¿QUIÉN GANA EN USA HOY?

 

 

Noviembre 8 2016. Las  controvertidas elecciones en Estados Unidos de Norteamérica se juegan en varios estados, y de ellos dependerá la hora en que se sabrá el resultado. Cualquiera de los dos candidatos, el republicano Donald Trump o la demócrata Hillary Clinton, necesitan lograr 270 electores de los 538 que se disputan en los 50 estados.

Las encuestas apuntan a una ligera ventaja de Clinton a nivel nacional. Pero debido al sistema electoral estadounidense, es ncesario ganar en ciertos estados para poder llegar a la Casa Blanca. Hay algunos estados que, claramente, se decantarán por los demócratas (por ejemplo California, Washington o New Jersey) y otros claramente republicanos (Texas, Alabama o Kentucky). De ahí que los resultados finales se sabrán cuando se vayan publicando los parciales de algunos estados aún indecisos, como Carolina del Norte y Florida en la costa Este o, llegado a ese punto de empate, alguno del Oeste como Nevada.

La hora en que se conocerá el próximo presidente de Estados Unidos dependerá de estos estados. Además, hay que tener en cuenta que la diferencia horaria es de seis horas con los estados del Este (Carolina del Norte o Florida) y de hasta nueve horas en el caso del Oeste (Nevada).

 

Según los últimos datos de una encuesta nacional de seguimiento de Latino Decisions, entre 13,1 millones y 14,7 millones de latinos votarán hoy para el nuevo presidente de EE.UU., y el número podría llegar a ser de 18 millones. Ello representa un aumento de tres a cinco por ciento sobre la tasa de participación latina en el 2012.

Esta mañana, Ronald Brownstein, director editorial de Atlantic Media, en base a estos datos estimó que hasta 15 millones de latinos podrían votar, y por ello incluyó a los hispanos (como una de las minorías) entre los cuatro grupos en EE. UU. que pueden determinar estas elecciones presidenciales.

En cuanto al apoyo a los candidatos, Clinton tuvo un crecimiento desde un 65 por ciento en septiembre cuando comenzó la encuesta, hasta un 70 por ciento al día de hoy, del voto favorable de los hispanos entrevistados.

 

En Florida las oportunidades de ganar son de 51, 5 por ciento para Trump y de 48,5 para Hillary.

En Nevada Hillary tiene 51,5 por ciento y Trump 48,9 por ciento.

En Nueva York Hillary domina con 99, 7 por ciento de posibilidades de ganar.

En California domina Hillary con 99,9 por ciento

En Texas domina Trump con 95,9 y Clinton tiene 4,1.

En Arizona Trump tiene 73,8 por ciento, e Hillary, 26,2 por ciento.

En Iowa domina Trump con 72,6 por ciento, e Hillary tiene 27,4 por ciento.

 

Dos de los condados más populares de Florida —Miami-Dade y Broward, ambos en el área metropolitana de Miami y sus alrededores— registraron récord de votación anticipada durante el fin de semana, de acuerdo a las autoridades electorales.

La supervisora electoral de Miami-Dade, Christina White, dijo que 53.095 personas votaron el domingo, superando el récord establecido dos días antes, de 42.810 votantes.

En el condado Broward, 44.216 personas votaron el domingo, el mayor número en dos semanas de votación anticipada.

Los totales también son abrumadores. En Miami Dade han votado anticipadamente 763.000 personas —476.000 en persona y 287.000 por correo—, lo que significa un 61% más que en 2012.

Como parte de toda esta contienda, ha estado latente hasta este día la posibilidad de que se encontrara una forma de anular la participación de Clinton como candidata presidencial, pero de acuerdo a diversas publicaciones institucionales, el FBI no ha encontrado evidencia criminal en el nuevo lote de correos electrónicos de Hillary Clinton. En una carta enviada a los miembros del Congreso, el director del FBI James Comey, expresó que la agencia había terminado su revisión y no encontró nada que cambiara su posición.

