Pueblos de El Salvador, Honduras y Guatemala siguen sufriendo estragos de la violencia  

 

Febrero 6 de 2017. Pese a los tantos discursos sobre prevención y protección gubernamental a la población, justificando cientos de millones de dólares en  préstamos e impuestos,  y tal como a diario se constata, un nuevo informe del BID, la violencia en el Triángulo Norte centroamericano llega a superar el 6 % del PIB, casi el doble que en Latinoamérica y el Caribe, por lo que sugiere que  El Salvador, Guatemala y Honduras necesitan concentrar en sus puntos calientes las políticas de prevención.

En 2016, cerca de 15,000 personas fueron asesinadas en el Triángulo Norte, una zona con casi 30 millones de habitantes, la gran mayoría pobres, azotada especialmente por las peligrosas maras o pandillas y los grupos de narcotráfico que usan el istmo como puente para llevar a EE.UU. las drogas que se producen en el sur del continente.

En su informe “El crimen y sus costos: nueva evidencia y hallazgos en América Latina”, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sitúa el costo del crimen y la violencia como porcentaje del producto interno bruto (PIB) en el 3 % para Guatemala, en el 6,1 % para El Salvador y en el 6,5 % para Honduras.

Las cifras de El Salvador y Honduras casi duplican el promedio del 3,55 % del PIB que el informe del BID calcula como costo del crimen y la violencia en América Latina y el Caribe, con base a datos de 17 países de la región.

“La situación del Triángulo Norte es delicada y complicada (…) el crimen impone costos significativos a la sociedad y a la economía”, indicó el documento.

El informe desgrana la evolución de la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes en los tres países centroamericanos desde 2009.
“Honduras y Guatemala han presentado una tendencia decreciente, pasando de 66,8 a 60 y de 42,6 a 35,3 entre 2009 y 2015 respectivamente”, indica el BID.

Por el contrario, El Salvador “ha tenido una tendencia creciente desde 2013. En efecto, desde esa fecha, la tasa se ha más que duplicado pasando de 39,6 a 103,3 homicidios por cada 100,000 habitantes”, se expone en el informe.

“Esta región necesita especial atención en términos de cómo se invierten los recursos por parte de los Gobiernos de cada país y la comunidad internacional, para aplicar políticas basadas en la evidencia y dirigirse hacia los puntos geográficos adecuados para reducir el crimen y lograr el desarrollo sostenible de esta región”.

El informe del BID argumentó que los datos estadísticos evidencian que en los países del Triángulo Norte “el crimen tiende a concentrarse en regiones geográficas específicas”, por lo que “se necesita la formulación de políticas públicas de prevención criminal dirigidas a las áreas que más las necesiten”.