Presupuesto 2018 a cambio de “pacto de transición”

Roberto Cañas

En un rincón de los noticieros, escondida está la noticia clave del país, se trata que a puerta cerrada se negocia el presupuesto general de la nación 2018, a cambio de un acuerdo para la tranquilidad financiera del próximo gobierno que iniciará su gestión en junio 2019.
No es poca cosa lo que negocian en un cuarto de Casa Presidencial el gobernnte de la República, con la cúpula del partido ARENA; buscan un acuerdo para la aprobación de emisión de más deuda para financiar el Presupuesto 2018.

El trato que aspiran lograr es aprobar $950 millones de financiamiento para apoyo presupuestario: la mitad lo usaría el gobierno actual y el resto para la siguiente administración.

El gobierno quiere que le aprueben más préstamos para proyectos de seguridad, obras públicas, salud y que se exija la presentación de la declaración patrimonial al momento de presentar la declaración de Impuesto sobre la Renta.

También se han sentado a negociar en privado para buscar un acuerdo de transición del próximo gobierno: se quieren poner de acuerdo acerca de cómo refinanciar una deuda de alrededor de $1,100 millones que va a tener que pagar el próximo gobierno.

La cuestión no está fácil, pues ARENA tiene negociadores duros que quieren que primero se logren ajustes en el presupuesto general de la nación de 2018, para luego hablar de un pacto fiscal. Piden recortes al menos $60 millones de las carteras de viajes y viáticos en el órgano Ejecutivo.

La negociación es un intercambio. Yo te doy algo si tú me ofreces algo a cambio. El gobierno necesita que le aprueben el presupuesto general de la nación antes de que termine el año; lo que no se sabe es lo que está dispuesto a dar a cambio: a lo mejor comprometerse a firmar un acuerdo con la receta del Fondo Monetario Internacional, incluida como moneda de cambio con aumento de IVA incorporado.

Es una cuestión importante y complicada la que a nivel privado se quiere resolver. Nadie discute que la negociación es un mecanismo efectivo de solución de conflictos. Pero es inaceptable que acuerdos de préstamos  para la aprobación del presupuesto general de la nación 2018, pactos para que el ministro de Hacienda tenga autorización para la emisión y colocación de bonos para convertir deuda de corto plazo a largo plazo, y la aprobación de las renovaciones de la deuda en Eurobonos, junto con el aval de más préstamos para proyectos de inversión pública se hagan discretamente, virtualmente a espaldas de la ciudadanía.

Los temas de interés público se deben discutir públicamente. Por eso los debates parlamentarios en las plenarias y comisiones se transmiten en vivo y en directo por radio y televisión. Todo anda mal si en reuniones privadas se busca llegar a acuerdos que después se aprobarán durante plenarias de la Asamblea Legislativa. No se vale.

Estas prácticas empobrecen el nivel del debate político al que está obligada toda la clase política. Los arreglos por debajo de la mesa son indeseables, desatinados y peor si significan más deuda que terminaremos pagando todos.

No hay que cansarse de repetirlo: discusiones de funcionarios de gobierno con el principal partido de oposición  entre cuatro paredes no sirven. Es fundamental para la construcción de una sociedad democrática que los trámites de lo público se lleven a cabo de manera abierta, para que los ciudadanos tengan pleno conocimiento y puedan observar el desempeño de los funcionarios públicos y las cosas a las que nos comprometen.

Si aprobar la receta del FMI es la moneda de cambio, se trata de un conocido cóctel tóxico que tiene como uno de sus ingredientes subir el IVA a un 15 %. Subir el IVA para el caso, es un impuesto regresivo, ya lo sabemos todos, significa un aumento en los precios de todos los productos y la consecuencia es que las familias y empresas disminuirán el gasto que dedican a sus compras. Es el consumidor final quien le hará frente a la subida de impuesto.

Si hay acuerdo de subir el Impuesto al Valor Agregado van a condenar a los más pobres a que dediquen una proporción mayor de su renta para la compra de productos o servicios y se empobrecerán más.

Señores del gobierno, clase política: No negocien a puerta cerrada, a espaldas de los ciudadanos. Al final son las personas las que van a terminar pagando los platos rotos.