“Sin una ciudadanía beligerante no habrá cambios”

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Gabriela Blen, de los Ciudadanos Indignados de Honduras, saluda al secretario general de la OEA Luis Almagro en Washington

No es fácil que Washington le preste atención a Centroamérica. Tras las guerras civiles y procesos de paz de los 80 y 90, la política estadounidense se desentendió casi por completo de nuestra parte del mundo. Fue hasta que niños y jóvenes indocumentados inundaron los puntos fronterizos entre México y Estados Unidos que en la Casa Blanca y en Capitol Hill se empezó a hablar de nuevo, en serio, de los tres países a los que hoy la geopolítica regional conoce como el Triángulo Norte. Se empezó a hablar, entonces, de los países que expulsaban a esos niños, de su violencia, de su pobreza, de sus estados plagados de políticos corruptos. Aun así, no es común que senadores, un subsecretario de Estado, el secretario general de la OEA, tanques de pensamiento y documentalistas reciban a centroamericanos que no viajan con pasaporte oficial o los escuchen más allá del protocolo. La semana pasada, sin embargo, las reglas no escritas se rompieron: cuatro jóvenes hondureños, miembros del movimiento Oposición Indignada, se reunieron con la elite política y académica de Washington para pedir un mecanismo parecido a la CICIG de Guatemala para combatir la corrupción en su país y para pedirle a senadores y representantes que no le den más dinero al gobierno del Presidente Juan Orlando Hernández. Revista Factum conversó con Gabriela Blen, Paul Zepeda, Marcela Ortega y Ariel Varela, los indignados de Honduras, sobre el sismo ciudadano que ha sacudido Tegucigalpa, San Pedro Sula y otras ciudades del país centroamericano para pedir el fin de la impunidad y castigo a las elites corruptas.

CICIH, ¿cuál es el miedo? La leyenda está bordada en letras amarillas sobre la gorra negra que Gabriela Blen se ha puesto para esta cena con dos docenas de compatriotas hondureños en un restaurante de Bethesda, un coqueto suburbio al norte de Washington. Las siglas corresponden a la Comisión contra la Impunidad en Honduras, un ente que no existe, pero por el que Gabriela y sus cuatro compañeros del movimiento Oposición Indignada han venido a pujar en los pasillos políticos de la capital de Estados Unidos.

La reunión, realizada el domingo 8 de noviembre, es una de las últimas actividades de los indignados durante su gira por Washington, que también los ha llevado a visitar a los senadores Timothy Kaine de Virginia y Ben Cardin de Maryland, al representante Jim McGovern de Massachusetts, al subsecretario de Estado de la administración Obama para Centroamérica y el Caribe y al Secretario General de la OEA entre otros. Despojados de los eufemismos que plagan el lenguaje diplomático y motivados por 21 semanas de convocatorias exitosas que han llenado las calles de Honduras con decenas de miles de personas que protestan contra la corrupción del gobierno del Presidente Juan Orlando Hernández, los indignados han traído a Washington varias ideas revolucionarias. La más importante es, acaso, que cualquier cambio en Centroamérica debe pasar hoy por la ciudadanía y no por los tradicionales actores políticos, los partidos, que están carcomidos por la corrupción, por los compromisos con el crimen organizado y por el afán de perpetrar la impunidad para no destapar una cloaca de la que asoman nombres, cargos y fortunas de las elites tradicionales, las políticas y las económicas.

“Los grandes empresarios con influencias políticas están contra la lucha contra la corrupción”

¿A qué vinieron a Washington?

Paul: A dialogar con distintos sectores políticos y de la sociedad civil sobre la propuesta de la OEA de una misión de apoyo contra la corrupción en Honduras. Nosotros preliminarmente hemos sentido que no podemos apoyar una misión de apoyo que no cuenta con los parámetros mínimos de lo que el pueblo de Honduras pide en la calle: una comisión internacional contra la impunidad adscrita a la ONU porque es es un experimento que ya no es experimento; es una realidad en Guatemala y en Guatemala funciona y ha mejorado la situación de impunidad en el país.

