Mal paga el diablo

Bessy Ríos

Nuestro país necesita que se apruebe una ley contra la minería metálica, las últimas acciones de las comunidades con apoyo de la iglesia católica me renuevan las esperanzas que se apruebe en la Asamblea Legislativa ese cuerpo normativo, permitiendo darle tranquilidad a las comunidades que se han visto amenazadas por años por las transnacionales que buscan vender “espejos” a cambio de oro, hablando de minería “verde” algo que no existe y queriendo que nuestras poblaciones entreguen los territorios a cambio de nada, que pierdan sus ríos, tierras y lo poco que tienen, para que ellos puedan explotar el valioso metal y llevárselo, dejando poco o nada de ganancias a las poblaciones afectadas.

Pero al final no se trata de cuánto dinero podrían recibir las comunidades, lo cierto es que este país vive del Río Lempa, la sola idea que los líquidos tóxicos caigan en sus cauces o se filtren en la tierra llegando a los mantos acuíferos o cuencas de ríos pequeños de donde se utiliza agua para regar las siembras, me pone los “pelitos de punta”, como bien dice una frase usada desde hace varios años “cuando sepamos que el dinero no se come, entenderemos que debemos cuidar nuestros recursos naturales” El Salvador no necesita llegar a esos niveles, está a tiempo para cambiar su legislación y cerrar definitivamente la puerta a la minería metálica.

Es que no podemos estar en mejor momento, el reciente triunfo contra Oceana Gold nos respalda, en ese arbitraje sobran los peritajes de expertos internaciones que dejan bien claro que la minería en nuestro país no puede darse, por el desastre ecológico que podríamos tener al ser un país tan pequeño.

La iglesia católica toma su rol de la mano con las comunidades, así debe de ser, es parte del tejido social de la sociedad y tiene su labor, qué bueno que finalmente lo han retomado y que sigan en función de respaldar a estas personas que los necesitan.

De lamentar en lo más profundo las reacciones que han tenido varios personajes principalmente el partido ARENA y PCN que han dicho no acompañarán esta iniciativa de ley, siguen vendiendo el discurso de “minería verde” y que necesitamos esas “inversiones” palabras sueltas y dichas sin ningún tipo de sustancia, la minería verde no existe y a pesar que las finanzas nos aprietan no podemos salir a ofrecer nuestro territorio para que sea contaminado a diestra y siniestra, solo porque necesitamos inversionistas, de esos inversionistas que no tienen ningún reparo en demandar al país en instancias internacionales y pedir exorbitantes montos de dinero por indemnización, este país no necesita de esos inversionistas señores diputados; francamente debemos tener dignidad y apoyar a nuestras poblaciones.

Ojalá que pronto todos los que le estamos dando seguimiento al caso de las mineras recibamos la buena noticia que el Estado finalmente le pagó al despacho que ganó este caso y al cual le deben desde el año 2014, espero que pronto se honre esa obligación y que el abogado Luis Parada la próxima vez que venga, lo haga como todo salvadoreño que vive en el exterior, a visitar a su familia, a hacer turismo nostálgico y que no venga a recibir la indiferencia y malos tratos de los funcionarios del actual gobierno quienes siguen sin contestarle los correos, sin dar fecha de probable pago y que cuando busque a las distintas fracciones de los partidos representados en la Asamblea Legislativa éstas no hagan todo lo posible por no recibirlo, ni que lleguen al extremo de evitar encontrárselo en el pasillo del palacio legislativo.

Bien por la fracción legislativa del FMLN que respalda la iniciativa de Ley contra la minería metálica, y a todos los demás diputados de otros partidos que han manifestado acompañarla, mal para aquellos funcionarios del gobierno actual que andan en pláticas nada transparentes con la empresa minera perdedora, deudora y morosa del pueblo salvadoreño; ¡qué arreglos andarán buscando!.

“Mal paga el diablo a quien bien le sirve” así dice el dicho… espero que no sea un frase que debe seguirse repitiendo en la oficina de los abogados, quienes se consuelan con no haberle fallado a las comunidades ni al país; para ellos la frase “hicimos un buen trabajo y las comunidades son la principales beneficiadas” son palabras mayores, pero la realidad es que el bufete cumplió con su trabajo al ganar el caso y también que como país tenemos una deuda que hay que cancelar … ¡háganlo!.