En el mes de julio, Comey dijo que la ex secretaria Clinton había sido descuidada, pero no criminal en el manejo de material sensible en su servidor de correo electrónico privado, mientras que ejercía como secretaria de Estado.

La investigación se volvió a abrir con el descubrimiento de nuevos correos electrónicos “pertinentes” y relacionados al primer lote enviado al FBI. Según los informes, los correos se encontraron en la computadora portátil de Anthony Weiner, ex esposo de una de las asesoras más cercanas de la candidata demócrata.

 

Ninguno de los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos ha puesto las relaciones con Latinoamérica en el centro de su campaña, pero según los expertos, una victoria de Donald Trump tensaría los lazos con la región y una de Hillary Clinton supondría una continuidad de las políticas actuales, según publicó el sitio web de Milenio, que cita como fuente a EFE.

La promesa de Trump de construir un muro en la frontera con México y pasar la factura al país vecino ha sido su propuesta más clara hacia Latinoamérica y ha influido en la impresión de otros países del continente sobre el candidato republicano, pese al escaso interés que el magnate ha demostrado tener en la región.

Mientras, Clinton ha relegado a Latinoamérica a un segundo plano en su plan de política exterior, pero prometió que, si llega al poder, “profundizará” los lazos con la región sin desviarse del camino marcado por el actual presidente, Barack Obama, aunque quizá con una mano más dura en temas de derechos humanos.

 

A continuación, compartimos generalidades sobre cómo funciona el proceso electoral en los Estados Unidos

La elección presidencial de este martes 8 de noviembre en EE.UU. es apenas uno de los capítulos de una novela de trama compleja.

Si bien es el momento culminante -y quizás más importante- de la carrera hacia la Casa Blanca, representa sólo una fase en un largo e intrincado proceso en el que el voto es indirecto y una institución en particular, el Colegio Electoral, tiene un rol clave.

En BBC Mundo te explicamos en detalle cómo funciona el sistema electoral que escogerá al próximo presidente de EE.UU., la democracia más poderosa del planeta.

 

El presidente y el vicepresidente no son elegidos directamente por el voto de los ciudadanos.

Los votantes (unos 218 millones habilitados) en realidad escogen al Colegio Electoral.

Este organismo está conformado por un total de 538 electores provenientes de todos los estados, incluyendo Washington D.C. (el distrito de Columbia).

 

Son los partidos políticos los encargados de definir quiénes desempeñarán esa función en cada estado, mediante la elaboración de una lista de potenciales electores.

El número de electores que le corresponde a cada estado se calcula en proporción a su población y a la cantidad de congresistas que lo representan (tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado).

 

California, el estado más poblado del país, tiene 55 votos electorales. Washington D.C. y algunos estados pequeños sólo cuentan con tres.

Los residentes en territorios de EE.UU. como Puerto Rico y Guam no votan en las elecciones presidenciales y, por lo tanto, carecen de representación en el Colegio Electoral.

Luego de que los ciudadanos votan por su candidato presidencial el día de los comicios, los sufragios se contabilizan a nivel estatal.

En 48 estados y Washington D.C. rige el sistema de “el ganador se lleva todo“, en referencia a los votos del Colegio Electoral de cada estado.

Es decir, el postulante que obtiene la mayoría del voto popular en un estado se queda con la totalidad de los electores asignados a ese territorio.

Esto significa que sólo los electores de su partido representarán al estado en el Colegio Electoral.

 

En ambos casos los electores se asignan a uno u otro candidato presidencial utilizando un sistema proporcional denominado Congressional District Method.

Es decir, los votos electorales se definen según quien gane en cada uno de losdistritos legislativos en los que está dividido el territorio.

Esto significa que si un candidato presidencial no triunfa en el conteo total del estado, de todas manera puede obtener electores que lo apoyen si ha logrado imponerse en uno o más distritos del Congreso.

