REALIDADES EL SALVADOR. Pacientes con insuficiencia renal

Realmente es una vergüenza que el Estado salvadoreño no pueda brindar la salud necesaria a sus ciudadanos, tal como lo demanda el artículo 1 de la Constitución de la República de El Salvador que textualmente dice:  Art. 1: El Salvador reconoce a la persona humana como el origen  y el fin de la actividad del Estado que esté organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común. Asimismo, reconoce como persona humana a todo ser humano desde el instante de la concepción. En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social.

Uno siente pena ajena y dolor de patria cuando ve a pacientes al borde de la muerte mendigando recibir la atención médica que por precepto constitucional noscorresponde. Fue muy triste y doloroso ver la semana pasada a los pacientes  del Hospital Rosales que padecen de insuficiencia renal sin poder recibir el debido tratamiento porla falta de insumos.

Fueron  cientos de  pacientes quienes no pudieron recibir su diálisis y hemodiálisis porque en el nosocomio carecía de líneas arteriovenosas y bicarbonato de sodio, debido a problemas de suministro generados por deficiencias administrativas y falta de fondos. Algunos pacientes con fondos propios o apelando a la caridad  de buenas personas  pudieron comprar los equipos individuales que les costaron $7.75 para que les practicaran las diálisis. $7.75 puede sonar a poca cosa, pero para una familia que vive en pobreza o extrema pobreza y con la desgracia de esa enfermedad, es una cifra de vida o muerte.

Los pacientes se sacrifican y viajan desde lugares remotos de difícil acceso, gastan en pasajes y con la urgencia de la diálisis para no morir, pero cuando llegan al hospital les dicen que regresen. Aquí y en todas partes del mundo eso es jugar con el dolor de los seres humanos.

No es la primera vez que los pacientes se quejan de no recibir la atención necesaria. Antes lo han hecho pacientes que padecen de otras dolencias graves. La mayor queja es que no hay medicamentos en los hospitales nacionales y que las citas y cirugías se programan con demasiado tiempo de espera.  Suelen tardar meses y hasta años. Algunos mueren esperando la fecha de sus citas o cirugías.

En el caso del servicio de Nefrología del Hospital Rosales, se necesitan con urgencia 4.5 millones  de dólares anuales y probablemente mucho más, pero el Estado solo ha designado 1.8  millones de dólares para todo el programa de diálisis y hemodiálisis. La publicidad del Estado tiene más fondos asignados.

Las causas de las insuficiencias renales son múltiples y los menos culpables son los pacientes mismos. Sufren dolores indescriptibles y sus vidas se vuelven agonía. No hay salvadoreño que no conozca a alguien que padece  o ha muerto por esa enfermedad ingrata. Lo menos que puede hacer el Estado es procurarles un tratamiento adecuado. Por eso no se vale que se les niegue el tratamiento adecuado.

El Estado debe garantizar con presupuesto y con calidad humana el acceso a la salud de los pacientes, por lo que incomoda que los diputados, a petición del gobierno central, hayan aprobado recientemente  una reforma al Presupuesto General de la Nación 2017  afectando a rubros tan imprescindibles como la seguridad, la educación y principalmente la salud. Con la reforma los diputados solventaron el impago para que el Ministerio de Hacienda pudiera cumplir con el pago de capital e intereses de los Certificados de Inversión Previsional, que debieron cancelarse el pasado 20 de abril. Un impago generado por las desavenencias de los principales partidos políticos (ARENA y FMLN)representados en la Asamblea  y la mala administración gubernamental.

Lo anterior fue una medida de emergencia que arrebató al rubro de salud $4, 128,936 y un poco más de $5.5 millones a Educación (a Seguridad se le quitó $6.6 millones). ¿Cómo se les ocurre quitarle fondos a Salud si éste es un rubro con graves falencias del Estado salvadoreño, que ni siquiera puede atender a sus pacientes con insuficiencia renal?

Los salvadoreños seguiremos sufriendo las consecuencias de un sistema sanitario que avergüenza a la nación desde hace décadas.