¿Por qué están detenidos el exfiscal Martínez y Enrique Rais?

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REVISTAFACTUM.COM. Agosto 23 2016. La intención ha sido desmontar la estructura que benefició al empresario Enrique Rais desde la Fiscalía, con el exfiscal Luis Martínez en primera línea. Las capturas de Martínez, Rais, su sobrino y un exjefe fiscal servirán, según la Fiscalía, para desenmarañar la red que recibió dádivas a cambio de favores en los tribunales. En la mesa, además, está una nueva demanda que dos empresarios canadienses, procesados durante la gestión de Martínez, presentaron contra Rais por el control de MIDES.


Esta vez Enrique Rais fue escueto y su voz muy suave. El mismo hombre que cuatro meses antes, durante una visita a tribunales, había acaparado cámaras de televisión con su figura fuerte y desafiante, este lunes 22 de agosto se mostraba taciturno. Nuevamente fue blanco de los flashes pero esta vez los sorteó con la cara agachada y las manos esposadas a su salida de la Fiscalía General de la República.

“Nada”. Fue lo único que respondió cuando un periodista  le acercó el micrófono y le preguntó que qué opinaba sobre detención. Rais, su sobrino Hugo Blanco Rais y uno de sus abogados, Ernesto Gutiérrez, bajaron las gradas de la Fiscalía escoltados por un grupo de policías que los condujo hasta las dos patrullas que los llevaron a la División Antinarcóticos, donde pasaron la noche.

Eran las 5:45 de la tarde y faltaban dos horas para que uno de los amigos cercanos de Rais, el exfiscal Luis Martínez, fuera detenido y lo acompañara en las bartolinas de la DAN.

Esta historia se entiende a través de dos fotografías. La primera, del 31 de diciembre de 2015, es la que muestra a Luis Martínez departiendo con Rais en una casa de recreo del empresario. En la pasada Nochevieja, Martínez ya no era fiscal general de la República, pero su relación con el dueño de la principal empresa procesadora de desechos sólidos del país estaba ya cimentada y había producido buenos frutos para ambos.

Eso, la relación entre el abogado que dirigió el Ministerio Público entre 2012 y 2015 y Rais, está al centro de las investigaciones dirigidas por el actual fiscal general, Douglas Meléndez, y que ayer derivaron en el arresto de Rais, de su sobrino y de uno de sus abogados, y de Julio Arriaza, el exjefe de la Unidad de Intereses de la Sociedad de la Fiscalía.

La segunda foto es la de Rais saliendo esposado de la sede central de de la Fiscalía en Antiguo Cuscatlán. Poco antes, la FGR había explicado, a través de su cuenta de Twitter, que Rais había sido arrestado por los delitos de fraude procesal, falsedad ideológica y cohecho. Menos de dos horas después, Martínez, quien se había presentado voluntariamente al edificio del Ministerio Público en la colonia La Sultana, escuchaba el contenido de la orden de arresto girada en su contra. Martínez no salió esposado, y lo hizo acompañado de policías encapuchados por la parte de atrás del edificio, en un vano intento para evadir a los flashes.

“En el caso de los ex funcionarios las órdenes tiene que ver con alteración de evidencia en casos en los que el señor Rais aparecía relacionado como víctima durante la gestión de Luis Martínez”, confirmó a Revista Factum una fuente cercana al despacho del fiscal general. “Lo que se está desbaratando es la estructura que tenía él (Rais), empezando con el ex fiscal general, que le permitía manipular la justicia a su antojo”, aseguró la fuente, quien pidió hablar desde el anonimato para poder hacerlo con libertad.

Una vez en el asiento trasero del carro policial, Rais tuvo un amago de sonrisa y miró por unos segundos a los fotógrafos, que se agolparon a unos centímetros de él para poder congelarlo en una fotografía como pocas veces se le ha visto: detenido.

Uno de los abogados de Rais, David Campos Ventura, un hombre regordete y de piel morena, intentó escabullirse y pasar desapercibido entre la prensa que centraba su atención en la salida de Rais. No lo consiguió. “A ellos los han timado, los han engañado”, comentó Campos Ventura. “Mire, si ellos venían a otra cosa y han quedado detenidos, esto ha sido un engaño”, insistía ante la prensa.

Según el abogado, Rais, su sobrino y su abogado atendían este lunes un citatorio girado por la Fiscalía desde el pasado sábado. “Fue una diligencia solicitada como a eso de las 11:30 de la mañana”, diría más tarde otro de los abogados del empresario, Hernán Cortez.

