Los diputados que usted se merece

Sergio Arauz. El Faro.net

Diré lo obvio. Tenemos diputados que se aferran a lo que ya creen un derecho adquirido por el que no deben rendir cuentas: camionetas de 50 mil dólares;  smartphones  con saldos ilimitados; dos bonos anuales ( 700 dólares a medio año y un salario completo al final);  viáticos millonarios; billetes de avión (que cuestan más medio millón al año) y otros privilegios -por ejemplo guardaespaldas que en la práctica son usados como servidumbre para asuntos particulares- que este país no puede ni debería costear.

Este miércoles 6 de julio, los diputados directivos de la Asamblea aprobaron la adjudicación de un contrato por 4.5 millones de dólares por la prestación del servicio de seguro médico privado que cubrirá al menos mil empleados legislativos, en este están incluidos los diputados, que por tradición han tenido un seguro privado de lujo que en el mercado cuesta al menos 10 mil dólares, es de amplia cobertura y no hay que pagar ni un porcentaje de deducible. Yo fui testigo de cómo una diputada pagó una cuenta de un poco más de 100 dólares por una operación que rondaba los 10 mil dólares.

Si cualquiera de nosotros quisiera tener uno de esos seguros tendríamos que pagar al mes casi 900 dólares mensuales, más tres salarios mínimos. Casi los mismos 3 salarios mínimos en vales de gasolina que reciben algunos diputados.

Le pregunté ayer a una fuente de confianza el nombre de la empresa ganadora de la compra directa y tartamudeó. No quiso decirme. También le pregunté al diputado Rodolfo Parker si sabía el nombre de la empresa y me dijo que no: “He preguntado a la junta directiva  y ponen cara de no sé”, cuenta el diputado. El contrato es por 4.5 millones de dólares, por ley debería ser público.

Una decisión más. Los que deciden lo que ocurre en la junta directiva tienen años de estar decidiendo, al menos tres legislaturas… 9 años. Casi un década.  Ser de la junta directiva es tener más derechos adquiridos que los demás. En Arena, por ejemplo, se rotan en la silla.

Es una idea gastada. Unos la atribuyen a Winston Churchill, al que citan como autor de “cada pueblo tiene los gobernantes que merece”. Otros creen que el autor es el principal opositor de las ideas de la ilustración y la revolución francesa, el conde de Maistre, célebre por haber escrito que “cada nación tiene el gobierno que se merece”.

Una tercera versión de la misma idea aparece en el viejo libro de Eclesiastés, que dice que “como el gobernante de un pueblo, así son sus ministros, y como el jefe de la ciudad, así son sus habitantes”. El Salvador, durante mucho tiempo, ha tenido a los diputados, alcaldes y presidentes que merece.

El problema, digo yo, es que en todos los niveles estamos igual. En El Salvador tenemos los periodistas, los deportistas, los abogados, los ingenieros y los jueces que nos merecemos. Nos movemos por interés, por clientelismo, por esa corrupta necesidad de beneficiarnos de algo por creer que lo  merecemos. Por creer que lo merecemos por el simple hecho de que un familiar mío o cercano mío llegó a una puesto de poder. Por creer que es un derecho.

La evolución de nuestros partidos políticos, tristemente, augura que, por poner un ejemplo, Guillermo Gallegos quizá sea nuestro más serio aspirante a la presidencia del país. No es que él ganará en las próximas presidenciales, pero tiene el partido político que está más cerca de ganar los votos de los cansados de Arena y del FMLN. Gana es el partido que crece.

Por eso mismo la idea de que Guillermo Gallegos es nuestro presidente de la Asamblea Legislativa no es ilógica. Es uno de los hombres más influyentes de la política nacional. Ha conseguido, por ejemplo, los votos del bloque de derecha -Arena, PCN y PDC-  para aprobar, con agilidad inusual, un pronunciamiento de apoyo a los militares requeridos por España para enfrentar un juicio por la masacre de 6 sacerdotes jesuitas y dos de sus colaboradoras.

Guillermo Gallegos es el hombre fuerte de Gana, el partido bisagra indispensable para votos de mayoría simple. Logró meter como presidente de la Corte de Cuentas a su propuesta, Johel Valiente, luego destituido por la Sala de lo Constitucional.  El partido en el que Gallegos es uno de sus principales dirigentes, también logró que la hermana de su amigo Herbert Saca (Violeta Saca) asumiera como presidenta de la administradora de un discreto pero estratégico consorcio de empresas del Estado, Corsain.

Guillermo Gallegos, el presidente de la Asamblea, tiene 17 años de ser diputado y ha recibido, aparte de su salario, 400 mil dólares relacionados con su cargo. En el 2018 volverá a ganar una silla, la tiene casi asegurada.  Está en la lista de espera de Corte Plena que debe decidir sobre una investigación de enriquecimiento ilícito de Probidad.

Otros veteranos de la política que están en la Junta Directiva son Donato Vaquerano, que también tiene 17 años en el cargo, un diputado reconocido por su cercanía al expresidente Saca. Ha sido jefe de fracción de Arena y asegura que sus diputados renunciarán al seguro privado contratado en la oscuridad.

Otro es Rodrigo Ávila que desde 1994 es funcionario, primero como director de la PNC (1994-1999),  diputado en el 2000 y en 2003, como viceministro de seguridad en 2004, y luego fue director de la Policía.  Ahora ha vuelto a ser diputado.

Francisco Merino, que empezó como diputado en el 2000, justo antes de ser destituido como presidente de la Corte de Cuentas.

Reynaldo Cardoza,  un diputado que hizo campaña viajando en helicópteros con su nombre, con fondos no determinados, y realizó 50 viajes cuyo financiamiento no está claro. Compró una propiedad por menos de 50 mil dólares que en el mercado vale más de 300 mil.

Rigoberto Soto, que entre el 2009 y 2015 triplicó su patrimonio familiar: pasó de medio millón de dólares a casi millón y medio. En 2009 ganó su primera silla como diputado propietario.

Lorena Peña, Guillermo Mata, Santiago Flores, Jackeline Rivera, diputados del FMLN, dieron sus votos para comprar el oneroso seguro y luego han mantenido en secreto a la compañía ganadora. Cumplirán 9 años en el cargo.

La única diputada en la Junta Directiva con una sola legislatura se llama Silvia Ostorga, célebre por estar siendo  investigada por Probidad luego de reportar ingresos anuales por más de tres millones de dólares al año y  justificarlos en un negocio de productos varios llamado “Tienda Estrellita”. Ella pasó el filtro del Coena, un Coena integrado por el diputado más viajero de la bancada de Arena, el jefe, y por otro diputado investigado por Probidad.

La postura oficial de Arena es que se abstuvieron de votar por este contrato. Sin embargo, el diputado Rodolfo Parker cree que Arena también está en el pacto de silencio.

¿Por qué los elegimos y reelegimos? Respondo lo obvio.  Representan lo que somos en el día a día. Representan el país que tenemos.