Se necesita la CICIES contra la corrupción en El Salvador

Jaime Ulises Marinero

La corrupción no tiene un color político. Es corrupto quien es malo o sinvergüenza, independientemente de su pensamiento ideológico o partidario. Al corrupto hay que combatirlo y castigarlo aplicando la ley sin importar quien sea el delincuente.

Todos debemos estar sometidos al imperio de la legalidad y la justicia. Nadie tiene derecho a robar, malgastar o despilfarrar los fondos públicos en detrimento del pueblo que vive en medio de carestías de toda índole por culpa de las malversaciones de personas inescrupulosas.

La corrupción no es nada nuevo. Siempre ha habido malos funcionarios que se han aprovechado de las arcas nacionales, aunque vale decir que también siempre ha habido buenos funcionarios que han ejercido con probidad y servilismo sus funciones.

Combatir este flagelo requiere de una alta conciencia ciudadana y de entes contralores y aplicadores de justicia dispuestos a cumplir a cabalidad su rol. La Fiscalía, como abanderada de la lucha anticorrupción, requiere de apoyo ciudadano, político y financiero para cummplir con su misión. Hasta ahora cuenta con el apoyo ciudadano, pero no con el suficiente apoyo político y financiero.

Ante la falta de apoyo financiero, nuevamente la semana pasada surgió el tema de la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES) avalada y apoyada financieramente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), similar a la CICIG en Guatemala y la CICIH en Honduras.

Muchos abogados opinan que una CICIES en el país sería factible y efectiva toda vez que la Fiscalía cuente con autonomía presupuestaria, a eso yo le agregaría que dicho ente tendría que estar supeditado estrictamente a la legislación nacional y dentro de la estructura organizativa de la Fiscalía, de tal manera que no opere superando las facultades del Ministerio Público.

Por supuesto que hay quienes se oponen a la posible creación de una CICIES y otros sencillamente prefieren callar. Quienes se oponen consideran que no es necesario que un organismo internacional venga a “decirnos qué hacer”, tal como lo manifiesta el vicepresidente de la República, Óscar Ortiz. En general es el Gobierno de El Salvador el que se opone aduciendo que no es necesario que intervengan organismos internacionales en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, incluyendo el lavado de dinero. Sin embargo, quienes se oponen son los mismos que escuchan los “consejos” del Fondo Monetario Internacional (FMI) para eliminar subsidios y proyectar nuevos impuestos que afectan al pueblo.

El actual Gobierno no debe oponerse a la creación de la CICIES y en su defecto debe apoyar esa posibilidad, ofreciendo los parámetros de acción o definiendo las reglas claras de su funcionamiento. Una CICIES en El Salvador debe investigar la corrupción desde la firma de los Acuerdos de Paz hasta la fecha.  Los buenos funcionarios actuales y quienes tienen la conciencia tranquila de haber ejercido como funcionarios honestos, no tienen motivos para mostrarse nerviosos o expresar su oposición. Como dicen: “El que nada debe nada teme”.

En Guatemala la CICIG ha dado buenos resultados  al descubrir casos gravísimos de corrupción con los más altos funcionarios involucrados y en Honduras la CICIH avanza por buen camino en su lucha contra el crimen organizado, por lo que no se duda que en El Salvador una CICIES podría dar excelentes resultados, especialmente porque tras ella se encuentran las naciones del mundo.

No hay duda que de concretarse una CICIES habrá que exigirle compromiso con la  imparcialidad, profundidad y especialmente  con los resultados objetivos, porque al final será el sistema judicial salvadoreño el que aplicará la ley. Quienes dirijan ese organismo deberán ser juristas internacionales de probada y reconocida  trayectoria, sin antecedentes ideológicos en sus países de origen. Deberán ser juristas probos.

Una CICIES, como ya hemos dicho, implicará dotar de mejores condiciones a la Fiscalía, pues esta institución acompañará al organismo internacional y al final será el garante que direccione los procesos investigativos. En otras palabras, una CICIES no exime de responsabilidades a la Fiscalía en el combate contra los corruptos y el crimen organizado.

La corrupción es un cáncer que hace metástasis y que se ve reflejado en carencias vitales del pueblo, especialmente afecta a los más pobres. Por eso hay que combatirla y para ello la CICIES junto a la Fiscalía es una opción.