Muertes con saña, ¿una respuesta a acciones de seguridad?

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Fuente y Foto: ContraPunto

Psicólogo forense asegura que el victimario actúa de una forma impulsiva, narcisista y agresiva producto de un trastorno de personalidad

Los desmembramientos de personas en El Salvador son cada vez más frecuentes, carreteras, quebradas, colonias y barrancos han sido escenarios en los que la Policía Nacional Civil (PNC) ha encontrado restos humanos de hombres y mujeres.  De julio a agosto de 2016 más de diez cuerpos han sido localizados en este estado.

El caso más reciente fue el hallazgo del cuerpo desmembrado de una mujer de entre 20 y 30 años de edad, en el municipio de Santo Tomás, al sur de San Salvador.  Los restos de la víctima fueron encontrados al interior de una canasta plástica, informó la Fiscalía General de la República (FGR).

Ante estas “prácticas terroristas”, el criminólogo y experto en temas de seguridad, Ricardo Sosa, considera que el principal objetivo de los miembros de estructuras pandilleriles al llevar a cabo este tipo de muerte con saña es enviar un mensaje a los mismos integrantes de sus organizaciones, a las pandillas rivales y a los cuerpos de seguridad.

Además Sosa afirma que los constantes hallazgos de cuerpos desmembrados son una respuesta “terrorista” a la represión que elementos de seguridad de la PNC y de la Fuerza Armada están llevando a cabo desde 2015, con mayor endurecimiento desde que iniciaron las medidas de emergencia contra la criminalidad desde abril 2016.

El experto aseveró que el victimario, “quien sufre de problemas psicosociales” ve a su víctima como un objeto en el momento que inicia con el macabro ritual, el cual los sacia de poder logrando demostrar que, a pesar de la represión del crimen, las pandillas siguen operando bajo el mandato de sus principales cabecillas.

En la mayoría de los casos, la Fiscalía y PNC aseguran desconocer el lugar exacto en que los victimarios proceden a desmembrar el cuerpo, “cuya víctima fue probablemente asfixiada o atacada con arma de fuego previamente”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que en El Salvador existe una epidemia de violencia debido a que en 2015 superó la tasa de homicidios de otros países centroamericanos.  En el país se cometían 104 homicidios por cada 100.000 habitantes y ese año murieron 6.657 personas.

El 2016 heredó la enfermedad, antes de la implementación de medidas anticriminales, morían violentamente a diario 24 personas.  Según cifras de la PNC, de enero al 9 de agosto, 3.542 ciudadanos perdieron la vida de forma dolosa, la mayoría a manos de pandilleros, quienes disparan, asfixian, vapulean y en el peor de los casos, desmiembran a sus víctimas.

El perfil de quien comete la barbarie

“Detrás de una persona que se atreva a cometer un acto con tanta saña como un desmembramiento debe existir un trastorno de personalidad.  No cualquier persona se va a atrever a hacerle esto a otra, es un trastorno antisocial que se caracteriza por la falta de empatía para con los demás” explicó el psicólogo forense, Oscar Castillo.

Castillo afirma que una persona que comete un atentado de esa magnitud es susceptible a violentar los derechos humanos sin tener remordimiento alguno por lo ejecutado. El victimario actúa de manera impulsiva y agresiva, irritable y narcisista.

“El victimario tiene plena conciencia del carácter lícito e ilícito de sus actos. Los miembros de pandillas son personas que pueden ver a las otras personas como objetos, deshumanizan a la víctima”, acotó el psicólogo.

El médico manifestó que el tipo de mensaje que deja un desmembramiento, depende de quién era la víctima, es decir, si la víctima era de una pandilla rival, podría tratarse de un acto para adrementar o como respuesta al contexto de violencia que se vive.

“El que pandilleros desmiembren a una persona es una clase de terrorismo que sirve para marcar un precedente para que los demás vean lo que les puede pasar si no cumplen con sus leyes, puede ser una advertencia para todos aquellos que no se someten a sus lineamientos”, aseveró Castillo.