Señor presidente: ¿Cambio? ¿Cuándo?

Bessy Ríos

Antes de finalizar el año recién pasado, en las últimas semanas, tuvimos la oportunidad de ver por primera vez que un grupo de organizaciones de izquierda y muy afines al partido de gobierno con valentía alzaron su voz de manera pública y pidieron cambios en el gabinete del profesor Salvador Sánchez Cerén.

Es evidente que las organizaciones se avocaron a una conferencia de prensa porque deben de estar claras que las reuniones en privado donde se han entregado informes y se han señalado punto a punto en discusiones francas y abiertas con altos funcionarios tanto del partido FMLN como del gobierno, no está dando resultado pues el presidente no los remueve de sus cargos.

De este ejercicio de autocrítica de las organizaciones rescato que su lideresa y vocera fuera una mujer, Margarita Posada, alguien que tienen claro sus rumbos y convicciones, ella no se anda con medias tintas, te hace saber su posición rapidito y te ubica en su mapa político en tres patadas, así es de simple.

Por ello me llamó la atención escuchar que varios altos dirigentes habían expresado su desaprobación a esta petición, sobre todo molestos porque según ellos este acto demostraba “que había pateado la pita de hacerle el juego a la derecha”… pero que reflexión más básica de los estrategas del partido y el gobierno, conmigo o en mi contra.

Al partido de izquierda y al gobierno en su totalidad necesita sentarse a hacer un ejercicio de autocrítica y abrir sus oídos a voces tanto internas como externas que llevan ratos de estarles señalando sus errores y pidiendo cambios o por lo menos golpes de timón, abrir sus ojos a los informes de actos de corrupción que se están dando y tráficos de influencia para hacer negocios ventajosos de parte de ciertos funcionarios, también aquéllos que de sobra se sabe que están pidiendo diezmo a empresarios para poder otorgar los permisos que las instituciones que dirigen deben dar de manera gratuita, a los despidos de personal de manera injustificada, violaciones a derechos laborales entre otra serie de señalamientos.

Parece que la soberbia los tiene ciegos llegando al nivel de justificar recientemente el 5.10 de nota que tiene el actual gobierno, según la encuesta de la UCA, diciendo que en los centros escolares públicos con esa nota se pasa, burda explicación para salir al paso y no aceptar que el comportamiento de esa calificación en la línea del tiempo se ha ido deteriorando, pero lo peor es que con esta actitud vuelven a saltarse la oportunidad de hacer cambios reales.

Recuerdo que con la campaña de Mauricio Funes se esgrimió una frase que fue muy poderosa ¿Quién dijo miedo? Esto en referencia que la población debía votar por el cambio y apostar a la alternancia del gobierno.

Pues esa misma frase calza perfectamente ¿Quién dijo miedo profesor Sánchez Cerén? Haga ya los cambios en su gabinete, no puede seguir justificando ni usted, ni sus cercanos que se deben mantener las cuotas de alianza con los movimientos que los apoyaron en la campaña electoral, con los partidos que les dan sus votos en la Asamblea Legislativa –ya tienen ratos de no estarlo dando por cierto- con los personajes que hicieron aportes significativos o que prestaron sus rostros para apoyarles.

Los cambios son necesarios y lo saben, Economía, Seguridad, ANDA y CEPA son impostergables, no están dando resultados, de hecho nunca los han dado, pero parece que existe un pánico terrible en decir: “vamos a cambiar funcionarios”, no sé cuál es la lógica de mantenerse necios y considerarse imperfectibles.

Ojalá que cuando se empiecen a sentir las facturas de esta actitud de falta de reconociendo de fallas señor presidente, no sea demasiado tarde y que pueda hacer por lo menos algún golpecito de timón, de lo contrario a su testarudez y el de su equipo deberemos agradecer fracasos y serán ustedes quienes deberán de renunciar a seguir dirigiendo la izquierda de este país.

Espero que no nos salgan usted y los suyos con que las alianzas nos fregaron y no quieran asumir que fue y es su decisión no mover a los malos funcionarios y muy por el contrario cada vez que se les informa de malas prácticas de estos, lo que hacen sus cercanos –ignoro si con su venia- es mandar a ciertos funcionarios a ver cómo les tapa o limpian los lodazales.