La misión de apoyo (de la OEA) consideramos que tiene dos falencias básicas: no cuenta con una unidad de investigación independiente política, económica y jerárquicamente que pueda, con investigadores extranjeros, realizar las investigaciones de los actos de corrupción más grandes del país, y que junto a fiscales hondureños pueda iniciar las acciones en juicio en contra de las personas que estén involucradas en esos actos de corrupción; tampoco cuenta con un instrumento jurídico que vaya a obligar al estado de Honduras a cumplir las recomendaciones que se generen en torno de la misión de apoyo.

La historia demuestra que los gobiernos de Honduras no hacen caso de las recomendaciones que los entes internacionales les dan y la crisis social existe precisamente porque no hicieron caso a una recomendación, específicamente la numero 47 del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el 2010 en el marco del golpe de estado, que instruye al gobierno de Honduras incluir una comisión internacional contra la corrupción para que hechos como el golpe no se repitan.

Juego a abogado del diablo: En Guatemala la principal crítica a CICIG es, dicen los detractores de la comisión, que no ha construido institucionalidad propia, sino que siempre ha sido un ente externo que va a terminar yéndose, cuando de lo que se trata es de construir instituciones fuertes, fiscalías fuertes, juzgados fuertes, policías fuertes. Incluso hay quienes dicen en Washington que las instituciones de Honduras ya funcionan mejor que la de Guatemala. ¿O es que en Honduras, como en su momento en Guatemala o como sucede hoy en El Salvador las fiscalías no pueden levantarse por sí solas por el nivel de corrupción y de la penetración del crimen organizado?

Paul: La OEA en su propuesta propone una asesoría técnica, una asesoría sobre las entidades estatales porque prevé a futuro una depuración del sistema y que el sistema pueda funcionar. Esa parte de la propuesta no la rechazamos. Creemos que es un punto muy válido; lo que no creemos es que sea suficiente, porque Honduras necesita acciones ya y es por eso que esta propuesta debe de ir acompañada de la unidad de investigación independiente. Si no está acompañada de eso no llena los estándares básicos que la sociedad espera. Eso es lo más puntual.

El mensaje que traemos a los distintos sectores es que no se apoye una propuesta mientras la propuesta no cuente con esa unidad de investigación, porque lo necesitamos para mejorar los índices de pobreza en el país; (necesitamos) una lucha frontal contra la corrupción y lo que esperamos nosotros es que los gobiernos amigos, las sociedades civiles amigas apoyen propuestas que puedan realmente dejar una huella en el país.

“Los partidos están inmersos en un sistema que por naturaleza es corrupto”

Ariel: A mí me gustaría agregar un punto ahí. Ese tema del fortalecimiento de la institucionalidad yo creo que es válido, pero no es excluyente de la investigación por sí misma. En este momento lo que Honduras está pidiendo es una respuesta a los enormes casos de corrupción en el país, al saqueo del seguro social y al saqueo de todas las demás instituciones del estado para financiar campañas políticas y para hacer lavado de activos producto de la corrupción en compra de mansiones y enriquecimiento ilícito. Para eso, nosotros ocupamos resultados inmediatos y los resultados los va a dar la investigación.

Lo que pasa es que en Honduras el sistema, toda la institucionalidad, está implicada en actos de corrupción. El mismo fiscal y su adjunto están implicados en el saqueo del seguro social; una comisión del Congreso Nacional evidenció que el fiscal adjunto ha retrasado de forma maliciosa ese caso. Hay elementos que indican que el mismo Ministerio Publico está involucrado en corrupción. Hay elementos que apuntan a que el Presidente de la República y cercanos al mismo recibían fondos del Seguro Social para la campaña política.

