Sigue la política y la manipulación mediática en El Salvador

Fidel López Eguizábal

 Los medios de comunicación tienen la misión de entretener, informar, educar y culturizar; sin embargo, la política salvadoreña pareciera que impone su agenda setting para incriminar o realizar una cortina de humo ante los problemas que aquejan a la población.
Ilógico es estar analizando en un programa radial si un diputado hace un vídeo tipo vaquero, usa pistola o si tal política gasta un dólar en una papaya. Creo que es más importante analizar la coyuntura nacional. Estamos hartos de ver que el tiempo pasa, los diputados siguen recibiendo sueldos jugosos y el país no despega a un desarrollo económico.

Los medios de comunicación tienen su ideología o su corriente manipuladora, aunque algunos parece que tuvieran una etiqueta para defender a capa y espada a un instituto político. Suficiente para analizar que el Canal 10 de televisión siempre ha sido del Estado; sin embargo, en tiempos de ARENA la propaganda y spots eran a favor de ellos. Actualmente al hacer zapeo se denota que el canal es marca FMLN.

La manipulación mediática ha crecido más con la proliferación de las redes sociales, actualmente miles de personas tienen en sus manos un teléfono inteligente (smartphone), el cual lo utilizan para muchas cosas. La manipulación a través de ese medio es constante, las cortinas de humo son variadas y, al final la situación de miles de personas sigue igual o peor. Véase las encuestas sobre pobreza, las tazas de crecimiento, la falta de infraestructura en las escuelas, la falta de medicamentos en hospitales, la falta de empleo para miles de profesionales, etc.

Los políticos gastan millones de dólares para afianzar su hueso, se disfrazan de corderos y salen a la calle como prostituta barata a conseguir clientes. En países desarrollados se observan mítines, foros en medios de comunicación y propaganda de altura. Acá parece que la manipulación mediática es siempre la misma: la de acabarse al adversario en vez de proponer soluciones claras para mejorar este país casi fallido. “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. El-Hajj Malik El-Shabazz (Malcolm X).

El lingüista Noam Chomsky manifiesta en Las 10 estrategias de manipulación lo siguiente: “Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante”.

Tanto el FMLN como ARENA son diestros manipuladores, se atacan, hacen sendas campañas mediáticas, al final los dos saborean las mieles del poder. El pueblo sigue siendo la presa, retuitea todo a favor de su político favorito, le da like a los comentarios del instituto político, etc. Al final de todo este manipuleo es convencido. Muchos se ríen de los memes que les hacen a los políticos y, los mismos políticos se ríen de ellos. Ese es el poder mediático, mantener entretenida a las masas y dormirlas. Bien lo analizó Chomsky.

Las redes sociales ayudan a estar de expectantes, lo idóneo es que comentemos y realicemos críticas constructivas hacia los políticos. No podemos seguir viendo cómo se hunde el barco y no hacer nada.

No podemos seguir esclavizados de los mensajes mediáticos de los políticos, necesitamos escuchar propuestas y que se hagan realidad. El otro año tendremos 262 concejos municipales y 84 diputados que nos representarán. Se espera trabajen para el pueblo y no se aprovechen del erario del Estado.

Recordemos que los políticos tienen estrategas, los cuales convierten una mentira en verdad, a través de troles logran engañar a las personas, a través de mensajes bien disfrazados y discursos bien elaborados, logran convencer al electorado. ¿Esta vez será más difícil o más fácil manipular a los electores? Lectores, no dejemos que siga la manipulación mediática de parte de la clase política.