Señor gobierno: la gente no es tonta

 

A tres años de gobierno, pretender jugar con la mente de las personas para presentar como éxito lo que en realidad son fracasos, no se vale, la gente no es tonta.

Raúl  Mijango

En los últimos meses ha arreciado la acción publicitaria gubernamental, en la búsqueda desesperada de presentar buenos resultados de su gestión y reafirmar que van por buen camino. Sin mucho esfuerzo mental, se puede intuir que al menos tres pueden ser las causas que  motivan la ofensiva mediática: La víspera de su tercer aniversario de gestión el próximo 1º de junio de 2017. Las elecciones para elegir Alcaldes y Diputados que se desarrollaran en marzo de 2018 y las elecciones presidenciales de principios de 2019.

Como lo muestra la realidad, los avances en materia de crecimiento económico, superación de pobreza, modernización del Estado, eficacia en el suministro de servicios básicos y en el combate a la corrupción y el despilfarro, los avances son precarios y algunos hasta pírricos. En otros terrenos como el de Derechos Humanos, en lugar de avanzar hemos retrocedido como país casi a la década de los setentas y los principales logros que produjeron los Acuerdos de Paz de 1992,  son diezmados por los mismos que en su momento los presentaron como su principal conquista.

Como no hay mucho de donde agarrarse para presentar éxitos, los expertos en manipulación de mentes han sugerido al ejecutivo utilizar nuevamente el tema de la inseguridad y violencia como el eje principal de su campaña mediática, para explotar en su favor las subjetividades y pasiones que un tema como este desata, sobre todo, cuando de aplicar acciones de populismo punitivo se trata.

Los principales voceros del ejecutivo relacionados con el tema de seguridad ya tienen el guion y también otros no relacionados, pero que le harán replicas. El estribillo es sencillo: bajamos el 53% de los homicidios de 23 a 9 – 10, vamos por el camino correcto, el que no ayude y no reconozca este éxito está a favor de los criminales. El presidente, el vicepresidente, el ministro de seguridad, el ministro de gobernación, el secretario de comunicaciones, el director de la PNC y los que aspiran a candidaturas de alcaldes y diputados por parte del partido oficial para elecciones de 2018 y otros para las del 2019, serán los artistas principales. Las vallas publicitarias ya muestran el contenido de la campaña, los mupis también y los campos pagados: radiales, televisivos y escritos ya bombardean la mente de las personas.

No reparan en echarse flores ellos solos, dicen que los resultados confirman que se va por buen camino, que el Concejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana – abarrotado en su mayor parte por la presencia de representantes de entidades del ejecutivo – está  haciendo su trabajo y que los fondos provenientes de ayudas externas, préstamos internacionales, contribuciones especiales y las asignaciones presupuestarias que en suma redondean los mil millones de dólares por año están provocando el efecto esperado y que esto es bueno para el país y que por tanto todos debemos de apoyar lo que se está haciendo, poco falta que digan que no votar por el partido oficial en elecciones de 2018 y 2019 es el equivalente a traicionar a la patria.

Con el supuesto éxito, se consideran aprovisionados de la suficiente autoridad moral para criticar y descalificar otros esfuerzos que en la misma materia se realizaron en administración anterior, que por cierto encabezo el mismo partido oficial, mostrándose así incoherentes, hasta llegar al absurdo de señalar que el proceso de pacificación impulsado en 2012 y 2013 estaba influenciado y dirigido por la derecha, con ello, por torpeza o ingenuidad terminaron sumados al coro de la derecha y de Estados Unidos que se había propuesto hacer fracasar ese proceso, precisamente porque les asusto que sin inversión estratégica de recursos, en tiempo record se habían logrado éxitos inesperados que ponía al descubierto que el problema en realidad que impide superar la violencia es de estrategia y del enfoque con el que se analiza y se enfrenta