Si lo que se pretende, únicamente, es fortalecer instituciones cuyas cabezas están implicadas en los actos de corrupción lo que vamos a tener es que esas cabezas no van a actuar en contra de ellos mismos. Por eso ocupamos un ente internacional e independiente que puede investigar actos de corrupción, incluso del más alto nivel del estado, para poder dar resultados a la población.

Gabriela: En Guatemala tienen una Corte Suprema de Justicia (CSJ) que sí ha llevado a juicio, les ha dado el proceso, a diferentes casos de corrupción de altos funcionarios del Estado. En Honduras la diferencia es que el Presidente de la República, desde que era presidente del Congreso Nacional, hizo una serie de jugadas estratégicas para poder controlar los poderes del Estado. No podemos comparar la Corte Suprema de Justicia de Guatemala con la Corte Suprema de Justicia en Honduras: el 12 de Diciembre de 2012, el presidente Hernández del Congreso Nacional le da un golpe técnico a la Sala de lo Constitucional, destituyendo a 4 magistrados y poniendo a cuatro afines a él. Esto luego se ve reflejado cuando un grupo de diputados del Partido Nacional (de Hernández) van a la CSJ a pedir un recurso de inconstitucionalidad contra uno de los artículos pétreos de la Constitución de la República que habla de la alternabilidad en el poder y de la figura de la reelección continua en Honduras, algo que en nuestra Constitución está prohibido. Sin embargo, el presidente de la CSJ, el mismo que Juan Orlando Hernández puso en 2012, dice que la reelección sí va y, más aún, que Juan Orlando Hernández ya debería de estar inscrito. Eso a todas luces demuestra que no hay independencia en los poderes.

Me están hablando de un sistema que se protege a si mismo desde todos los poderes. Les voy hacer la comparación con El Salvador: Yo soy de los que cree que las instituciones salvadoreñas no se van a sanear por sí mismas, porque no responden al interés popular, sino simplemente a cubrir grupos de interés partidario o criminal incluso. ¿Es ya imposible que el estado hondureño sea capaz de sanearse a sí mismo?

Gabriela: Es imposible porque no existe la voluntad política. Tenemos en este momento personas en el gobierno que han cedido la representación que el pueblo les ha conferido al poder que les manipula. Si no hay voluntad política y si por parte del pueblo no hubiera habido la acción que ha habido de manifestarse públicamente, en este momento no tendríamos, por ejemplo, el caso de Astro Farma a la luz, donde la Vice Presidenta del Congreso Nacional le vende medicamentos adulterados y sobrevalorados hasta en un 3000% al estado de Honduras. No tuviéramos la crisis de salud…

 

Gabriela Blen, Marcela Ortega y Paul Zepeda, del movimiento Oposición Indignada de Honduras, en Washington, DC. Foto de Héctor Silva Ávalos.

Y, a diferencia de Guatemala, la vicepresidenta del congreso hondureño no está presa…

No está presa. Está en juicio y está defendiéndose en libertad ella y su familia. En el caso de Lena Gutiérrez, esta funcionaria, vemos claramente como han sido raptados el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia. Vemos que es imposible que el mismo sistema busque depurarse. Si no existiera la presión ciudadana, tanto en las calles como de la gestión política que estamos realizando, sería prácticamente imposible esto. El pueblo hondureño ha ganado que la comunidad internacional haya puesto sus ojos sobre los temas de corrupción e impunidad que no estaban en la agenda del Poder Ejecutivo, que no estaban en la agenda del Presidente de la República. Un gran sector de la población ha despertado y ha hecho que el mundo mire a Honduras. Esto es un logro del pueblo hondureño en las calles, no de la clase política de Honduras que no tiene absolutamente ninguna voluntad de hacer nada.

En El Salvador lo que te explica el partido que está en el poder actualmente, el FMLN, es que todo esto así porque los otros, ARENA, los que ahora son oposición y que antes eran gobierno, lo hicieron así, pero que ellos son diferentes. El FMLN llevan 6 años en el poder y yo no he visto muchas diferencias. ¿Es el mismo caso en Honduras? ¿No es posible que otro partido, otro Presidente con mayor voluntad política haga suya la lucha contra la corrupción? ¿O ya están tan podridos el sistema y los partidos que tampoco por ahí hay salida?