En algunos estados tienen libertad para apoyar al candidato que deseen, mientras que en otros se les exige que voten por el postulante al que prometieron respaldar.

Con todo, en la práctica -y por tradición- los electores suelen respetar la decisión de la población y de su partido.

En la historia de EE.UU. sólo ha habido nueve casos en los que los electores que han votado en contra de las instrucciones de su estado.

Son los llamados “electores disidentes“, que potencialmente podrían causar en un verdadero dolor de cabeza en caso de una elección reñida.

Sin embargo, según el Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU., hasta el momento estos delegados que cambian de afiliación no han logrado complicar el resultado de ninguna elección presidencial.

Casos de abstenciones sólo ha habido uno: un elector del distrito de Columbia en 2000.

Jefferson llegó a la presidencia tras un empate en el Colegio Electoral.

En el improbable caso de que ningún candidato obtenga 270 votos en el Colegio Electoral, la encargada de decidir el ganador es la Cámara de Representantes, que debe escoger el nuevo presidente entre los tres postulantes con más respaldo.

El Senado, por su parte, debe llevar a cabo un proceso similar para elegir vicepresidente entre los dos candidatos más votados.

La única vez que esto sucedió fue en las elecciones de 1824, cuando John Quincy Adams fue escogido por la Cámara de Representantes luego de que ningún candidato presidencial obtuviera la mayoría de los votos en el Colegio Electoral.

un empate es muy improbable. Nuevamente, sólo ocurrió una vez. Fue en 1800, cuando Thomas Jefferson y Aaron Burr, aspirantes a presidente y vice del Partido Demócrata-Republicano, obtuvieron el mismo número de votos.

La Cámara de Representantes debió intervenir y eligió a Jefferson como mandatario.

 

La votación del Colegio Electoral tiene lugar en la capital de cada estado entre mediados de noviembre y mediados de diciembre.

El resultado es declarado formalmente por el Senado el 6 de enero y el nuevo presidente toma posesión el 20 de enero.

Sin embargo, en la mayoría de los casos el ganador es anunciado el mismo día de las elecciones, durante la noche.

 

Si bien es poco común, es posible: ha sucedido cuatro veces en EE.UU.

La más reciente fue en 2000, cuando el candidato republicano, George W. Bush,llegó a la Casa Blanca con 271 votos del Colegio Electoral, si bien el demócrata Al Gore había obtenido 540.520 sufragios más que él a nivel nacional.

“A raíz de ello, en varios estados y en círculos académicos comenzó a debatirse la posibilidad de reformar el sistema electoral”, le dice a BBC Mundo Thomas Leeper, politólogo estadounidense de la London School of Economics.

“Hay quienes creen que el proceso es defectuoso y en parte injusto, y que debería reflejar más la voluntad popular”, completa.

Sin embargo, como el Colegio Electoral está consagrado en la Constitución de EE.UU., cambiar el sistema requeriría una reforma constitucional.

 

La idea de definir la presidencia por medio de un cuerpo de electores surgió en el siglo XVIII y se atribuye a los llamados “padres fundadores” de EE.UU.

En esa época, realizar una campaña electoral a nivel nacional era casi imposible debido al tamaño del país y a las dificultades en la comunicación.

A la vez, EE.UU. no tenía una identidad nacional formada. Los estados eran celosos de sus derechos y el voto popular era temido por su carácter imprevisible.

Fue por eso que los creadores de la Constitución de 1787 rechazaron la idea de que el presidente fuera elegido por el Congreso o por el voto popular.

Sostenían que en ambos casos los ciudadanos optarían por su candidato local y los grandes estados acabarían dominando la política de EE.UU.

“El sistema electoral estadounidense es un gran compromiso“, le explica a BBC Mundo Leeper.

“Fue ideado para alcanzar un difícil equilibrio entre los intereses de los estados y las instituciones centrales, entre la voluntad nacional y la local”.