Sala de lo Constitucional ampara a las víctimas de El Calabozo

 

Noviembre 29 de 2016. Recientemente, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) emitió una sentencia a favor de las víctimas de la masacre perpetrada en San Esteban Catarina, San Vicente en agosto de 1982, donde murieron asesinados más de 300 salvadoreños, en su mayoría niños, ancianos y mujeres provenientes de los cantones San Esteban Catarina, Santo Domingo, San Sebastián, Santa Clara y San Lorenzo.

La Sala ordena que se deje sin efecto la resolución de la juez de Primera Instancia de San Sebastián de fecha 6 de marzo de 2007, en la que “rechazó el desarchivo”  del proceso penal e investigativo de la masacre de El Calabozo y en la que omitió “la realización de las diligencias propuestas mediante la acusación presentada el 27-IX- 2006 contra miembros de la FAES, por la comisión de los delitos de Asesinato, Actos de Terrorismo, Daños Agravados, Otros Estragos, Robo y Privación de Libertad, durante el operativo militar”.

De acuerdo al comunicado de prensa, la resolución de fecha  11 de noviembre   establece que la juez de vulneró el  derecho de las familias de las víctimas a conocer la verdad.

La Sala ha dado a la  juez un plazo de 15 días, a partir de la notificación, para determinar cuál es la normativa procesal penal aplicable al caso y explicar el procedimiento que se tramitará, con la finalidad de garantizar los derechos fundamentales “cuya vulneración se constató en esta sentencia”.

El recurso de amparo fue  interpuesto por las víctimas en conjunto con el Centro para la Promoción de los Derechos Humanos “Madeleine Lagadec” y  fue en contra de las actuaciones de la juez de Primera Instancia de San Sebastián  debido a que las consideraron “lesivas de sus derechos a la protección jurisdiccional, en sus manifestaciones de los derechos a una resolución motivada y congruente, de acceso a la jurisdicción y a conocer la verdad”.

La masacre de El Calabozo se dio en medio de un operativo militar que ocurrió en la ribera del río. Los pobladores fueron sorprendidos mientras huían de los soldados que conformaban batallones Atlacatl, Ramón Belloso y el Atonal, y otras tropas que tenían la misión de arrasar con los habitantes de la zona.