando solo se alcanza a cubrir los gastos de alimentación, pero no las demás necesidades básicas. Los departamentos más pobres son: Cabañas, Ahuachapán, La Unión, Morazán, Chalatenango y San Vicente. En estos departamentos 2 de cada 3 habitantes viven en situación de pobreza”.
Y entonces, ¿Cuál es la responsabilidad de la iglesia en toda esta miseria? ¿Por qué es entonces necesario unir el evangelio con la política? No podemos continuar obviándolo. Tanto los unos como los otros se necesitan mutuamente, pero mas allá de eso, nuestro pueblo lo necesita. Las cosas no van a tomar su curso debido por cuenta propia, somos nosotros los llamados a cambiar esta nefasta realidad.
Blogotepeque.com en su articulo “El Salvador… Violencia, crimen e inseguridad” nos dice:
“Hace 18 años, dos bandos, dos rivales, se sentaron en el castillo de Chapultepec en México ante los ojos del mundo para firmar un documento que ponía fin a más de una década de conflicto armado que desangró a la tierra cuzcatleca y proclamaba el inicio de una era de reconstrucción, de reconciliación…de PAZ; el tiempo ha pasado pero una pregunta se ha acrecentado desde ese entonces hasta la fecha, una pregunta que cada día nos hacemos con mayor insistencia… ¿Cuál PAZ?
“Ésta interrogante no es en vano, ya que no nos referimos a la guerra que se vivió, sino al hecho de que, a día de hoy, la cifra de muertes ocasionadas por la violencia en El Salvador se ha incrementado a niveles estratosféricos y ya superan a las ocasionadas por el conflicto armado (en su totalidad); a diario, según fuentes oficiales, se tienen un promedio de más de 12 asesinatos, pero lo alarmante es que eso es solo el número que las autoridades llegan a ¿conocer? y ¿revelar?, pero muchos otros quedan en el olvido y son los tristes ejemplos de la famosa frases “Nadie sabe, nadie supo”.
“En la década de los noventas fueron los secuestros el pan de cada día, una práctica que fue sofocándose poco a poco, cosa que no se hizo con las nacientes “Maras”, pandillas juveniles que comenzaron a forjarse de la mano de deportados y que en menos de una década se han convertido en la pesadilla no solo de nuestro país sino también de buena parte del continente; pero las “Maras” no están solas, los delincuentes comunes, las mafias, la corrupción, los traficantes de droga, armas y personas y, en cierta medida, la gente dedicada a la piratería también son piezas relevantes de éste gran mosaico.
“Pero antes, debemos reflexionar sobre el origen de la actual situación; siendo fríos hay que señalar que en todas las épocas de la historia nacional, pocas veces se han tenido períodos de tranquilidad, períodos muy cortos, casi aislados entre siglo y siglo.
“En general, la violencia impregna nuestra historia, conflictos internos y externos, masacres, magnicidios, golpes de estado, guerras ¿Por qué? muchos dirán que se debe a las convulsiones sociales, al marginamiento, los errores del sistema político-económico de turno o de las autoridades; otros dirán que por el revanchismo, por sistemas extranjeros que quieren imponerse, por el pensamiento guerrerista de unos o el pensamiento revolucionario de otros y las desigualdades sociales.
“Pero siendo aun más fríos hay otra respuesta posible: la propia cultura, pero hay que plantearlo muy bien para evitar confusiones, parece ser que el salvadoreño típico, por su crianza, a lo primero que se avoca para resolver un conflicto es a la violencia, una violencia que se ve reflejada en todos los estratos sociales, no importado el género o situación económica; hay casos desde los más simples (pero no menos desagradables) hasta los más grotescos y en la mayoría de casos se justifica con una frase tan discutible como la de: “Se me salió el indio” y que muchas veces es expresada con tanto cinismo como si la persona que lo dice se enorgulleciera de ello.
“Claro que no hay que olvidar que el Estado tiene el deber de educar a sus ciudadanos pero el primer núcleo de enseñanza es la familia, es triste ver cómo mientras un niño o niña aprende a tener cortesía y respeto por los mayores otros simplemente tratan a los adultos como sus iguales incluyendo vocabulario soez y que, al contrario de ser reprendido, es aplaudido por sus progenitores, familiares o cualquier otro que esté a la par; mientras que en una casa los padres se comunican para resolver problemas en otra los cónyuges llegan hasta la agresión física atentando tanto contra adultos como contra menores.
