La “Letal” Crisis Ética y Moral en la Sociedad Política Salvadoreña.

Por: Amílcar Villanueva. Sociólogo, salvadoreño residente en Suecia.

A efecto de comprender la gravedad de la actual crisis de valores en El Salvador, es necesario disponer de un marco teórico referencial y contextual y luego tratar de descubrir o imaginarnos lo que sucede en el país.
Es muy común escuchar frases como: “se están perdiendo los valores”, “existe una pérdida total de valores”, “en mis tiempos están cosas no pasaban” y por lo general estas frases surgidas y expresadas de manera espontánea, se refieren a la pérdida de valores morales, éticos y sociales que distintas generaciones han internalizado y socializado en diferentes fases del desarrollo histórico. Examinando nuestra historia humana, concluimos que estas crisis de valores han acompañado a la humanidad a través de toda su historia; sin embargo, examinando la historia del proceso de formación social salvadoreña y en particular su historia sociopolítica, constatamos que la actual crisis de valores es mucho más profunda, compleja y grave.
Cada ser humano tiene una concepción distinta de lo que son los valores éticos y morales, lo que, para algunos es moral para otros puede ser inmoral, sin embargo existen valores humanos y sociales comunes y compartidos por toda la humanidad. Los valores se conciben de acuerdo a parámetros históricos, culturales y necesidades de una sociedad y constituyen lo que cada sociedad entiende por bueno y valioso. La moral y la ética, es decir lo que una sociadad entiende por valores son inherentes a cada ser humano, ser social y constituye “el cemento” que hace posible la existencia de esa sociedad.
Lo grave y preocupante respecto a lo que ahora sucede en El Salvador, es el proceso de de formación de valores en cada ser social en las actuales generaciones; los fundamentos morales y éticos que convierten a cada ciudadano en miembro de la totalidad social salvadoreña. Tal como ha sucedido desde nuestros ancestros en sociedad, los seres humanos vamos interiorizando los valores morales y éticos desde el núcleo familiar donde nacemos, crecemos y continuamente nos formamos, generalmente con el ejemplo y no solo a medida que maduramos y crecemos, sino en un proceso contínuo, siempre interiorizando los valores sociales que compartimos. Estos valores morales, éticos y sociales son prodúcto de los procesos de socialización, interiorizados y heredados de generación a generación.

Los valores, son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas, dentro y junto a la sociadad a la que pertenecemos. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, son fuente de satisfacción y plenitud que compartimos con el resto de la sociedad. Entre estos valores sociales en plena crisis en El Salvador, encontramos, respeto mutuo, tolerancia, pluralismo de idéas, empatía, honradez, honestidad, identidad nacional, solidaridad, etc. Estos valores los interiorizamos en nuestras interacciones sociales en la familia, la escuela, instituciones políticas, sociales, culturales y nuestros permanentes y cambiantes entornos en una dialéctica interacción con el resto de la sociedad.

Nuestra moral debe ser, el conjunto de reglas, actitudes y comportamientos que aplicamos en la vida cotidiana. Estas normas guían a cada individuo, orientando sus acciones y sus juicios sobre lo que es moral o inmoral, correcto o incorrecto, bueno o malo. Lamentablemente en nuestro país este concepto de moral ha sido ahora sustituido por sus antónimos, en la diaria praxis de la sociedad y me refiero en este caso específico a la sociedad política, entendida esta como partidos políticos e instituciones del Estado. Este comportamiento y praxis de inmoralidad en la sociedad política, la encontramos y constatamos en los diarios escandalos de corrupción de dirigentes políticos y funcionarios de gobierno. Lo más grave de esta realidad es constatar a través de redes sociales, la histérica defensa que seguidores fanáticos de estos dirigentes políticos, hacen en esas mismas redes sociales, evidenciando una descomposición moral y ética de altas y graves proporciones y consecuencias. La pérdida de principios y valores se profundiza y expande en la estructura social, totalidad social que corre el alto riezgo de caer en un estado patológico.

Tal como lo sabemos y entendemos la ética, es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. Se define como el arte de vivir, el saber vivir tal como lo hemos aprendido e interiorizado, por lo tanto es el arte de discernir lo que nos conviene, lo bueno y lo que no nos conviene. Esto implica que una sociedad que ha renunciado a estos valores y principios va en camino a su completa descomposición en tanto que es imposible justificar racional o moralmente el saquéo de recursos públicos que los políticos tienen ya como modus vivendis en El salvador y mucho menos es racional o moralmente justificable, la acérrima defensa que sus seguidores de partidos, hacen de ellos y la corrupción como fenómeno, en medios sociales.

La descomposición moral y social que se vive en la actualidad, abarca todos los ámbitos de la vida diaria en la sociedad salvadoreña. Comienza desde el ejemplo que dan los gobernantes terminando con el comportamiento del niño en el colegio. Esta evolución no carece de importancia. Es totalmente lo contario, es un tema transcendental para vida humana en general y que se encuentra en todos los rincones de las estructuras de poder en nuestro país, contaminando todo el cuerpo social ya con serios problemas de “rehabilitación”
Un ejemplo palpable que se vive en la sociedad actual salvadoreña, son los casos de corrupción suscitados mayormente en el entorno político y que brindan un pésimo ejemplo acerca de lo que es el verdadero servicio público, pues lo único que hacen es “servirse del público” y apropiarse, enriquecerse indebidamente con los recursos del pueblo.
Los valores, no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno, tanto en la política, la economía y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas.
En El Salvador ha cambiado la premisa tradicional que dice que la guerra es la continuación de la política por otros medios; ahora debería afirmarse lo contrario, que la política es la continuación de la guerra por otros medios pero con consecuencias también graves y diferentes: el uso de los partidos políticos como armas e instrumentos de enriquecimiento personal.