La pobreza y la marginación en El Salvador tienen rostro de mujer.

 

Dra. Morena Guadalupe Magaña de Hernández

Coordinadora de la Cátedra Indígena Náhuat y Coordinadora del Departamento de Castellano de la Escuela de Idiomas en la Universidad Tecnológica de El Salvador.

 

Esta es la imagen más generalizada de la pobreza, esa que tiene rostro de mujer y azota cruelmente a las zonas más empobrecidas del planeta, del país; una pobreza extrema por la que mueren millones de seres en el mundo, miles en El Salvador, esperando a que se les resuelva su estado de derecho que les permita superar la situación de pobreza extrema en la que agonizan.

Y quien dice que la reconfiguración de la identidad étnica no genera conflicto y confrontación extrema entre diversos grupos sociales o sujetos aislados que forman parte de un grupo étnico determinado que se niegan a reconocerlo porque se adaptaron a fenómenos biológicos que les determinó y que lejos de incitarles a constituir un proceso armónico y relígante hacia la identidad cultural, pretenden establecer muros que dividen y marginen más a los eternos marginados.

Este tipo de sujetos, qué interés van a tener de construir puentes por los que transite la identidad étnica, las relaciones de diálogo, la armonía, el equilibrio y la democracia.

Reconozco en algunos “seres” su falta de identidad y, por ende, su sentimiento de rechazo y evidente falta de solidaridad con las causas indígenas, porque, ser indígenas para ellos, es una especie de aberración.

También reconozco a ese enorme colectivo humano, a mis otros y mis otras yo, a ellos, los indígenas y las indígenas, que tienen una forma de vestirse, un idioma, una religión, unos valores, una música, una genética, un territorio. No, esos territorios se los arrebataron igual que les arrebataron su lengua materna y su vestimenta. Tienen una historia común que les religa, si, la tienen y razones concretas para sentirse cada vez más unidos de cara a otros seres que sueñan sus mismos sueños sus mismos ideales, si, esos ideales que, aunque sea en el ocaso de su vida, sueñan con que se les respete y reconozca. Estos seres viven su identidad, porque para ellos no hay honor ni valor más grande que tener identidad.

A estos seres, cuando se les pregunta ¿Y cómo se describe usted? Sin lugar a dudas contestan como me respondió don Luis Patrocinio Hernández, quien es un Nahuablante originario de Cuisnahuat, Sonsonate. Don Patrocinio tiene 92 años. Cuando conversé con él me narró sus mejores memorias con mucha vivacidad y cierta nostalgia.

Al recordar esta experiencia, sin duda alguna, reconozco que la pobreza y la marginación también tiene rostro de hombre.

Don Luis Patrocinio Hernández es maestro de Náhuat, es fiel defensor y promotor de la lengua materna. En la conversación que sostuvimos, me contó como al empezar la escuela le prohibieron que hablara el Náhuat y cuando cae Martínez (Maximiliano Hernández Martínez que cayó en 1944) empieza a hablar de nuevo en su lengua materna. “Yo soy salvadoreño, nací en este país, tengo creencias y costumbres que me unen a otros salvadoreños como yo. Yo no parezco ni quiero parecer español, tampoco negro ni indio, ni europeo, soy indígena, originario de estos pueblos, que hemos sufrido en carne propia, por vestirnos diferente, por hablar diferente, y por realizar las prácticas que realizamos, para que nuestros hijos, nietos y bisnietos no pierdan su identidad cuando nosotros nos muramos”

Pero, ante esta panorámica de esperanza en la que nos enmarcan los Nahuablantes, nos causa tanta impotencia ver como en El Salvador se sigue generando en los medios tanto televisivos como escritos una violencia ideológica contra los pueblos indígenas. Hace unas dos semanas, el diputado Mauricio Ernesto Vargas, hizo alusión en forma peyorativa al lenguaje indígena Náhuat, para criticar a un partido político distinto al de él. Estas fueron las palabras:

“El partido “Tal” sigue con su socialismo Náhuat de caite donde el gobierno asigna las tareas y no el empleo”.

En realidad, es una falta de respeto, de ética y de moral, referirse de manera despectiva al origen Náhuat de los salvadoreños y al uso de caites, pues esta ha sido la manera más humilde y sencilla de calzar de la gente indígena, no solo de nuestros ancestros, es más, ahora en día aun visten con caites gran parte de la población indígena. Pero como no hubo alguien que se pronunciara ante estos aberrantes actos de violencia verbal, estructural e ideológico, ahora resunta que, en el Diario de Hoy, en la página 45 de fecha 3 de marzo de 2017, aparece un escrito cuyo autor se esconde en el anonimato de este periódico que se lo permite, y, de manera abusiva, descalifica el trabajo y el esfuerzo que está realizando un maestro de Náhuat con un grupo de 17 niños y niñas que realizan un proceso de revitalización y aprendizaje de la lengua materna (el Náhuat), en Cuisnahuat, Departamento de Sonsonate.

Es tal el desconocimiento de la persona que publicó este insensato e insensible escrito, que deconstruye la palabra y constantemente pronuncia náhuatl.

Esta persona, además de descalificar y descontextualizar la cultura Náhuat, cita a dos personajes que marcan de manera negativa la historia de los Nahuablantes y los pueblos indígenas como son; don Pedro de Alvarado y don Diego de Holguín, a quienes se refiere literalmente

“De no ser por don Pedro de Alvarado y por don Diego de Holguín, seguiríamos desnudos y en pequeños rancheríos”. Como se nota el desconocimiento que esta gente tiene de la realidad que en plena globalización y siglo XXI, aún vive gran parte de la población salvadoreña, particularmente, la población indígena.

Contrario a esta posición tan egoísta de esta persona que esconde su identidad en este matutino, que se lo permite. Es importante recalcar que desde el año 2016, la UNESCO en ocasión de conmemorar el Día Internacional de la Lengua Materna promueve una educación de calidad, basada en las lenguas, los idiomas, la instrucción y los resultados de aprendizaje.

Estos temas ponen de relieve la importancia de las lenguas maternas para la educación de calidad y la diversidad lingüística a la hora de avanzar en la aplicación de la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Además, el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4, en la Agenda 2030 se centra en la educación de calidad y el aprendizaje permanente para todos, con objeto de que cada mujer y cada hombre puedan adquirir las aptitudes, los conocimientos y los valores necesarios para llegar a ser todo lo que desean y participar plenamente en la sociedad.

Para la UNESCO cobra especialmente importante la participación de las niñas, los niños y las mujeres, así como las minorías, los pueblos indígenas y las poblaciones rurales, hacen parte del marco de acción de la hoja de ruta para la aplicación de la Agenda 2030 en la que se fomenta el pleno respeto hacia el uso de la lengua materna en la enseñanza, el aprendizaje, la promoción y preservación de la diversidad lingüística.

¿Todavía puede usted, señor incognito, sostener que el estudio de lenguas es de académicos no de niños?