“Una de las grandes causas de éste tipo de comportamientos es el hecho de tener una desintegración familiar que se profundiza a pasos agigantados haciendo que el tejido social se descomponga, ocasionando casi siempre traumas en los más pequeños y volviendo el ambiente de desarrollo y crianza en un caldo de cultivo para los peores temores de una nación.
“La “Maras” provienen de ese caldo de cultivo, individuos que al haber vivido en situaciones violentas, abusivas y de desprendimiento encuentran refugio entre sus iguales conformando grupos que parecen gritar a los cuatro vientos: ¡Mírenme aquí estoy!, ¡Odio a todo el mundo! o ¡Ahora soy el que manda!.
“Éstos niños, adolescentes y jóvenes no son violentos por naturaleza sino por la crianza, el problema es que muy pocos pueden superar sus traumas, la mayoría restante llegan a convertirse, de manera consciente, en seres sedientos de venganza, que sienten tener poder con una arma entre las manos y que enfocan todas sus energías en hacer lo único que saben hacer mejor… destruir a los demás, lo cual de una u otra manera les trae siempre beneficios económicos o sicológicos.
“La falta de valores, moral, cultura, sentido común y muchas otros elementos son los que hacen de éstos individuos máquinas de matar las cuales son usadas como brazo armado de organizaciones criminales más complejas y comandados por seres más horribles, seres que teniendo, muchas veces, educación o un status quo muchísimo mejor que el de los pandilleros utilizan a éstos para realizar todo tipo de trabajos (sucios o no) que siempre le darán un reditual garantizado especialmente en lo material; monstruos que por sus ansias de poder y dinero no solo controlan a los suyos sino que atentan indiscriminadamente contra el resto de la población.
”Hay muchos ejemplos en que padres analfabetas o con pocas oportunidades han logrado criar a sus hijos de manera tan ejemplar que opacarían a muchos que han estudiado hasta maestrías, por eso hay que hacer hincapié en que una educación académica no garantiza una crianza emocional correcta con una moralidad intachable; mientras que niños y niñas que andan descalzos en poblados aislados de nuestro país, y que tal vez solo han sido criados por sus abuelos, desean fervientemente estudiar a toda costa, otros que tienen muchas veces los recursos básicos y el apoyo para hacerlo prefieren dejarlo de lado.
“Obviamente las desigualdades sociales, la falta de oportunidades y de programas integrales para ayudar a la familia han sido siempre las señaladas como causantes de la violencia y que las personas se encaminen por otros rumbos más siniestros, pero no son las únicas ya que la falta de un núcleo familiar estable, ausencia de enseñanza sobre integridad, de moral y valores, exageración del consentimiento por un lado y de la represión por el otro, del “Dejar Hacer, Dejar Pasar” también han incidido en el desarrollo de la violencia que va desde la intrafamiliar hasta la criminal no importando credo, ideología, nivel social o económico”.
Entonces, hermanos, pueblo, ¿a que conclusión llegamos? ¿Qué tiene que ver la iglesia en todo eso? ¿Cuál es su responsabilidad? Serian algunas mas las preguntas planteadas.
Pero, finalmente me ha parecido a bien, hermanos, camaradas, compañeros, concluir el pensamiento del día de hoy con un artículo redactado por nuestro hermano y compañero el Dr. Jorge Martínez, titulado:
“EL HOMICIDIO OFENDE AL DIOS DE LA VIDA”
El Evangelio anuncia la buena noticia: Dios ha venido al mundo para redimirlo y restaurarlo. Este anuncio tiene vigencia y poder de transformación para una sociedad marcada históricamente por el derramamiento de sangre, por el deterioro del medio ambiente, por fuerzas políticas que no atienden las preocupaciones nacionales, por iglesias que con afán proselitista dejan de lado la promoción del Reino de Dios y Su justicia y se identifican con proyectos humanos, sean de izquierda o de derecha.
Jesús declara que fuimos hechos para la vida y no para la muerte. La muerte es la expresión del pecado y Jesús, el Salvador del Mundo, apareció para quebrantar el poder del pecado y para deshacer las obras del padre de la muerte, el diablo.
