Plan Colombia “el ejemplo a seguir”

Cinco meses tardó la administración Trump para moldear su política hacia América Latina. Hoy los funcionarios de Estados Unidos han dejado clara su apuesta para la región: Para el llamado Triángulo Norte, hay un relanzamiento del Plan de la Alianza para la Prosperidad, con un marcado énfasis en la seguridad y el modelo a seguir es el Plan Colombia.

Para Venezuela hay señalamientos duros, los norteamericanos dicen que existe en la patria de Simón Bolívar, un “giro dictatorial” y el vicepresidente Mike Pence señaló lo que se debe hacer: “Todos debemos levantar nuestra voz para denunciar el abuso de poder en Venezuela y debemos hacerlo ahora”.

Para Cuba Trump reveló, el viernes pasado, los cambios de la política oficial de Estados Unidos. El anuncio si bien no llegó a derogar totalmente los principios fundamentales de la política de apertura que dejó Obama la nueva política vuelve a tener un carácter confrontativo.

El Plan Colombia siempre ha sido visto por los norteamericanos como un “show case” que puede ser modelo para México, Centroamérica y otras partes del mundo. Este Plan ha sido la estrategia más costosa, ambiciosa y prolongada de intervención estadounidense en Colombia, gastaron nueve mil millones de dólares para financiarlo entre 2000 y 2010. Un 71 % de los recursos de EE.UU. para el Plan Colombia se destinaron a gastos militares. El plan fue implementado para combatir a la guerrilla, el tráfico de droga y enfrentar los problemas internos de Colombia; provocó graves violaciones a los derechos humanos y costó la vida de unas 200.000 personas en 15 años.

Con tal de obtener recursos puede ser que los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador acepten este plan guerrista, donde no se entiende que la migración y la delincuencia son causadas por la pobreza, la desigualdad económica y la exclusión social.

Pero, John Kelly está equivocado, si quiere aplicar el Plan Colombia en Centroamérica. Las experiencias son únicas e irrepetibles. Cada caso concreto requiere una estrategia particular. El Triángulo Norte no es Colombia, ni hoy la administración norteamericana está en condiciones de invertir cantidades astronómicas de dinero en planes para los países centroamericanos.

Kelly es un general del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, fue jefe del Comando Sur de los EE.UU. durante cinco años, está acostumbrado a dar órdenes, es directo, y sin diplomacia ha dicho: “Migrantes no vengan a EE.UU. Se acabó la era de la aplicación laxa de la ley migratoria”, “TPS no es para estar aquí hasta que su país sea rico”, “la medida es de carácter temporal y se deben de buscar otras soluciones al tema de los inmigrantes”.

Lo que queda claro después de cinco meses de administración Trump es que en la relación con el Triángulo Norte hay un cambio de funcionarios encargados de la política hacia la región: Hoy el Encargado de EE.UU. para Centroamérica es el Secretario de Seguridad Nacional John Kelly y el Departamento de Estado ha sido relegado.

Otro aspecto nuevo es la fuerte presencia de México como copatrocinador de la política de la administración norteamericana para el Triángulo Norte: En abril de este año, la V Conferencia de Seguridad en Centroamérica, fue copresidida por la jefa del Comando Norte, el jefe del Comando Sur, el titular de la Defensa Nacional, y el Secretario de Marina de México.

También la Conferencia para la Prosperidad y Seguridad fue copatrocinada por el Gobierno de México: encabezó la delegación Miguel Ángel Osorio Chong, uno de los funcionarios más poderosos de México y fuerte candidato a la presidencia el próximo año, acompañado del Secretario de Relaciones Luis Videgaray.

En la parte económica lo nuevo es resolver el problema de las aduanas, los demás contenidos del plan siguen vigentes: desarrollar infraestructura básica, Corredores logísticos, carreteras, puertos, energía eléctrica, integración eléctrica para atraer inversiones.

El presidente Trump debe estar celebrando los resultados exitosos obtenidos por los EE.UU. en el marco de la Conferencia sobre Prosperidad y Seguridad en Centroamérica, los cuales se traducen en una agenda que se sintetiza en: Detener la migración, parar el narcotráfico, combatir el lavado de dólares, un mayor ataque a la corrupción y  replicar el Plan Colombia.