¿Por qué no crece la economía salvadoreña? (I)

 

 

 Luis René Cáceres 

La economía salvadoreña muestra desde 1996 un lento crecimiento que se destaca por su persistencia y por ser único, en el sentido que no existe otro país en América Latina que experimente un estancamiento tan prolongado. Varios estudios han analizado este comportamiento, pero a la fecha no hay una explicación que identifique su origen, ni propuestas de políticas que lleven a la superación de este triste fenómeno. El estancamiento económico tiene repercusiones adversas sobre el empleo, y estimula la violencia y la economía subterránea. En este artículo argumentamos que la causa principal del estancamiento económico reside en la extrema apertura externa a la que ha sido sometida la economía de nuestro país desde la reducción drástica de las tarifas a las importaciones que ocurrió a mediados de los años 90. El nivel de tarifas era en los años 80 entre 40 y 50 por ciento, bajo a alrededor de 15% a principios de 1990, para caer a 5% en 1996, año cuando se inicio el periodo de estancamiento que abate a la economía. En 2012 el nivel de tarifas era de 3.8%, entre las más bajas de América Latina[1]. A medida de que las tarifas disminuyeron, las tasas de crecimiento mostraron una tendencia decreciente, como se puede observar en el Grafico 1.

Esta medida se llevó a cabo bajo la “inspiración” del Consenso de Washington; sin embargo hoy en día, y en ese entonces, se reconoce que la liberalización no cuenta con solidez conceptual, ni evidencia histórica de sus beneficios (los países desarrollados y los tigres asiáticos lograron su industrialización mediante altas tarifas a las importaciones), para justificar su adopción. La teoría del comercio internacional que sustenta la liberalización comercial descansa en supuestos que están lejos de la realidad que determina las relaciones comerciales entre países, las cuales obedecen a las economías de escala, intercambio intra-industrial y competencia monopolística, elementos que distan mucho delos supuestos que se emplean para “sustentar” las bondades del libre de comercio. Otros países latinoamericanos liberalizaron paulatinamente las importaciones, principalmente eliminando los permisos y las cuotas, y reduciendo las tarifas a los bienes de capital e intermedios importados, pero manteniendo niveles prudentes a los aranceles a las importaciones de bienes de consumo, especialmente a los bienes de lujo. Los bajos niveles de las tarifas se han vuelto un gran obstáculo a la inversión nacional, ya que al no tener las ventajas de economías de escala, de capital humano y tecnología, la producción nacional difícilmente puede competir con las importaciones; es decir,ya que la producción industrial y agrícola nacional fácilmente puede ser, o mejor dicho, es desplazada por los bienes importados,no hay incentivo para la inversión. Un resultado han sido déficit comerciales de gran magnitud, de 4,432 millones de dólares en 2011, que aun con la entrada de remesas (3.920 millones ese año), no se financian en totalidad. De hecho, las remesas entran y vuelven a salir para pagar las importaciones, y todavía se necesitan recursos adicionales para cerrar las cuentas externas. Por esta razón,de manera cotidiana se percibe una gran iliquidez en el país, que se relaciona con la realidad de que es un centro de acopio para remitir al exterior las remesas y otros recursos.Otra consecuencia de la liberalización comercial ha sido la caída del ahorro nacional, desplazado por el consumo desmedido atizado por las remesas; si este consumo se atendiera con producción nacional en buena hora, che guay, y la economía tendría gran dinamismo, pero se atiende con importaciones, de manera que el dinamismo se “exporta” o se “regala” a los países de los cuales se importa. El Grafico 2 muestra las caídas del ahorro nacional y de la inversión total.Véase que después de la reducción desmedida de las tarifas a las importaciones a mediados de los años 90, el ahorro y la inversión caen de manera persistente. Se puede observar también que la brecha entre las tasas de ahorro e inversión ha aumentado desde 1998, haciendo necesario contratar más recursos externos. La inversión se atiende con la suma del ahorro nacional y el ahorro externo. La baja tasa de ahorro nacional no puede sustentar las altas tasas de inversión requeridas para crecer con dinamismo, entonces el ahorro externo está llamado a apoyar la inversión dentro de los márgenes de la prudencia del endeudamiento externo. Una tasa deseada de inversión pública y privada es en el caso de la economía salvadoreña de 20%, la cual daría como resultado una tasa de crecimiento económico de entre 4y 5 por ciento anual. El problema es que la tasa de ahorro nacional es apenas 9%, una de las más bajas en América Latina, de manera que alcanzar una tasa de inversión de 20% exige alcanzar una tasa de ahorro externo de 11%, lo cual es prohibitivo por la prudencia con que se debe manejar el endeudamiento externo, además de ser dudoso que se puedan contratar recursos externos por esa magnitud para desembolsar en un año. Lo que ocurre en la actualidad es que la tasa de inversión total de 13% se atiende con 9 por ciento de ahorro nacional y 4% de ahorro externo, y por tanto, el tope que encara la inversión no da más que una tasa de crecimiento de alrededor de 2.5%. Grafico 2. Tasas de inversión (línea superior) y de ahorro nacional.