Las armas con las que libran esta guerra mediática son cifras y estadísticas que a primera vista y superficialmente parecen contundentes e irrebatibles, pero que luego de pasada la impresión o el impacto, al someterlos a un análisis más profundo técnica y científicamente la fantasía que nos venden se quiebra en nuestras manos y va quedando al desnudo que lo que realmente existe es una burda manipulación de datos y estadísticas con los cuales se pretende presentar como éxito lo que en realidad constituye su principal fracaso: no han podido llevar a la baja las cifras y estadísticas con las cuales recibieron al inicio de su gestión el fenómeno de la violencia e inseguridad y en lugar de superarlos los han convertido en problemas más graves y complejos de resolver, porque  han hecho mutar cualitativamente a los grupos violentos al cometer el error de declararles frontal y públicamente la guerra, hecho con el cual, a un problema de violencia callejera  le dieron, por error o por torpeza un carácter de confrontación civil y a la contraparte del gobierno el carácter de fuerzas beligerantes, los que por cierto han disminuido considerablemente su rivalidad y disputas por control de territorios que se expresaba en una guerra que provocaba la pérdida de un promedio de 3 mil vidas de pandilleros y colaboradores de estos por año, hoy  que el gobierno les ha declarado la guerra los ha obligado a unirse y disminuir su confrontación y así se produce también una reducción en la tasa de homicidios, porque ahora ya tienen un enemigo común, aplicándose la máxima maquiavélica de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Como ya es usual que a las críticas y hasta consejos bien intencionados que se le dan al ejecutivo señalándole los errores de su accionar para que los corrija, sean tipificados por este y su partido como parte de la campaña de la derecha para desestabilizar y crear ingobernabilidad para asestar un “Golpe de Estado suave”; se hace necesario ahondar un poco más en relación a los elementos que sustentan la aseveración que se hace de que se está manipulando datos para jugar con las mentes de las personas, para ello es necesario sentar primero algunas premisas: a) cuando se evalúa una gestión de gobierno se hace comparándola con la gestión anterior a la cual se sucedió y no con la propia. b) Se confrontan datos en relación a las metas u objetivos propuestos con el plan de gobierno que se oferto al electorado y c) se rinde cuentas de los recursos invertidos para valorar si los logros alcanzados son pírricos o no.

La manipulación de datos y estadísticas de las cuales estamos hablando se relacionan con lo siguiente:

