O.I.E. ¿SEGURIDAD DEL ESTADO O ESPIONAJE POLÍTICO?

 

Redacción Mi Gente Informa.Noviembre 10 de 2016. Con el escándalo de corrupción del ex presidente Elías Antonio Saca, muchos salvadoreños, han vuelto a retomar los cuestionamientos hacia una de las oficinas que más protagonismo encubierto tiene en el Estado salvadoreño. Dicha oficina es un organismo conocido como el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE).

Elmer Charlaix, uno d los principales involucrados en este último escándalo de corrupción,  afirma que los gastos de operación mensual de esta oficina que opera desde la ex casa presidencial, allá cercana al ex cuartel El Zapote, ronda los $800 mil dólares. La casa vieja de lo que fuera la habitación presidencial es hoy por hoy, un búnker  donde cerca de 200 personas, entre agentes, oficinistas y su director, ejecutan un trabajo secreto.

Radio Cadena Mi gente posee cierta información recopilada en este punto y hay que hacerlo público, mencionando que la planilla del OIE consta de entre 150 a 200 personas. Los sueldos varían entre $800, $1.200, $1500 y $2000 dólares o más por cada agente, sin incluir premios o viajes por la buena labor de espionaje e investigación.

En El Salvador, de forma institucional, esta oficina se define como el Organismo de Inteligencia del Estado, creado por el Decreto Ejecutivo Nº: 34 de 28 de abril de 1992, y adscrito a la presidencia de la república, bajo la autoridad directa y dirección funcional del Presidente de la república; tiene como misión facilitar el asesoramiento necesario en inteligencia, referida especialmente a los campos político, económico, social y de seguridad para el logro de los objetivos nacionales, y está dirigido por un director ejecutivo.

En 2001 se publicó la Ley del Organismo de Inteligencia del Estado, que establece que  “es un ente de carácter civil, profesional y apolítico al servicio de la sociedad y el Estado” está “facultado para el acopio de la información necesaria y la realización de las actividades de inteligencia que conlleven a mantener la seguridad nacional”, así como obtener información de la administración y oficinas públicas”.

Hay que decirlo, el OIE funciona también a partir de operaciones contra objetivos políticos y empresariales del país. Antes se consideraba que protegían al Estado y sociedad salvadoreña, de cualquier amenaza como crimen organizado, carteles de la droga, pandillas y países que podrían incidir de forma desestabilizadora.

Se supone, o así está establecido, que el OIE trabaja conjuntamente con el Organismo de Inteligencia Policial, quienes dependen directamente de la dirección general de la Policía Nacional Civil, generando análisis de inteligencia a través de la recopilación, elaboración, procesamientos, control y difusión de la información para la toma de decisiones adecuadas de todos los niveles de mando en la institución. Está formado por cuatro unidades:

Unidad de Inteligencia Policial, Unidad de Operaciones y Estadística, Unidad de Criminología y Ciencias Policíacas, Unidad de Información y Documentación.

Mencionado lo anterior, es muy importante decir que en el ámbito político y social se ha venido percibiendo, que desde el OIE se trabaja para las jerarquías político partidarias que gobierna de turno, dicho específicamente hoy por hoy, para la dirigencia del partido FMLN.

Fuentes consultadas nos mencionan que la figura de nuevo vice ministro de inversiones José Luis Merino, (ex comandante Ramiro) procesa toda la información recopilada y que a partir de allí se toman muchas decisiones políticas dentro de casa presidencial.

Ya en el 2004, Antonio Saca juramentaba como director del OIE a Manuel Antonio Castillo. Él sustituyó en el cargo a Flavio Villacorta, quien renunció a la dirección del OIE en esa época, después de dirigir desde 1999, cuando inició su mandato el entonces presidente Francisco Flores.