Crecer a tasas más elevadas requiere que aumente el ahorro nacional,lo que demanda que aumente la producción agrícola e industrial, y merme la dependencia de bienes importados, lo que exige protección a estos sectores, específicamente el aumento a las tarifas de importación. En este punto se debe señalar que las tasas de crecimiento económico de El Salvador (y de los otros países centroamericanos) alcanzadas en los años 60 y 70, cuando se mantenía un régimen de sustitución de importaciones,no han sido alcanzadas en las décadas posteriores. Hoy en día se reconoce que no había nada “malo” con la sustitución de importaciones, y se han apuntado nuevos beneficios que puede acarrear como política de comercio exterior

 

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Un grupo de violadores en prisión fue entrevistado para saber lo que ellos procuran en una víctima potencial. He aquí algunos hechos interesantes
1) La primera cosa que ellos observan en una víctima potencial es el peinado. Es más probable que ellos ataquen una mujer con un peinado tipo cola de caballo, trenzado o cualquier otro peinado que sea posible tironear más fácilmente. Es probable también que ataquen mujeres con cabellos largos. Mujeres con cabellos cortos no son blancos comunes.
2) La segunda cosa que ellos observan es la ropa. Ellos van a observar a las mujeres que usen ropa fácil de arrancar rápidamente. También procuran mujeres hablando por celular o haciendo otras cosas mientras camina: esto les indica que están desatentas y desarmadas y pueden ser fácilmente atacadas.
3) Las horas del día en que ellos más atacan y violan mujeres es al comienzo de la mañana, entre las 5:00h y las 8:30 horas, y después de las 22:30 hs
4) Estos hombres procuran atacar de forma y en lugares que puedan cargar a la mujer rápidamente para otro punto, donde no tengan que preocuparse de ser atrapados. Si usted esboza cualquier reacción de lucha, ellos acostumbran desistir en aproximadamente dos minutos: creen que no vale la pena, que es una pérdida de tiempo.
5) Manifestaron que no atacan mujeres que cargan paraguas u objetos que puedan ser usados como arma a una cierta distancia (llaves no los intimidan, porque para ser usadas como arma, la víctima tiene que dejarlos llegar muy cerca).
6) Si alguien estuviera siguiéndola en una calle, andén o garaje, o si estuviera con alguien sospechoso en un ascensor o en una escalera, mírelo directamente a la cara y pregúntele alguna cosa, tipo “¿Que hora tiene?” Si el fuera un violador, tendrá miedo de ser posteriormente identificado y perderá el interés en tenerla como víctima. La idea es convencerlo de que no vale la pena elegirla.
7) Si alguien se presenta imprevistamente y la aferra, grite! La mayoría de los violadores dijo que soltaría a una mujer que gritase o que no tuviese miedo de pelear con él. Nuevamente: ellos procuran por BLANCOS FÁCILES. Si usted grita, podrá mantenerlo a distancia y es probable que él huya.
8) Esté siempre atenta a lo que pasa detrás suyo. En el caso que perciba algún comportamiento extraño, no lo ignore. Siga sus instintos. Es preferible descubrir que se equivocó y quedar medio desubicada en el momento, pero tengan la certeza de que quedaría mucho peor si el sujeto realmente atacase.
9) En cualquier situación de peligro, en el caso que tenga que gritar, grite siempre “FUEGO! FUEGO!” y muchas más personas acudirán (curiosos). En el caso que su grito sea”Socorro!” la mayoría de las personas se abstiene, por miedo.