Más allá de nuestra militancia religiosa, sin atribuirnos el patrimonio de la verdad, nos identifica el compromiso de promover el Reino de Dios, el cual proclama que la creación entera ha entrado en un proceso de restauración cósmica, que el poder del pecado ha sido quebrantado en la cruz y que el mundo tiene la esperanza de vivir en paz y en justicia. El Evangelio pregona que aunque la tierra está “desordenada y vacía y las tinieblas la cubran”, el Espíritu de Dios ha sido dado como garantía que la redención llegará a su plenitud.
Inspirados en la buena nueva de Jesús, nos acercamos a nuestra nación para decirle que el trono de Dios no está vacante. Él reina y Su plan de salvación está en marcha. Estamos conscientes que la violencia se ha desbordado en El Salvador, pero confiamos en el pronto auxilio de Dios, quien puede ayudarnos a salir victoriosos en este difícil momento de nuestra historia.
Como representativos del movimiento evangélico salvadoreño, y con el propósito de contribuir en la construcción de una sociedad marcada por el Shalom, la justicia y el amor de Dios, hacemos los siguientes considerandos:
I. Que la incontrolable violencia que se sufre en El Salvador, no sólo por la ausencia de valores morales y espirituales, sino también por los intereses mezquinos de quienes se lucran de ella, aflige el alma nacional.
II. Que el gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil organizada, por discrepancias ideológicas e intereses particulares, no han logrado unir sus esfuerzos para superar la violencia, la corrupción, la pobreza y la muerte.
III. Que la desesperanza abate a la nación por la falta de acciones eficaces ante la inseguridad nacional.
IV. Que más del 90 por ciento de la población salvadoreña se confiesa cristiana (evangélicos y católicos), pero no hemos podido impactar con los valores del Reino a nuestra sociedad, habiendo permitido la entronización de una sub cultura de violencia.
Proponemos
A. Reinventar la sociedad salvadoreña. Las políticas represivas de combate a la delincuencia han sido ineficaces, por lo cual, es necesario que con inteligencia y creatividad, reinventemos nuestra sociedad, con nuevos planes de estudio que fomenten principios y valores cristianos, que promuevan un nuevo hombre y una nueva sociedad de justicia, paz y gozo.
B. Un nuevo Acuerdo de Nación para tratar la violencia. Desde la firma de los Acuerdos de Paz, en Chapultepec, nunca como ahora fue tan necesario un Nuevo Acuerdo de Nación, fundamentado en un sincero, estructurado y plural Diálogo Nacional, que analice y debata a profundidad, la crisis de violencia que vivimos, sus causas, sus efectos y sus posibles soluciones, buscando definir políticas y acciones concretas a seguir, como normas de observancia obligatoria sin distingos políticos e ideológicos.
C. Unidad en la acción. Que tanto gobernantes como gobernados participemos activamente en un esfuerzo unido para superar la violencia y establecer una cultura de paz.
D. Un mayor compromiso cristiano. Los evangélicos constituimos una reserva moral y debemos asumir, con sentido unitario, nuestra responsabilidad de ser luz en medio del valle de sombra de muerte en que nuestro país se ha convertido. Cada evangélico debemos ser agentes de cambio para transformar nuestra realidad adversa en un resplandor de la gloria venidera.
E. Una Convocatoria Nacional al pueblo cristiano. Demostremos nuestra unidad en la acción, haciendo realidad la demanda de Dios plasmada en el 2º Libro de Crónicas, Capítulo 7, Versículo 14: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Es el momento para derribar barreras denominacionales y unirnos en un clamor nacional, levantando nuestras manos al cielo y extendiéndolas solidariamente a todos los que sufren la violencia.
Reconocemos
Que el país es de todos y con nuestro esfuerzo y el auxilio de Dios se obrará el milagro. Atendamos este llamado, en nuestras manos está la posibilidad de contribuir a desmontar la violencia imperante. La tarea es difícil, pero no imposible. Reinventemos nuestra nación, seamos partícipes de la reconstrucción de sus muros caídos respaldados por el Dios Todopoderoso.
San Salvador, 10 de febrero de 2010.
Dios te bendiga El Salvador, Dios te bendiga mundo. Amen.
Jose Lopéz March 8th, 2010, 10:54 am
En el pasado para poder realmente “existir” es decir vivir con un minimo de respeto y confort habia que ser : burgues, militar o religioso.