Gabriela: Ha habido una recomposición de las fuerzas políticas. Durante más de 100 años en Honduras predominó el bipartidismo, una repartición del poder de uno y otro. Yo creo que en este momento hay ciudadanos y ciudadanas que se han involucrado en la política que sí pueden tener algún tipo de incidencia, pero si la presión no viene de la ciudadanía consciente de que no es solamente desde los partidos políticos que se pueden realizar los cambios, sino desde una ciudadanía activa, empoderada, consciente y beligerante, muy difícilmente se van a lograr esos cambios. Yo creo que debe ir en los dos sentidos.

Paul: Frente a una clase política corroída por la corrupción necesitamos una sociedad apoderada del poder político, no partidario, que tiene. Si los partidos políticos no fueron respuesta, entonces el ciudadano tiene que empoderarse de ciudadanía y exigir lo que le pertenece, recuperar lo que le han robado. Eso es lo que hicieron las marchas de las antorchas: demostrar que sí importa que los ciudadanos salgan, se quejen y pidan “ya no nos roben más”… Que sí importa que digamos a los gobiernos amigos que no nos manden fondos si aquí no vamos a tener lucha contra la corrupción. Los gobiernos amigos no están en deuda con Honduras; no le deben nada. Si nos van a dar, entonces que nos den condicionado a los estándares básicos de lucha contra la corrupción.

“Queremos que los hondureños dejen de ser habitantes y sean ciudadanos”

Ariel: Nosotros podemos decir que el partido que sea que llegue está inmerso en un sistema y el sistema por naturaleza es corrupto. Lo que pasa es que para que llegues a obtener un puesto dentro del sistema, normalmente vas a ser absorbido por el mismo. Podríamos hablar de cómo llega un presidente de la CSJ, que ya llega comprometido. Ahorita se está trabajando en la elección de la nueva CSJ y la junta de proponentes está dividida en representantes del bipartidismo. Puedes ver que hay una junta proponente, pero se reparten uno a uno cada uno de los puestos. El sistema ya está hecho y construido  para que quienes lleguen representen los intereses del sistema. Podemos ver que casi toda la clase política está implicada en los actos de corrupción.

No habrá mayor presión de los partidos políticos en esto, entonces tiene que ser la sociedad civil la que la haga… Muchos de los partidos políticos están involucrados o amenazados: “ah bueno, si protestas o si salís con acciones más fuertes te meto preso y tenemos evidencia de tu corrupción…” Diferentes partidos de oposición han callado ante todos estos escándalos de corrupción, se han plegado al poder, y han dejado la responsabilidad en la sociedad civil, por eso salimos nosotros abanderando el proceso, no porque nosotros lo busquemos, sino porque hay un vacío de poder en ese sentido, en cuanto a ser una oposición real, en cuanto a combatir la corrupción desde el gobierno.

Pero esto no implica solo a este gobierno, señalado por la OFAC y el Departamento del Tesoro en el caso de lavado de activos de los Rosenthal. El caso de los nexos de los Rosenthal con el narcotráfico data desde 2004. ¿Cuántos gobiernos han sucedido desde esos hechos? Yo creo que son cuatro gobiernos los que han convivido y han interactuado en los casos de lavado de activos, y en los nexos con el narcotráfico que tenía la familia Rosenthal, que no solo es una familia de empresarios banqueros, es una familia política que al día de hoy cuenta con 10 diputados representándolos en el congreso nacional; son una familia política que normalmente se jactaba de tener el control de la CSJ.

Hoy podemos ver que Honduras podría dejar de considerarse un estado republicano porque no hay independencia de poderes y los tres poderes están sometidos a la voluntad de un solo liderazgo, o están sometidos al Poder Ejecutivo de la República. Es un problema bastante grande y serio para nuestra democracia.

