LO QUE LOS PARTIDOS POLÍTICOS NUNCA APRENDIERON EN EL SALVADOR. Hacer política desde la base

Fredis Pereira

¿Por qué la gente en El Salvador es apática o repudia la política? Porqué la política tradicionalmente no se hace desde la base. La política más bien, se ha visto como la forma de enriquecerse con facilidad, como la forma de conseguir empleo, donde hay que tener padrinos, donde hay que ser adulador, deshumanizando así a las personas, convirtiéndoles en meros objetos manipulables y manipuladores. Por eso, con buena razón, la gente dice que la política es algo sucio y corrupto.

En esta tradición deshumanizada de la política, los políticos ven a los ciudadanos como meros números, votos que cuentan solo para las elecciones. Es por esto, que hacen muchas visitas, muchos conversatorios, reuniones, te vinculan a la organización, te llaman por teléfono, entre otras cosas que hacen para les des tu voto. Pasadas las elecciones, no logras conseguir audiencia con estos políticos, ya no contestan el teléfono, a menos que necesiten algún tipo de apoyo para una manifestación de calles, donde la masa bruta cuenta más. De esta política estamos hartos, de esta que es solo marketing, que solo utiliza a las personas como si fueran platos descartables. Pero veamos que sí hay una forma distinta de hacer política.

La política desde la base es lo contrario de la política desde la cúpula. La política desde la base reconoce las potencialidades de los territorios, no impone agendas externas, ni decisiones de alguna cúpula, mucho menos requiere de agentes extraños al territorio. La política desde la base es desarrollo endógeno en su esencia; lo que significa que se construye por los ciudadanos del territorio, por eso las relaciones son horizontales, donde la gente se conoce, comprende sus diferencias, establecen comunicación franca y transparente, encuentran causas para trabajar por el bien común. En esta política no existen monarca, ni súbditos, ni generales, ni reclutas, solo existen ciudadanos en pleno ejercicio de sus derechos y deberes. Esta política es la que temen los partidos tradicionales corruptos.

En la política tradicional los dirigentes tienen un papel sobresaliente, llegan a ser considerados como los amos y señores dentro de su espacio de influencia. En cambio, en la política desde la base, los que asumen puestos de dirección, son los responsables de conocer el sentir  y las necesidades de los ciudadanos, de cumplir el mandato de estos,  mandato que ultima instancia, es asegurarles el mayor goce de sus derechos y garantías como ciudadanos; es decir, logar que gocen de educación de calidad, salud, seguridad, bienestar pleno.

La política desde la base está fundamentada en el dialogo transparente. Así que no hay espacio para corruptores, ni corruptos. Pues el ciudadano, en esta forma de política, no es un servil ni clientelista; sino, una persona que conoce sus derechos y obligaciones, lucha por sus derechos, cumple sus obligaciones. El ciudadano, en esta política, sabe que entre sus obligaciones está, participar en la resolución de los problemas de su territorio y controlar a los funcionarios y gobernantes.

La política desde la base, no se consigue con los serviles ni clientelistas. Porque el servil está buscando quién le de directrices, busca órdenes, busca a quién obedecer, con quién congratularse, esperado algún día recibir un premio por su fidelidad y disciplina. El clientelista por su parte, busca una ganancia personal, satisfacer una necesidad, aunque esto signifique corrupción o atente contra el bienestar de su comunidad. La política tradicional está poblada de serviles y clientelistas.

Los políticos tradicionales no hacen política desde la base. Porque esta forma de hacer política los convierte en servidores, les quita la posición de amos y señores, les despoja del monopolio del poder. Así los políticos dejan de tener el control absoluto de los recursos del Estado, y se devuelve el poder a los ciudadanos para decidir cómo se aprovechan los recursos, como se prioriza la resolución de los problemas en cada territorio.

Hacer política desde la base es indispensable para devolver la esperanza al ciudadano, para dignificar el ejercicio de la política. Esta manera de hacer política es ir contra la corriente tradicional en El Salvador, pero es una nueva corriente que está tomando fuerza, y es la corriente que necesitamos impulsar para lograr el bienestar que nos merecemos como ciudadanos.