Las fotos, como suelen, cuentan una parte de la historia. El asunto, sin embargo, había comenzado meses atrás, incluso antes de que Luis Martínez fuese elegido fiscal general de la República por la mayoría de diputados en la Asamblea Legislativa. Fue en el cabildeo por hacerse elegir que Martínez inició su contacto con Enrique Rais, a través de Hugo Blanco Rais, el sobrino del empresario también arrestado.

“El ‘Chino’ Luis me habló y me preguntó si había hablado usted con Merino (José Luis, dirigente del FMLN), me avisa para ver que le digo, me llamará mañana, y además me comentó si hablaría usted con G.G. (Guillermo Gallegos, del partido GANA), pendiente de sus indicaciones…”, escribió Blanco Rais a su tío el 25 de octubre de 2012, según uno de varios correos electrónicos cuya autenticidad fue confirmada por Factum. El cabildeo funcionó.

Una vez elegido, Luis Martínez estrechó su relación con Rais y empezó a favorecerlo en varios casos en los que, como víctima o acusado, el empresario llevó hasta la Fiscalía General un pleito millonario con sus ex socios canadienses, Matteo Pasquale y Franco Pacetti, por el control accionario de la empresa Manejo Integral de Desechos Sólidos de El Salvador (MIDES S.A. de C.V.). El litigio, de acuerdo a los cálculos de las partes, es por unos 25 millones de dólares.

Mientras Martínez fue fiscal, Rais no perdió. Una de las primeras pistas de que el ex fiscal general jugaría de un lado de la cancha, el del empresario salvadoreño, fueron las declaraciones que dio a La Prensa Gráfica en febrero de 2015, en las que habló de “un caso internacional de extorsión”: “Ya está en los tribunales y es una cuestión sumamente delicada. Sí, sepan que hay extorsiones en este país de $50 millones, de carácter internacional…”. Martínez, en realidad, estaba hablando de la denuncia que Rais había puesto contra sus ex socios canadienses, a los que acusaba de no entregarle un paquete accionario que, según él, ya había pagado. Los norteamericanos alegaron que Rais nunca les pagó.

Meses antes, el 25 de noviembre de 2014, agentes fiscales a las órdenes de Martínez habían pedido a un juez que exonerara a Rais de las acusaciones hechas por sus ex socios. El Ministerio Público funcionaba ya como una especie de despacho al servicio del empresario.

Mucho antes, a partir de 2013, según consta en registros de la Dirección General de Migración, Luis Martínez y varios de sus colaboradores empezaron a viajar en aviones registrados por compañías relacionadas a Rais. El 26 de noviembre de 2014, Factum reveló algunos de esos viajes. Martínez no se inmutó: dijo que ese era un tema banal y se negó a contestar preguntas. En privado, y ante preguntas de políticos y empresarios –algunos de ellos consultados por esta Revista-, decía que viajaba en aviones privados por razones de seguridad. Entre noviembre y diciembre, Factum y el periódico digital El Faro habían revelado al menos 13 viajes del fiscal general en los aviones de Rais.

Los fiscales de Martínez también se aseguraron de meter en prisión a Mario Calderón, un ex abogado de Rais que luego trabajó con los canadienses. Lo acusaron de uso de documentos falsos, falsedad agravada, extorsión y lavado (ya fue exonerado de los dos primeros delitos). También mandaron a la cárcel a Claudia Herrera, esposa de Calderón, a quien acusaron de lavado y amenazas contra Rais. Actualmente Herrera está recluida en un hospital privado.

El 30 de junio de este año, el abogado Diego Balmore Escobar, en representación del canadiense Matteo Pasquale, puso una demanda contra Rais, Blanco Rais y un tercero. Según esta demanda, Rais y los otros falsificaron documentos para dar vida legal a una reunión de la junta directiva de la empresa TRADESAL Inc. en la que supuestamente se dio el traspaso del 100% de las acciones de esa compañía a nombre del empresario salvadoreño; TRADESAL es, según el documento legal, dueña del 90% de MIDES. Pasquale alega, amparado en los registros migratorios que constan en el expediente del TEG, que Rais ni siquiera estaba presente en El Salvador cuando esa supuesta reunión se llevó a cabo. Por eso lo acusa a él y a Blanco Rais, quienes firmaron el acta de junta directiva, de falsedad material.