Respuesta del Dr.Flores ante las afirmaciones del Magistrado Sídney Blanco

COMUNICADO DE PRENSA ANTE LOS ABUSOS DE PODER DEL MAGISTRADO DE LA SALA DE LO CONSTITUCIONAL SÍDNEY BLANCO.

Hace un año a consecuencia de un informe de la Sección de Probidad la CSJ ordenó iniciar en mi contra un juicio civil que a todas luces fue orquestado desde la Sala de lo Constitucional, especialmente por el magistrado Sídney Blanco quien ha venido manejado en forma arbitraria y al antojo de “su olfato” los casos que la Sección de Probidad debe apresurar. Preferentemente los de ex -funcionarios que recientemente han dejado sus cargos, olvidándose de aquellos que ya están por prescribir.

Mi caso se reduce a circunstancias matemáticas al realizar mi declaración patrimonial con algunos de mis ingresos, lo cual pude haber corregido con la documentación correspondiente, si es que acaso la Sección o la propia Corte Suprema hubiera respetado mis derechos de audiencia y defensa, lo cual se lo pedí personalmente en su despacho al Jefe de dicha Sección. En vez de eso, en una reunión express la Corte Plena premeditadamente planeada y forzada por dicho magistrado, se decidió enviarme a juicio civil por sospechas de enriquecimiento ilícito.

El proceso iba viciado de odio y venganza, no sé si hacia mi persona o a la del ex presidente de la republica Mauricio Funes. En los pasillos de la corte ya se decía –sin fundamento alguno- que dicho magistrado aseguraba que este servidor se había beneficiado de la hacienda pública, como director del Instituto Salvadoreño del Seguro Social ISSS.

Sin embargo desde las primeras pesquisas se dieron cuenta que no hay faltante alguno en la institución que representé. Luego, se manejó la idea que era una especie de “testaferro” del ex presidente Mauricio Funes, pero cuando buscaron hasta debajo de las piedras y no me encontraron cuentas no justificadas en el extranjero, propiedades, empresas, ni mucho menos mi nombre prestado a nadie, comenzaron a vincularme con la compra y venta de vehículos a HS imports, como si eso fuera pecado. Aclaro que aún conservo dicho vehículo, pues no lo compré barato para venderlo caro. Lo adquirí para uso personal, como cualquier persona compra un vehículo al vendedor de su elección, sin que por ello haya cometido delito alguno.

Después del allanamiento al autolote y a la casa de habitación del ex presidente, confirmaron que no tengo ninguna relación o asociación ilícita con nadie en El Salvador, ni en el extranjero; que soy un asalariado más como millones de ciudadanos en el mundo, que se ganan el pan de cada día con el fruto de su trabajo. Pero como no aceptan mi realidad, ni entienden como pueda ser posible que un hombre cercano al ex presidente no haya abusado de su cargo y se haya enriquecido a costa del Estado, lo que ahora les queda es aprovechar entrevistas televisivas para continuar desprestigiando y sembrando dudas, logrando –aunque sea- la condena mediática de la opinión pública, pues por las buenas y como Dios manda, será imposible endilgarme y comprobarme ningún hecho de corrupción.

Hoy resulta que el magistrado Sídney Blanco lanza otro ataque ridículo acusándome de haber recibido dinero de la partida secreta de casa presidencial –la que ellos mismos la declararon inconstitucional- asumiendo como prueba las transferencias que hice a mis hijos para su manutención. El origen de estos fondos ha sido acreditado ante la instancia correspondiente, no tengo por qué arrodillarme ante el magistrado y darle explicaciones pues el caso no está en su sede judicial.

Insisto que el origen de las transferencias se encuentra debidamente justificado en el proceso civil, y en ningún momento mis pruebas de descargo han sido rechazadas en el proceso.

Las declaraciones del magistrado Sídney Blanco son absolutamente irresponsables y un abuso de la magistratura que ostenta. No tengo explicaciones de tal actitud, sin embargo, diversa fuentes afirman qué hay un resentimiento sembrado desde mi rol de activista en EEUU y otras por sus aspiraciones de llegar a un cargo público en el exterior. No lo sé, ni me interesa, pero me gustaría ver al magistrado de la Sala Constitucional presentar pruebas de todo lo que afirma, ya que hasta el momento sus manifestaciones solo son un abuso del micrófono, de su ansiedad por ascender a mejores cargos, y del poder que actualmente la Asamblea Legislativa le ha dado para administrar justicia, no para abusar de ella.

No me queda ninguna duda que la intención del magistrado es coaccionar indirectamente a la cámara segunda de lo civil a una acción condenatoria en mi contra y espero que prevalezca la razón y la justicia y no el resentimiento y venganza.

Ante lo anterior, hago un llamado a la Justicia de El Salvador, a la Procuraduría de los Derechos Humanos, A la Comisión Internacional de Derexhos Humanos y al pueblo salvadoreño en general a detener este tipo de abusos de poder del señor magistrado Sídney Blanco y para que no se permitan más ataques personales o por “olfato”. Desde el país que me ha reconocido como ciudadano (EEUU) no es bien visto que alguien que en su país ostenta una de las más altas magistraturas se esté ocupando de hacer señalamientos infundados en vez de dedicarse a tan importante función de impartir justicia.

Basta ya!..

Leonel Antonio Flores Sosa.