¿Quieres cambiar la historia de El Salvador?

Kenni Bolaños/Periodista

Si no eres de los resignados ante la patética realidad actual en nuestro país, si no eres de los “votos duros” (cómplices ciegos), o de los que cambian el mundo pero desde un cafetín o las redes sociales, sin mover un dedo ante  la realidad real, tú puedes cambiar muchas cosas; comienza por dejar de esperar que sean otros los que lo hagan, o deja de esperar el arrepentimiento del corrupto o del dictadorzuelo, o dejárselo todo a Dios, tal como la mayoría.

La actual realidad ya no le corresponde cambiarla a los sabelotodo y los coméntalotodo, pues aunque entretenidos, la historia nos demuestra que muy pocos de ellos se involucran más que con bla bla, pero tienen miedo; tampoco sirvend e nadas esos  “deberían hacer”, “deberían poner a tal candidato”, “deberían devolver lo robado”, deberían…

Es cierto, a veces son necesarios los debates, pero cuando estos llevan a algo concreto, traducidos en incidencia directa;  pero si en verdad queremos cambiar la historia de nuestro, nuestro país: REUNÁMONOS sí, ¿Es tan difícil eso? ¿Es imposible?  ¿Podemos arrancarnos de la comodidad del sillón,  la computadora y del celular? Yo creo que sí;  reunirnos y trazarnos un plan coherente con la realidad, en grupos ciudadanos y desde nuestras situaciones concretas;  esas que los politiqueros no ven ni les interesa, como lo son  la situación económica; la violencia, contaminación, subdesarrollo generalizado;  situaciones que no voy a repetir pues todos la conocemos, pero preferimos ignorarlas evadirlas en nuestro concurso resolviendo el mundo, o simplemente quejándonos pero no nos atrevemos a salir de allí.

En medio de todo esto, ya entró de nuevo la carrera electoral y empezará el carrusel de candidatos, el carnaval de millones de dólares en propaganda y logística – para medicina y salud no hay- ya vienen las desgastadas promesas repintadas de ahora sí, y los ataques viscerales entre ellos; pero luego, después de la elección,  vendrán las excusas, las culpas de siempre para no cumplir nunca… entonces, ¿Lo que necesitamos son más y más elecciones?

Lo oscuros grupos que dirigen los partidos políticos se nos seguirán imponiendo con toda su avaricia y vicios, incluso disfrazados de democracia interna o de nuevos rostros o falsos programas sociales o de grandes obras con deuda millonaria  a pagar por  nosotros  para que ellos salgan en caballos blancos como próximos candidatos; pues ese  círculo perverso continuará cual molino eterno  mientras nosotros continuemos dándonos duro entre nosotros defendiéndolos, maldiciéndolos o aplaudiéndoles mientras los vemos en la tele, votando por ellos o simplemente no yendo a votar.

Pues o nos vamos todos a otros países porque aquí nada cambiará nunca, o cambiamos la historia, pero solo no podremos hacer absolutamente nada; juntémonos, juntemos lo mejor  de nosotros, y encontraremos que somos capaces de cambiar tantas cosas que por hoy parecen lejanas o imposibles; podemos cambiar las leyes en las que los mediocres  se cobijan para amarrarnos en sus excusas o juegos y determinar nuestras vidas con “su política”; hagamos política, la política no es “chuca” (eso nos han hecho creer para que no nos metamos y los desplacemos) es el juego actual el sucio; es nuestro deber y derecho, pero política limpia, no contaminada de partidocracia, ni electorera o con  falsas ideologías, ambiciones personal mezquinas; no perfecta pero ética y pensante, ¿es esto imposible?

Un ejemplo de todo lo que podemos hacer como ciudadanos unidos entre tantas otras cosas: el proceso electoral ya ha comenzado. ¿Qué deberemos hacer para hacernos sentir? neutralizar la tradicional demagogia, el arribismo, la charlatanería retórica, la manipulación y miedo con que se nos imponen tantos candidatos y partidos.  Encarándolos, cuestionándolos, investigarlos (sin caer en la difamación y guerra sucia que ellos practican) para que nos demuestren cómo y cuándo, lo harán, su convicción plena y capacidad;   de dónde sacarán los recursos, a quiénes y con qué criterios van a involucrar a los ciudadanos en la ejecución de sus programas.

Si al final, no nos convencen, ¿Qué vamos a hacer? ¿Simplemente no ir a votar?     No, porque ellos viven del voto paracitario, el voto duro; es decir, ellos siembre ganan cuando usted no vota; pero si la mayoría vamos pero en lugar de votos, les enviamos mensajes en  las papeletas, obligamos a  que se repita la elección, pero en oras condiciones, haciéndoles sentir que los votantes tenemos poder e inteligencia; esta, si es sistemática y masiva, sería una primera acción de cambio.

Usted debe involucrarse para que este accionar sea organizado, contundente; he aquí una primera idea: forme usted en su sector o municipio un Círculo de Acción Ciudadana, acordando un estatuto o reglamento, una guía o plan de incidencia, y diseñen juntos un plan de trabajo,  libre de toda injerencia partidista, o de grupos de interés. Con ello usted podrá ayudar muchísimo, tanto en beneficio a nivel local como en una nueva cultura política.

Por supuesto que después del proceso electoral y sus resultados, vienen el trabajo que deberemos hacer con los elegidos, a quienes no daremos más cheques en blanco, pues los CAC ejercerán sobre ellos todas las formas de contraloría y presión social, para exigirles cuentas de forma periódica, apoyarlos, sancionarlos con base a la ley, reelegirlos o hacer que nunca más puedan ser electos y o paguen lo defraudado; sólo así haremos que en verdad sean elegidos mejores ciudadanos, independientes o partidarios, trabajen, con honestidad, transparentes y sobre todo eficientes, es decir, hacerles jurar y cumplir ese lema tan pisoteado de “servir, no servirse”

Sólo de eta forma habremos comenzado a cambiar la historia de este país, nuestro país, que tanto lo necesita. ¿Está usted dispuesto? ¿O seguimos dejándonos arrastrar por esta corriente que pareciera eterna?