 

Los indignados de Honduras con el secretario general de la OEA. Foto tomada de Flickr, con licencia de Creative Commons.

 

Reconfiguración de las elites

Si el panorama es tan sombrío desde la clase política déjenme preguntarles por los otros actores de la sociedad. El caso de Rosenthal nos enseñó a quienes no somos hondureños que en este sistema de corrupción también está incluido el sector privado, que se ha beneficiado mucho. ¿Cuál es la posición del gran sector privado hondureño respecto a esta agenda, a estos reclamos, a esta petición ciudadana por parar la corrupción? ¿A dónde se paran ellos como empresarios y con sus empresas? Me gustaría una recolección, por ejemplo, sobre los medios de comunicación tradicionales en Honduras, que según entiendo son propiedad de estas mismas familias.

Paul: La empresa privada en el país, la mediana, que es la que generan más empleos y más gasto corriente, en su mayoría podemos decir que están con la petición nuestra, porque un empresario sueña con poder competir, pero no puede competir cuando los espacios de competencia están secuestrados por la corrupción y no tienen espacios ni libertades competitivas. Los grandes empresarios, la mayoría, que sí tienen influencias políticas obviamente van a estar en contra de la lucha contra la corrupción.

Con respecto a los medios de comunicación, habíamos tenido unos medios de comunicación en su mayoría en un matrimonio con el actual mandatario, pero la presión social ha sido tan grande que se ha roto ese cerco y hoy tenemos medios de comunicación más independientes y que fueron perdiendo el miedo a ser reprendidos por el poder político del Presidente.

Gabriela: Pero cabe destacar aquí que el presidente Hernández, cuando estaba en el Congreso Nacional, creó una ley que permitía a los medios de comunicación, en vez de pagar impuestos, pagar publicidad. Es decir, en vez de pagar lo que adeudan al estado, lo pueden pagar con publicidad, pero bajo las figuras de la Presidencia de la República.

¿Eso es ley en Honduras?

Gabriela: Es una ley.

Paul: Es un decreto de ley que permitió, durante un periodo de tiempo, que la deuda tributaria se pagara con publicidad, pero fue un decreto temporal.

¿Ya no está vigente?

No, pero la costumbre sigue.

A ver, si yo soy un medio y le debo $1 millón al fisco, yo puedo no pagarle el impuesto, sino que se lo pago en publicidad.

Gabriela: Correcto. A la Presidencia de la República.

¿Solo a la presidencia?

Paul: No, a la publicidad que el Estado quiera.

Es otra forma de corrupción…

Gabriela: Por supuesto que sí.

Ariel: Es más, la familia Rosenthal, que dentro de sus múltiples empresas cuentan con una empresa cementera, recibió, previo a las elecciones de 2013, un contrato por el cual deberían de suministrar cerca de mil millones en cemento a cambio de no pagar impuestos. Es decir, fue un canje que habría que someterlo también a investigación: ¿esos mil millones en impuestos realmente fueron mil millones? Porque luego muchas de las peticiones o posiciones del Gobierno de la República también eran acompañadas por los representantes de la familia Rosenthal en el Congreso. Por ahí hay mucho que decir.

¿Y los grandes medios? ¿Cómo podes exigirle independencia a un periódico en un marco así? Y qué pasa hoy que según ustedes se rompió el matrimonio entre el gobierno de Juan Orlando Hernández y esos medios…

Ariel: Hay un conflicto entre las elites. Vemos como se han configurado y reconfigurando las alianzas que había entre elites, precisamente por este afán de continuismo del Presidente Hernández, ya que él ha declarado, incluso a periodistas amigos nuestros, que él no va a ceder a su proyecto de reelección.