Ya en el poder Saca, dicho organismo estuvo controlado también por el ministro de seguridad René Figueroa y Hugo Barrera; existieron muchas dudas en el papel que desempeñó en aquella extraña muerte de los tres diputados en Guatemala.

Además nos indican otras fuentes que mucha información corre en los pasillos del OIE, acerca de las investigaciones contra los carteles de la droga como Los Perrones, el Cartel de Texis, Chepe Diablo, entre muchas otras y que algunos militares de alto rango las han extraído, así como también algunos comisionados de la PNC , incluyendo el primo del ex presidente Antonio Saca, el conocido operador Herbert Saca, para hacer negocios con estas estructuras criminales y el actual fiscal adjunto Rodolfo Delgado, quien recientemente ha sido denunciado por el ex agente de la DEA en El Salvador Dennys Francis Dálton.

Ya en el periodo de Mauricio Funes, los militares forzaron la salida del director del OIE Mauricio Linares, quedando temporalmente a cargo el coronel Simón Alberto Molina Montoya allegado cercano al general Munguía Payes, para después entregarle la dirección a Ricardo Perdomo.

Encontrándose en la dirección los militares a cargo, se tomaron a cerca de 175 agentes en sus manos e iniciaron persecución política contra objetivos que ellos y Mauricio Funes convenían en casa presidencial. De esa forma nació la estrategia y logística que engendraría la denominada tregua

entre pandillas.

Nos aseguran que dentro del nivel de penetración en la era de Mauricio Funes, algunos agentes del OIE lograron entrar en amistad con algunos trabajadores de la embajada de Estados Unidos en El Salvador, de donde lograban sacar datos que interesaban y analizaban en Capres.

Asimismo, dicho organismo, al procesar la información de algunos enemigos de la oposición política, empresarial o de otra índole, su director de turno a veces ha recomendado al presidente de la republica la forma de destruirlos y bajarles el perfil, recurriendo a lo siguiente:

  1. Seguimiento de personas que incluye su domicilio, fotografías, intervención de llamadas con apoyo de la red que se encuentra en la fiscalía, etc.
  2. Investigación de su estatus económico como créditos, cuentas de ahorro, gastos, etc.
  3. Penetran el círculo de quienes les rodean como empleados, familiares o compañeros de trabajo.
  4. Utilizan vehículos del estado y dinero en efectivo para sufragar invitaciones “cordiales” bajo una falsa amistad y conocer de forma más personal al objetivo. En las pláticas sutilmente logran extraer información.
  5. Habiendo logrado esta información a veces los graban, les destruyen su vida proveyéndoles mujeres pagadas para esos trabajos específicos y los fotografían, para que mediante el chantaje, sacarlos de circulación por la amenaza que representan. En algunos casos nos dicen ex empleados del OIE, se ha llegado al asesinato disfrazado de un accidente o muerte casual por la extrema violencia.
  6. Importante destacar que este organismo se rige bajo una total reserva, confidencialidad e impunidad.

 

Creemos que el gobierno central a través de la tan necesaria transparencia, debiera de explicarle a la población con claridad lo siguiente:

  1. ¿A cuántos asciende el gasto total mensual, de un organismo tan exclusivo?
  2. ¿Cómo se determina la moral de quienes pertenecen a esta estructura?
  3. ¿Cómo se evita que la información del OIE no se venda a grupos interesados?
  4. ¿Operar clandestinamente será una forma de ayudar al estado o al partido de turno?
  5. ¿Por qué no se logra un nivel de eficacia en el combate contra el crimen y sus representantes, invirtiendo tanto en este organismo, al igual que la inteligencia policial?
  6. ¿Qué nos garantiza que ante el poder que tiene el OIE, sus servicios no se presten a organizaciones criminales, carteles de la droga u otros?

Bueno, aquí dejamos un tema abierto para la sociedad salvadoreña y ojalá que los diferentes medios de comunicación puedan profundizar en exigir mayor claridad, transparencia de fondos y actuar del OIE.