¿Seguirán repartiéndose la Corte de Cuentas para que sólo sirva para tapar los robos?

Aldo Álvarez

Está claro que a la rancia “partidocracia” le “vale” y le “resbala” que la población esté harta del intento de manipulación de las instituciones del Estado y este sentimiento generalizado parece no ser suficiente para evitar por “enésima” vez el intento de establecer el “cuotismo” para el nombramiento de miembros de la Corte de Cuentas de la República.

Nuevamente la partidocracia está intentando “repartir” cargos en instituciones del Estado, para fines obviamente de servicio a sus intereses y no a los intereses de las mayorías de este país, a pesar que ya sobradamente le han declarado inconstitucionales una retahíla de nombramientos a esta institución del Estado, y no obstante saber que es jurisprudencia constitucional ya sentada, la prohibición de vinculación de los nombrados con partidos políticos (formal o materialmente).

Pero eso les vale, no les importa, lo que les importa es llevar a personas que consideren “controladas” o al menos “controlables” por las cúpulas de la partidocracia. Sepan que esta vez serán señalados hasta la saciedad y pagarán caro en términos de factura electoral si llegan a hacer semejantes nombramientos. No es posible que todo el tiempo se la pasen haciendo esos nefastos cálculos políticos de control institucional, como si uno no lo conociera, como si no nos diéramos cuenta de esa mecánica que está enquistada en la partidocracia de querer jugar una especie de ajedrez con los cargos públicos para poner “piezas” que consideran afines a sus partidos, como si no nos diéramos cuenta. Por supuesto que lo sabemos y estamos plenamente conscientes de ello. ¿Hasta cuándo van a comprender que esa no es la mecánica correcta para el nombramiento de funcionarios de segundo grado y menos de la CCR? ¿HASTA CUÁNDO? Ustedes lo saben y lo saben bien, las relaciones y vinculaciones de los postulantes a la reelección, principalmente con el FMLN y con GANA, lo cual le proporciona el “caldo de cultivo” adecuado, que tuvieron las primeras “peleas” que tuvieron para su elección. Por supuesto que los “mercenarios” están dispuestos a lo que sea con tal de evitar que funcione una CCR que en verdad les fiscalice y haga el papel que le corresponde.

Es lamentable cómo un partido que tanto criticó en el pasado el llamado “reparto de las instituciones” que hacía el antiguo “bloque de derecha” cuando ellos eran oposición –el FMLN- ahora sean los “abanderados” de dicho proceder. Es más importante para ellos un magistrado de la CCR que consideran “afín” a sus intereses y actuaciones –y para que no investigue adónde no les conviene-, que poner personas idóneas, independientes -sobre todo eso: INDEPENDIENTES-, sin vinculaciones partidarias manifiestas formales y/o materiales, en beneficio de la mayoría de la población que dicen representar. ¡Toda una contradicción ética!

La partidocracia se empecina en seguir actuando de esa forma calculada, interesada, en esa mecánica retorcida de democracia, adonde toda elección de segundo grado pasa primero por el “filtro” de la determinación de si los aspirantes son o no “cercanos” a sus intereses.

Así lo han hecho de larga data con la Corte de Cuentas y por eso es que la Sala de lo Constitucional ha declarado por enésima vez a los magistrados de dicho ente contralor como inconstitucionales. Aun así, se niegan a entender que el país ha entrado en una nueva etapa de concepción democrática, ya no es fácil esconder las intenciones, pues a pesar de ser un pequeño país, está muy “conectado”.

Por esas actitudes que hoy señalo, por esa forma que según ustedes es una expresión de una gran “viveza” de cabeza política producto de esas “largas” discusiones “sesudas” adonde las cúpulas partidarias creen llegar a conclusiones políticas lo suficientemente inteligentes y adecuadas para ganarle la “partida” al adversario a través de poner piezas “afines” en las instituciones y poder controlarlas para la satisfacción de los intereses partidarios y/o utilizarlas contra sus adversarios aún contra el interés general; por esa forma de decidir y actuar es que han perdido amplios apoyos populares y sólo se van quedando con sus clientes políticos que a lo único que le son fieles es al dinero, pero no a ideas ni a proyectos políticos inexistentes.

La partidocracia debe comenzar a asumir un comportamiento total y completamente democrático, y debe entender que para que el país realmente avance se necesitan instituciones sólidas, fuertes, pero sobre todo INDEPENDIENTES, y eso no se puede lograr con el perverso “cuotismo” de la rancia y nefasta partidocracia.