Vemos como tras la presión social en las calles de todo el país, el Presidente de la República se ver forzado a tocar a personas muy poderosas, como la vicepresidenta del Congreso con el caso Astro Farma, un caso que era conocido desde 2010 o 2011, pero no se toca hasta después que estalla el conflicto social. Igualmente al empresario Schucry Kafie, que es uno de los más grandes empresarios del país, y se ve también alcanzado, pero al fin de cuentas sale bien librado del proceso. Nunca en Honduras se les hubiera tocado sin la presión social. El Presidente Hernández se ha visto forzado a hacer ciertas acciones para calmar y tranquilizar la presión social, como una válvula de escape a la exigencia de la ciudadanía

Hay una nueva reconfiguración de fuerzas. Por un lado, el Presidente Hernández le está inyectando grandes cantidades de capital, incluso de la cooperación internacional, al ejército. Tiene un ejército, más que todo su policía militar fortalecida, capacitado e instruido, mientras la Policía Nacional está debilitada y viviendo casi con migajas sin una depuración auténtica, sin un crecimiento ni cuantitativo ni cualitativo. Hay una gran parte del empresariado que se resiente, pero más que todo la cúpula del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COEP) sigue apoyándolo. Esto hace que varios medios de comunicación, a pesar de verse beneficiados con algunas cosas, vean que ya él está perdiendo esa gran fuerza y ese poder absoluto que tenía y que la reconfiguración de fuerzas va también por otro lado.

En Honduras es un constante juego de ajedrez. Por esa razón es que se da la apertura en algunos medios. Canal 11 por ejemplo, que es propiedad de los Rosenthal, en algún momento dio mucha apertura a lo de las movilizaciones ciudadanas, pero seguramente porque se veía venir lo que ha sucedido.

En un sistema así, donde según me describen hay una reestructuración constante de alianzas entre las elites, ya sean políticas, militares o económicas, como puede surgir un movimiento ciudadano que ahora sea capaz de contestarles, incluso de procurar pequeños cambios, o de tener interlocución en Washington, D.C. Hace 20 años a quien quisiera hacer eso lo mataban, o en estos últimos tiempos esos movimientos no eran demasiado efectivos, porque los compraba el mismo poder de las elites. ¿Cuál es la diferencia con ustedes?

Gabriela: Hay que destacar dos cosas: las redes sociales, y el cansancio y hartazgo de la ciudadanía. Somos personas jóvenes las que integramos el equipo y estamos hartos y hartas porque hemos crecido viendo como nos roban las oportunidades a nosotros y a nuestras familias.

Paul: Un tercer elemento que ha hecho que la lucha se mantenga ha sido la credibilidad que se ha generado, pese que hay miembros del equipo han tenido alguna afiliación partidaria en el país, pero se despojaron de su camisa y ya no la tienen. Eso logró que el movimiento convocara 21 semanas de movilizaciones, más de 50 ciudades dentro del país y toda la comunidad internacional hondureña organizada afuera del país en protestas. Ese sentimiento de que no es partidario ha hecho que el movimiento surja, tenga validez y haya trascendido.

Lo otro es lo pacífico del movimiento. No es una radicalización hacia la violencia. No es una radicalización contra la propiedad privada, sino un movimiento que busca una manifestación y una lucha completa y totalmente pacífica. Hemos entendido que esos son los nuevos conceptos que se manejan en la actualidad y que funcionan. El movimiento se mantiene comprometido con eso.

Una de las primeras preguntas que surge con un movimiento así es ¿quién los manipula? O ¿quién los controla? Desde el gobierno de Hernández hay acusaciones de que algunos de ustedes son afines al ex presidente Manuel Zelaya. ¿Pueden elaborar más sobre los vínculos partidarios? ¿Qué hacen para huir de la manipulación política? ¿Cómo logran ese nivel de convocatoria?