  1. Al gobierno de Mauricio Funes, en los últimos seis meses de su gestión la tasa de homicidios se le recupero a un promedio de 10 homicidios diarios, gracias a las torpezas del ministro de seguridad con el cual concluyo su mandato. No hay que olvidar que entre marzo de 2012 y diciembre de 2013 se impulsó un Proceso de Pacificación, llamado tregua, que provoco la caída más drástica en la tasa de homicidios de los últimos 25 años, bajándola  de un promedio de 14 homicidios diarios a 6 durante casi dos años. Entonces pues, la estafeta con la cual recibió la cartera de seguridad el ministro Benito Lara fue de 10 homicidios por día y es contra estas cifras y estadísticas que debe la nueva administración comparar los efectos de su gestión, hacerlo con cualquier otro dato de su propia gestión, por ejemplo: 2014, 2015 o 2016,  solo constituye manipulación, porque se está evaluando así mismo y en el caso que nos ocupa contra los efectos de sus propios errores y fracasos. Al cierre de su 3º año de gestión, la cantidad de homicidios que se suma en los tres años, alcanza la aterradora cifra de 15,704,  lo que nos arroja un promedio de 14 a 15 homicidios por día, o sea, un promedio de cinco más en relación a como recibió el problema,  estos son los datos reales, no hay tal 53% de reducción como se nos está tratando de hacer creer;  a todo lo anterior,  hay que sumarle más de tres mil desaparecidos, datos revelados por el mismo fiscal general, por lo cual recibió duras críticas del ejecutivo quien le acusó de estar pretendiendo crear pánico y terror en la población, pero no se atrevió el ejecutivo a desmentir la cifra.
  2. Decir que la situación de seguridad ha mejorado cuando se tiene un promedio de 2.3 enfrentamientos diarios, es también engañar a la gente, esos volúmenes de enfrentamientos solo se dan cuando hay situaciones de guerra en desarrollo.
  3. Tampoco hay tal control del territorio, los planes operativos “casas seguras” solo han provocado una ampliación del teatro de operaciones pandilleriles, quienes han pasado a usar áreas semi – urbanas y rurales como de retaguardia y en las áreas tradicionales de control, han pasado a prácticas de semi – clandestinidad, lo cual hace aún más difícil el poderles combatir. La seguridad y el uso de la fuerza es patrimonio del Estado, no obstante, se ha cedido buena parte de esa responsabilidad a más de 30 mil agentes de seguridad privada, a directivas de Colonias que cierran con portones de hierro las calles de acceso eliminando el uso público de las mismas y restringiendo el derecho constitucional de libre tránsito que tenemos los ciudadanos. Así también, la PNC estimula y acompaña la creación de unidades para – policiales de seguridad comunitaria quienes con armas y garrotes patrullan los alrededores de sus lugares de vivienda y,  sin que sea aceptado oficialmente, de manera extraoficial se conoce de la creación de grupos de exterminio que operan con la anuencia y al amparo de las autoridades realizando labores de limpieza social. El director de la Academia Nacional de Seguridad Publica ya habla a los nuevos Policías de que se preparan para salir a eliminar delincuentes y el director de la corporación policial ya lo presenta como la única salida al problema.
  4. Las tan difundidas medidas extraordinarias tampoco han dado los resultados esperados, en los Centros Penales no se logra parar la introducción de ilícitos, hasta la pistola de un Policía asesinado apenas dos meses antes fue encontrada en el interior de uno de ellos con grandes cantidades de dinero en efectivo y teléfonos. Para lo único que tales medidas al parecer han tenido alguna utilidad, es servir de justificación para la imposición de contribuciones especiales como la del 5% que se cobra por el uso de los servicios de telefonía que le genera al Estado un ingreso superior a los 70 millones de dólares al año.

Con todo lo anterior no se pretende desvirtuar y desvalorizar los esfuerzos que se hacen por las entidades relacionadas con el tema (principalmente el sacrificio de los miembros de la corporación policial y el ejercito que están pagando con vidas de sus miembros el cumplimiento de su mandato constitucional), lo que si pretendemos es hacerle el llamado al ejecutivo a que no le mientan a la gente manipulando datos con fines propiamente electoreros en un tema tan delicado como la inseguridad donde son vidas las que se pierden a diario, así también, para hacerles el llamado a la reflexión en relación a la eficacia de las estrategias y medidas que impulsan, las cuales al parecer y aun contando con la inversión de grandes cantidades de recursos no logran generar confianza en relación a que si se puede en el corto o mediano plazo controlar el problema de la violencia.

Aunque ya sobrepasaron más de la mitad de su mandato, aún tienen dos años de gestión en los cuales, si son sabios, valientes y soberanos pueden hacer mucho por el país en cuanto a seguridad, abandonen la idea que con violencia se resuelven los problemas de violencia, aparten del tema a los que en lugar de cerebro tienen macana, retomen el sendero civilizado del diâlogo y la búsqueda de entendimientos, escuchen las voces de la conferencia de Obispos latinoamericanos, las voces de obispos, curas, pastores y laicos salvadoreños que creen en estas salidas y están dispuestos a apoyarles, ya no cedan soberanía por pisto porque ello nos obliga a seguir dictados que cuestan vidas de salvadoreños, hace 25 años fuimos ejemplo de cómo se construye paz, no olvidemos esa importante lección histórica, no hacerlo hoy que se está al frente del gobierno implicara pasar a la historia como los mediocres que quisieron pero no pudieron.

El Salvador, 30 de mayo de 2017.

Raúl Mijango.