¿Nuevos Acuerdos de paz o más discursos?

Roberto Cañas

Para todos los efectos los actos y discursos de ocasión de la conmemoración de los 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz han terminado. Queda el anuncio presidencial: “que con el respaldo de Naciones Unidas, este 2017 impulsaremos un nuevo diálogo para alcanzar una Segunda Generación de Acuerdos frente a los desafíos y necesidades actuales”.

Para que El Salvador sea viable es indispensable alcanzar acuerdos de nación. Esto es evidente, no tiene discusión. La cuestión, en primer lugar, es definir con claridad lo procedimental para poder trabajar con eficacia en este objetivo tan necesario para sacar adelante a El Salvador.

No hay modelos para concretar consensos básicos de nación, no existen recetas, lo que hay que hacer, para no tirarse a una piscina sin agua, es definir con claridad los aspectos instrumentales que permitan, mediante un proceso sistemático, dar los pasos para desarrollar e implementar planes que posibiliten alcanzar el objetivo específico: tener una segunda generación de acuerdos.

La herramienta para gestionar la visión de país y la estrategia para alcanzarla se logra a través de establecer indicadores que permitan medir y evaluar el desempeño en las distintas fases del proceso de negociación de acuerdos.

En esta cuestión de lograr pactos no basta con hacer llamados a dialogar, hay que ser específico, establecer metas y objetivos que sean medibles, alcanzables, realistas y con un tiempo definido para lograrlos. El Salvador no se puede dar el lujo de fracasar en este esfuerzo, pues la gobernabilidad y las posibilidades de lograr la Paz Social están en juego.

Un primer paso indispensable es precisar, con quiénes se va a concretar esta segunda generación de acuerdos.Con los partidos políticos no alcanza, son los últimos en la lista de confianza que la población otorga a diversas instituciones de la vida nacional. Deben participar todos los actores de nuestro país: las organizaciones sociales, los salvadoreños en el exterior, las fuerzas políticas y sectores productivos, hacer exclusiones en la búsqueda de acuerdos de país es suicida.

Establecer agenda y calendario del proceso es un aspecto clave, además es indispensable contar con un documento base que permita abrir la compleja discusión de los aspectos sustantivos que deberán tratarse y definir los tiempos en que debe cubrirse cada etapa de las negociaciones.

Nadie está hablando que este trabajo será ni rápido, ni fácil, no nos engañemos, la partidocracia está en una trampa de confrontación estéril. Este esfuerzo es demasiado importante para dejarlo solo en manos de los partidos políticos.

El estado de ánimo que predomina es de polarización, de ir primero a los medios de comunicación a empeorar las cosas sin antes intentar, en pláticas privadas de manera discreta y en borrador, buscar soluciones. Esto debe cambiar de inmediato.

Afortunadamente estamos en buenas manos. Benito Andión es un diplomático mexicano de una gran calidad humana y un excelente profesional que conoce muy bien El Salvador, ya nos ayudó en ONUSAL en los años noventa y estoy seguro que llevará adelante este proceso exitosamente.

No hay tiempo que perder, el esfuerzo por conseguir acuerdos tendrá que lidiar con una realidad, en que la cobertura de la prensa responderá a otros temas, generalmente son hechos escandalosos del momento los que tienen la atención de los medios de comunicación y esto puede hacer que la cobertura de prensa acerca del proceso de acuerdos de segunda generación dure dos días y los temas de la página roja vuelvan a llenar los espacios informativos.

Ya habrá tiempo de plantear los temas sustantivos de los Acuerdos de Nación que necesita El Salvador, como la reforma constitucional, la continuación de las tareas de la construcción democrática; el país necesita una democracia madura que esté acorde con el siglo XXI, con figuras como el referéndum y el plebiscito.

Es impostergable proponer medidas para resolver las causas estructurales de la profunda conflictividad social que vivimos. Si no tomamos medidas en lo inmediato para resolver la desigualdad económica, la exclusión social y la pobreza estamos amolados.

John Maynard Keynes uno de los economistas más destacados del siglo XX, en una famosa expresión crítica a la economía neoclásica, afirmó que hay que planificar para el corto plazo porque en el largo plazo todos estaremos muertos. Hay que poner el énfasis en la necesidad de resolver los problemas ahora. El país no puede esperar otros 25 años.