Ariel: La figura del presidente Zelaya es bien importante internacionalmente. Importante porque sobre él hay muchos ojos y es por eso que el gobierno nos quiso ubicar bajo su sombra, pero rápidamente el movimiento pudo separarse de eso y decir que no estamos con el presidente Zelaya. Dentro del equipo hay gente que no comparte con el presidente Zelaya. Si nosotros queríamos seguir teniendo éxito, era importante la separación de los partidos políticos. El movimiento crece porque es completamente impredecible. El Presidente Hernández se había encargado, políticamente, de destruir a la oposición del país. Tenía una sociedad civil sumisa. Y de repente sale un grupo completamente espontáneo al que no conoce, que no sabe quiénes son; de repente surge un movimiento que es impredecible.

Gabriela: Incluso hubo declaraciones del asesor presidencial, que es pastor evangélico también, que dijo que en Honduras solo había 3,000 antorchas y que si andaban 70 u 80,000 antorchas en la calle que probablemente nosotros las metíamos de contrabando. También dijo que nosotros éramos empleados de los narcotraficantes que él estaba extraditando y que nuestros jefes, según él, nos mandaban a las calles a protestar.

Paul: Eso último lo dice el Presidente Hernández.

Gabriela: Lo dice el presidente Hernández. Ante declaraciones como estas, vemos que no están preparados para un movimiento social. Que ellos si ya sabían como lidiar con los partidos de oposición, a los cuales tenían prácticamente sometidos por una u otra razón, pero no hallaban como lidiar con ciudadanos y ciudadanas que para empezar no tenemos cola que nos pisen. Somos personas jóvenes. Hemos tal vez incursionado en política en uno u otro partido, pero no hemos tenido altos cargos ni una gran trayectoria. El Presidente no sabe cómo someternos. Intentan en algunas ocasiones, a través de algunos interlocutores, ofrecernos becas, porque lo hicieron, ofrecernos salidas del país con gastos pagados, intimidarnos, y al ver que no cedemos a ninguna de sus estrategias, entonces viene la desacreditación. Empiezan incluso a vincularnos con el ex presidente Zelaya, que nos financian los narcotraficantes, que otros países quieren generar inestabilidad en el país, etc.

Los argumentos de desacreditación han sido diversos, pero esto obedece a la incapacidad de controlar el movimiento. Simplemente no lo pueden hacer y una muestra de ello es que estamos el día de hoy acá con cooperación de algunos amigos y amigas en Honduras que son afines a la lucha.

Christian: El pasado 28 de septiembre el Presidente Hernández estuvo aquí. Vino a pedir por el Plan de Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte y llegó a un punto en el que dijo “por favor llamen ustedes a los representantes y senadores, con un dólar que nos den, nosotros nos vamos a sentir satisfechos”. Esa cuestión indigna. Lo que como Oposición Indignada estamos haciendo de alguna manera es algo que también compete a El Salvador.

Aquí en Washington se ha comparado a los movimientos ciudadanos de Honduras y Guatemala con la llamada Primavera Árabe, pero ya vemos donde terminó eso. ¿Qué hay después de las antorchas para ustedes?

Marcela: Nosotros le apostamos a trabajar en una plataforma desde donde la ciudadanía pueda tener participación para una democracia igualitaria y participativa. Queremos trabajar en educación política-ciudadana para que la gente entienda, para que dejen de ser habitantes y pueden ser ciudadanos y puedan exigir sus derechos y su participación dentro de la política utilizando lo político.

¿Qué tan posible es eso en sociedades como las nuestras, donde hay tantas otras preocupaciones del día a día como la violencia, la pobreza? ¿Cómo le pedís a un país así que tenga fe nuevamente en que las cosas se pueden solucionar ejerciendo ciudadanía? ¿Cómo le pedís eso a una persona que en lo que está pensando es como se viene a Estados Unidos, o como se sale del barrio en San Pedro Sula o en San Salvador porque lo pueden matar?

Paul: Generando esperanza. Honduras pensaba que íbamos a seguir iguales, que íbamos a seguir indiferentes, que íbamos a seguir golpeados y a nosotros nos gusta que las antorchas son el símbolo que ilumina la esperanza de Honduras.