Más que las telenovelas políticas. Las cosas que realmente importan

 

Roberto Cañas

El país vive un período electoral, es el momento adecuado para trabajar en la elaboración de una agenda ciudadana para después presentarla a los partidos políticos para que la incorporen a sus ofertas electorales.

No hay de otra, mientras no exista una reforma constitucional, las reglas de juego de la democracia salvadoreña definen que los partidos políticos son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del Gobierno. Con esta realidad hay que trabajar.

Le toca hoy, a las organizaciones de la sociedad civil, ponerse a trabajar en promover un debate serio, responsable sobre las alternativas para sacar adelante a El Salvador por el sendero del Desarrollo Económico Social.

Sería de beneficio organizar Foros de Discusión para trazar estrategias de país. Pues hoy no se dispone de espacios plurales en donde de forma ordenada y sistemática se convoque, elabore y proyecten ejes estratégicos sobre los cuales buscar un acuerdo nacional para el desarrollo de El Salvador

Es esencial crear una base institucional y humana para elaborar sistemáticamente una opción de futuro, hecha con la consulta y respaldo de la ciudadanía, que permita concitar acuerdos políticos de largo plazo.

Invertir el tiempo en las cosas que realmente cuentan significa poner en el centro de la discusión a las personas. El origen y fin de la actividad de las organizaciones de la sociedad civil y de los partidos debe ser mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños.

Hay que asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social y para lograrlo hay que hacer propuestas para sacar a la economía de la trampa de bajo crecimiento en la que se encuentra desde hace dos décadas, es necesario reformar la Constitución, formular políticas de Estado para enfrentar el cambio climático, la delincuencia.

El crecimiento económico es una condición esencial, pero no suficiente para salir adelante, pero si el crecimiento de la economía no es inclusivo y equitativo no sirve, conviene mejor hablar de Desarrollo Económico y Social.

El gobierno actual se ha limitado a administrar la crisis y continuar el modelo económico iniciado por ARENA, ya es tiempo de transformar esta realidad generando las capacidades internas de la economía real: avanzar en la recuperación de la agricultura y establecer cuál será la ruta crítica para insertar a la industria salvadoreña en las cadenas internacionales de valor en el marco de la cuarta revolución industrial.

Ayer se celebró Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Definitivamente hay que poner fin a las carencias que tienen las personas en todas sus formas, los ingresos y salarios reales de los salvadoreños deben aumentar. Pero la pobreza no es solo una cuestión económica. Debemos dejar de observarla exclusivamente como una falta de ingresos. Se trata de un fenómeno multidimensional que comprende, además de bajos ingresos, la falta de las capacidades básicas para vivir con dignidad. La pobreza se caracteriza por violaciones de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, y las personas que viven en ella que se ven expuestas regularmente a la denegación de su dignidad e igualdad. Reducir la pobreza y erradicarla es por tanto una obligación de toda la sociedad.

La elaboración de una estrategia de país es un proceso permanente, donde se deben ir observando los cambios, monitorear las grandes tendencias mundiales, las fuerzas que las impulsan, los factores de cambio y, en lo posible avizorar los eventos que pueden producir grandes impactos, para ir ajustando en cada etapa los caminos a seguir para acercarse al objetivo de sacar adelante al país.

El avance de El Salvador debe sostenerse en aquellos ámbitos donde se tienen ventajas competitivas para diversificar la estructura productiva. Poseer recursos humanos en abundancia puede ser una bendición o una maldición, dependerá de la inteligencia para hacer uso de los recursos humanos, como palanca para un desarrollo más potente, justo, que genere mayor valor agregado en forma sustentable ambiental y socialmente.

La capacidad de avanzar en la dirección del Desarrollo Económico Social depende de la conciencia ciudadana, de la organización de la sociedad civil y de los partidos políticos. No es tarea de iluminados, ni de personas con ideas mesiánicas.